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Entrevista. David Palomar


Entrevista. David Palomar




Voy bajando por El Mentidero y me acerco hasta el Teatro Falla. Sabor gaditano en cada recodo. He quedado con David Palomar (Cádiz, 1977) para charlar un rato y tengo tiempo. Me tomo mi cañita mirando su fachada de ladrillos rojos y recuerdo que fue ahí donde lo vi actuar por primera vez, en el homenaje a Chano Lobato (2009). Han pasado los años y Palomar se ha convertido en un cantaor de primera línea.

Atrás quedan el doble Premio Nacional en el XVIII Concurso Flamenco de Córdoba, el Premio Manolo Caracol, Premio Camarón de la Isla, Premio Joven de la Cátedra de Flamencología de Cádiz… y la infinidad de giras y espectáculos con artistas de la talla de Mariana Cornejo, Javier Barón, Javier Latorre, Cristina Hoyos, Carmen Cortés y un muy largo etc.

Hoy me encuentro con David en su espacio escuela y está como siempre, imparable. Termina con una clase y despide a sus alumnos hasta la puerta. Va de un lado para otro “hablamos aquí o te parece mejor allí” mientras recoge sillas y coloca trastos del oficio. Moviéndose, habla de sus comienzos.” Me gusta el cante desde niño, pero empecé por el carnaval que es el folclore de aquí.” Nos sentamos, “Parafraseando a Javier Osuna, Cádiz es cuna de dos cantes y en la Viña, mi barrio, sobre todo. Lo dice por eso, porque conviven el carnaval y el flamenco de la mano”. Empezó muy joven como todos los críos de Cádiz “Elegí el carnaval porque es algo menos complejo, pienso, y le llama más la atención a un niño”.

Revista La Flamenca. Murcia 2/10/2019 Texto y Foto: Alberto Garcia

Empezaste cantando atrás. Ahora lo haces alante ¿Cómo diste ese paso?

Para mí fue algo muy natural. Lo difícil es cantar atrás. No todo el mundo puede hacerlo. Igual que no todos pueden cantar alante. El que lo tiene se ve rápido. Cantar atrás, como dicen los cantaores viejos, es la universidad. Hay que ponerse las pilas en los ritmos, estilos que no son los tuyos. Te obligas a hacerlo todo. Es disciplina. Otra manera. Te ayuda mucho en la vida como artista.

He estado con mucha gente. Pero Cristina Hoyos es mi maestra. El respeto que sentía cuando entraba en el teatro, como mimaba las pruebas de sonido, las luces, los detalles escénicos…Todo eso lo aprendí de ella y se lo agradezco en el alma. Una maestra que aprendió a su vez de Antonio Gades…

Ese es el trabajo duro.

Cuando pasé para alante, fue en el Concurso Nacional de Córdoba en el 2007… Tenía una necesidad de decir algo y grabé el primer disco “Trimilenaria”, me sentí muy cómodo. Era más fácil. No me limitaba nada. Ni el baile, ni la escenografía, podía hacer lo que quería…

Es verdad que no todo el mundo dá alante, compañeros que son muy buenos atrás pero pierden alante… Porqué? Ni idea. Es un misterio, no conectan con el público. Hay que tener algo, que no sabes lo que es… El público es el que te dice: tú tienes que estar ahí.

La última vez que te he visto ha sido en El Festival de Lo Ferro este verano y hubo comentarios de que lo que hacías ya no era flamenco, sino algo mas carnavalero…

Yo también conozco esos comentarios. “Con lo bien que cantaba este, si parecía Chano Lobato, míralo ahora, esto no es flamenco…” Señores, con todos mis respetos hacia todos los grandes del cante de Cádiz (de los que he aprendido mucho) yo no quiero parecerme a Chano ni a nadie, quiero ser yo mismo y cantar lo que me apetece.

El carnaval es otra cosa. El cante flamenco no tiene nada que ver con eso. Solamente hay un palo que viene directamente de él, el tanguillo de Cádiz. El cantaor se lo lleva a su forma, Pericón, Mariana Cornejo, Chano Lobato…todos, y haciéndolo más rítmico, jugando con los tonos, lo hacemos más flamenco, pero no deja de ser el tanguillo de carnaval. Es una confusión muy común. En el resto, la energía puede ser similar, es algo que llevamos muy dentro, pero nada más.

