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Dorantes no tiene barreras


Dorantes no tiene barreras




El circuito “Flamenco viene del sur” ha sido inaugurado en Sevilla con el pianista David Peña Dorantes y su trabajo “Sin muros!”. Un trabajo maduro donde nos trae los buenos deseos a través del blanco y el negro de las teclas de su instrumento.

David Peña Dorantes viene de un linaje extenso y jondo, amantes de la música y del flamenco en particular, nos traslada con sus melodías la forma con la que divisa el horizonte, tan lejos y tan cerca a la vez. Comienza la noche en Sevilla con “Ante el espejo” rompiendo así el hielo con el público, cuatro movimientos de electricidad, de alta tensión que termina meciéndose en el descanso. Así es Dorantes, fuerte y débil en el mismo tempo.

“Atardece” en la capital andaluza por guajiras, que bonito toca Dorantes, es sutil y melódico. Va y viene, como este palo de ida y vuelta, él quiere unir a los pueblos del mundo, ignorar la hipocresía y ponerle su música a la vida. Toca el corazón con “Errante” dedicada a los gitanos de Sevilla, aboliendo las barreras que no nos permiten socialmente y culturalmente disfrutar del respeto por las costumbres, las tradiciones y la diversidad de los pueblos que habitan la tierra. Dorantes llama a la libertad, revindicando también su raza y su origen, habla de un derecho humano, simplemente. Recuerda a ese magnífico trabajo que publicó su tío Juan llamado “Persecución”, lleno de poesía y prosa invitándonos a viajar en el tiempo recordando la expulsión de los gitanos por ley durante el reinado de los Reyes Católicos, luego vino Carlos III eliminando ese horror, David Peña Dorantes es como aquel monarca que consiguió otra vez su andar libre en el mundo.

“Sin muros, ni candados”, por bulerías, con optimismo y compás pretende el pianista lebrijano quitar los muros que impiden disfrutar de una libertad eterna. Es el tercer trabajo de Dorantes, mucho más maduro y personal, y multicultural. Trae jazz oscuro, aire árabe, guasa cubana, pasión argentina; nos ofrece a beber del agua de la fuente que a él le quita la sed. Alegrías de Cádiz con “Caracola”, compás gracioso al que David Peña le pone contratiempos dándole un toque americano y negro, marca y remarca el ritmo en esta pieza larga de altos y bajos, brillante y vigorosa.

Los palos libres llegan a continuación, malagueñas y granaínas con “Una voz en alto” y “Libertad entre rejas”. Sonidos reposados, armónicos, llamando a la esperanza del mundo que sueña el artista. Sensible y débil, es una sensación triste con profundidad flamenca, con proyección contemporánea. Como le gusta mezclar y probar nuevos sonidos al maestro, y nunca está de más.

Se va despidiendo Dorantes del teatro por siguiriyas, despacio y sublime, ofreciéndonos su “Aliento” ante las injusticias. Belleza podría ser la palabra, algo que te transmite un dolor pausado puede llegar a ser bonito y admirable, es un músico más que experimentado que no se olvida de crear grandes obras, como esta, no se puede olvidar porque la siente. Con momentos álgidos y otros susurrados se va de la siguiriya a las bulerías, un fin de fiesta como debe ser, con Javi Ruibal en la percusión que ha estado brillante en toda la actuación y Francis Pose con su contrabajo, poniendo el toque de cuerda pellizcada cuando los temas lo han reclamado, dos artistas y músicos de altura y conocimiento. “4 leguas de amor” es el título de la fiesta, porque el amor mueve el mundo, David Peña Dorantes suena a lejos, lejos de todo y se concentra en un corazón que siente amor, flamenco a ratos, y otros no. Es él mismo en una búsqueda personal de dentro hacia fuera.

Se despide con algo que no tiene fin, es infinito, su estirpe va reflejada en él día a día y no lo puede evitar, entrega, dedicación y flamenco. Dorantes acaba de quitar unos cuantos muros invisibles que dominan el mundo, salgamos a la calle barrer el escombro y respirar.

Ficha artistica:
Espectáculo: Dorantes “Sin Muros”.
Piano: David Peña Dorantes.
Contrabajo: Francis Pose.
Bateria: Javi Ruiba.




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