¿Cómo es el flamenco de Cádiz? Hay muchas opiniones, pero todas son distintas…

Claro. Aquí el flamenco es muy anárquico. Coge a quince cantaores de Cádiz y no se parecen ninguno. No hay patrones preconcebidos. Si hay un estilo propio de aquí, pero cada cual a su manera. Yo lo siento de una forma particular, me gustan los cantaores que se arriman a la profundidad, pero también me gustan los que se acercan a ese juego rítmico, a esa picaresca, esa gracia natural, muy de aquí, que no puedes buscar, sale sola o no sale.

Entonces es cuando la gente dice “esto no es flamenco, es carnaval”. No. Creen que el flamenco tiene que ser una cosa de quejío, profunda… El cante tiene una parte de profundidad y lamento, la ortodoxia y todo ese rollo, vale. Pero en el cante festero hay profundidad. Es un error muy común pensar que el flamenco está en esos cantes menos rítmicos, por decirlo de alguna forma. Pero se equivocan, rotundamente. Una bulería bien hecha puede ser igual de pura que una minera. A mí me parece igual de puro Agujetas por seguiriyas, que Chano Lobato por tanguillos, cada uno en su registro. En el llanto puede haber risa e ironía, así como en la fiesta puede haber pena y pasión. En definitiva, profundidad y pureza no están reñidos con la rítmica.

Hay una confusión tremenda: “Ese es un cantaor festero”, (dicho de forma peyorativa) no, perdona… Cuando un cantaor te pone los pelos de punta y te hace levantar de la silla haciendo unas alegrías, ahí hay flamenco. He visto muchos cantaores haciendo malagueñas o soleá y no me han dicho nada. “Peazo de cantaor. Ha hecho la liviana con la serrana y después la malagueña del Canario…”. Muy bien. Conocimiento exquisito, pero transmisión al público cero. Aquí pasa algo, para mí eso no es flamenco.

Si no transmite, no sirve. Que dejen de catalogar el flamenco. Lo puro… No desvaloremos a los cantaores porque sean más rítmicos. Les colgamos el sambenito muy rápido y ya no valen. Pasó con Chano, con Pericón… Con esa malagueña y ese prefacio que hacía del Mellizo… Y los etiquetaban de cantaores menores!

En definitiva, menos juzgar y más sentir. Vamos a sentarnos y disfrutar con lo que realmente te llega. Escuchar y diferenciar a los que lo han mamao y te conmueven. Ahí está el cante.

Se te considera el referente del nuevo Cante de Cádiz, “Que sientes cuando se habla así de ti?

Me da mucho respeto pero bueno, es lo que se dice, es cierto. El sabor gaditano es mi referencia, es bandera. Eso está claro. Haga lo que haga, suena Cái; dentro de todo lo que hago, está la base aprendida de los grandes cantaores de esta tierra.

El Centro de Proyectos Flamencos David Palomar. ¿Cómo y porqué?

Aparte de mi carrera como cantaor, con tres discos editados: Trilenaria (2008), La Viña Cantón Independiente (2010) y Denominación de Origen (2015) y tres espectáculos: Cádiz (2007), La dama del Poncho Rojo (2012), Que pasaría si Pasara (2016), tenía en mente abrir un espacio creativo. Hemos aprovechado este que era la escuela Saroche, (del cantaor Miguel Rosendo y su mujer) y nos embarcamos en esto que es un experimento a largo plazo. Un lugar de creación abierto, donde se dan clases. No había un sitio en Cádiz donde se impartieran todas las disciplinas, cante, baile, guitarra, percusión… Este año abrimos clases de flamenco de inclusión para niños con discapacidades, llegar a la gente de más edad con las castañuelas, danza terapéutica aeróbica, con base flamenca, con un poco de movimiento…Maravilloso.

Pero es más. Ya te digo!… estamos abiertos a todo. Ahora tenemos expuestas fotografías de Paco Lobato, un amigo de Málaga, gran fotógrafo; realizamos ruedas de prensa (Paco Cepero, Eduardo Guerrero…) Se han hecho ponencias. Todo lo que tenga que ver con este arte, tiene cabida aquí.

Vamos a comenzar con pequeñas actuaciones íntimas para treinta o cuarenta aficionados que paguen su entrada para ver artistas de nivel a los que de otra forma no podrían llegar. No me interesa el dinero, más allá de cubrir gastos. Lo importante es que el proyecto crezca, conseguir un espacio más amplio en algún edificio emblemático de la ciudad. Que sea la escuela flamenca que se merece Cádiz.

¿Cómo trata la administración a ideas como esta y al flamenco en general?

Aquí el carnaval se lo come todo. Es muy mediático y eso interesa a los políticos. Pero no se dan cuenta de que ahora mismo el flamenco es muy rentable. A la vista está. Voy a poner el ejemplo de cosas muy “locas” que yo veo desorbitadas de caché, que están resultando a nivel económico. La Noche Blanca de Córdoba, dos, tres millones de euros de presupuesto para una sola noche… Una barbaridad que revirtió muy positivamente en la imagen y la economía de la ciudad. Con los datos en la mano, son las marcas las que se unen y ya es imparable. Sube cada año…

El empujón inicial tiene que venir de las instituciones, han de atreverse. Que son apuestas arriesgadas, claro, pero creo que con un margen muy amplio de éxito. Hay muchas fundaciones que lo ven, la Fundación Cajasol está haciendo una gran labor en Cádiz. El Estival Flamenco…

A mí me sabe a poco. El Ayuntamiento hace muy poco y esta ciudad se merece más, los estamentos públicos tienen una deuda con este arte. No está definida la marca de Cádiz en flamenco y eso es culpa suya. Las peñas están abandonadas a la economía de sus socios. La del Mellizo prácticamente ha desaparecido. La Perla solo hace baile porque es más comercial y la de Juanito Villar sobrevive gracias a la lucha de la gente, no de los políticos.

Las instituciones nos apoyan muy poco, menos todavía. Y cuando lo hacen, lo hacen mal, rotundamente. Crearon una marca, “Cádiz es Flamenco”, pero como muy diluido, sin fuerza. Todo es como…Puff! Quieren que a la gente no le cueste pasta. Hay que comenzar a incentivar al público de que el flamenco, los cursos y los espectáculos de artistas potentísimos que han traído, si los quieres buenos, cuestan dinero y hay que pagar. Cuando vas al carnaval, al Teatro Falla, pagas tu entrada que no es barata. Aquí, con el flamenco, hay que llegar a lo mismo.

Ahora este arte está abierto al mundo y Cádiz es un lugar de reclamo turístico que debe asumir su sitio y aprovecharse de ello. Que no nos cuenten que no hay dinero para todo. Mira Jerez, con la deuda pública que tiene Jerez y está a años luz de nosotros… ¿Qué está pasando? No lo estamos haciendo bien. No puede ser que Pamplona tenga Flamenco On Fire y cada año vaya a más… A mí todo esto me enfada y siento que está todo por hacer. Yo pongo mi granito de arena con mi mujer Anabel Rivera, el espacio lo llevamos juntos. Pero reconozco que aglutinar a todos los artistas flamencos gaditanos en una misma causa, es complicado… Hay que seguir luchando y en eso estamos.

El Espacio Creativo es lo más importante que estás haciendo?

No. Cierto que es muy importante la rutina que me marca el día a día, porque nosotros estamos aquí todos los días, es lo que busca la gente que viene a vernos en persona.

Aparte hago “El Rincón de Palomar” en la radio todos los jueves, por pura afición. Estoy en la tele, en un reality de música andaluza de Canal Sur, de jurado. Una experiencia nueva (dicen que yo doy en cámara… jeje) Es importante para mí, pues la tele es algo que quería tocar y no sabía si servía o no. No tiene que ver directamente con el cante, pero si con la persona y está resultando bien.

Pero sobre todo estoy preparando nuevo disco. No te puedo dar el título, porque ya lo he cambiado un par de veces y lo volveré a cambiar. Pero si te afirmo que para otoño-invierno del 2020 lo presentaré aquí.

Es algo totalmente distinto y nuevo. Las letras son en gran parte mías y la producción musical la lleva Riky Rivera, mi cuñado (músico y compositor, ganador del Goya a la Mejor Canción Original 2015 junto a India Martinez y David Santisteban). Él se encarga de los músicos, los arreglos… Tiene gran parte de efectos electrónicos sobre una base artesanal por decirlo así… Algo arriesgado pero de calidad.

Está todavía en sus comienzos, pero ya tenemos un tema prácticamente acabado que habla del dolor y el sufrimiento que nos ha tocado vivir. Suena a tangos de Graná, pero… buf… hay que oírlo. Saldrá a redes antes de fin de año. Porque esta vez lo haremos de forma distinta. Estamos pensando ir sacando como películas, con su argumento, (la idea del disco nació de un cortometraje) de cada tema y colgarlos antes de que el disco esté en la calle, intentando llegar a la gente joven. Darle alas al flamenco, que las tiene muy cortas.

En esto le das una vuelta al tiesto y se acabó. Ya es repetir. No. Esta vez, vamos a ir a saco.

¿Es flamenco?

No sé qué decirte.

En los anteriores siempre hice lo que me apetecía. Todos tienen mucho mío en letras y música. Este, nos hemos sentado Riky y yo. Entre los dos lo estamos haciendo. No pensamos en palos. Parte de la necesidad de contar cosas que me llegan, que pasan en la vida, me están doliendo, que como flamenco tengo que sacar. La situación que vive el planeta, con todo lo que está pasando en el Amazonas… Lo que ocurre aquí con la libertad de expresión, que los más viejos vivieron en la dictadura, pero que se parece demasiado, guardando las distancias, a lo que tenemos ahora… No es todo reclamo social. Son visiones, miradas propias.

Nos ponemos a escribir, “nos ceñimos a un palo, no”, “vamos a componer”. Pensamos en lo que queremos decir, lo escribimos y naturalmente sale la melodía. “Esto me pilla por tientos”, “esto es claramente una alegría, nos ha salido con matices de free jazz, pero es una alegría”. “Nos ha salido una alegría, picha….en todas sus reglas”. Una bulería con sonidos muy urbanos…

El disco es tan tremendamente libre… Con un punto muy auténtico. Sé, como me pasó con La Viña Cantón Independiente, que voy a tener muchos detractores, pero estoy disfrutando.

Quién sabe. Cuando hicimos “Que Pasaría si Pasara” un espectáculo fuera de la ortodoxia, me provocó una sorpresa. Críticos muy duros, como Manuel Bohorquez (El Correo de Andalucía 14/03/2018), Manuel Martín Martín (El Mundo 03/03·/2018) escribían “esto es de lo mejor que hemos visto últimamente”. Yo me decía “lo estamos haciendo mal, algo no funciona… jejeee”.

Está dentro del flamenco porque yo soy flamenco, pero “quillo”… así lo siento ahora. Habrá malas críticas, seguro, pero eso me gusta. Que digan lo que piensan aunque sea malo, te hace reflexionar. Todavía no te puedo hablar de músicos y colaboraciones porque estamos en el principio, (sois los primeros en saberlo) pero la esencia es esta.

¿Y de esa antología?

Llegará el momento de hacer una antología de los cantes de Cádiz, pero espera. Tengo cuarenta y dos años. Si tengo salud llegará, cuando todavía esté en plenitud de facultades. No en este momento.

Maestro me llaman en el extranjero. Yo les contesto lo que dicen aquí, que se llega a cantaor cuando cumples los sesenta y aun así, puedes no llegar a ser maestro de na.

Ahora, esto es lo que me llama, lo hago. Y ya está.

Nos quedamos a la espera de esa presentación del nuevo trabajo de David Palomar (ya está cerrada con el Teatro Falla de Cádiz, otoño, invierno 2020), que según me cuenta: “Tendrá una puesta en escena espectacular, con buen sonido, mucha luz y efectos. Todo un montaje…”





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