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Especial: El Autorretrato de Estrella Morente, llega cargado de emociones, sabiduria y genialidad.


Especial: El Autorretrato de Estrella Morente, llega cargado de emociones, sabiduria y genialidad.




Revistas La Flamenca 14/9/2012

Algunos pensarán que ya era hora, tras seis años de silencio llega el tercer trabajo de Estrella Morente “Autorretrato”, que salió a la venta el 2 de Octubre de la mano de EMI Music.

Quien dice Estrella, dice Enrique. En 15 temas está el secreto de ese binomio de Estrella Morente y el maestro que es perfecto, que es eterno, como su sangre, como su raza, como su manera de entender el flamenco y la música. Llega la cantaora soñadora, esa persona que arriesga sobre seguro y que tiene que aprender a volar sin una de sus plumas principales desde Diciembre de 2010. Enrique Morente nos dejaba huérfanos de arte y cojos, ahora él será el aire y la brisa que empuja a Estrella a levantar el vuelo desde su cielo. La portada del disco no es una foto al azar, ni una cualquiera, ni sacada de un montón de opciones, la fotografía que abre Autorretrato es una auténtica verdad.

En unos días tendremos una joya morentiana que publica el sello discográfico EMI Music en nuestras manos, desde homenaje a Lola Flores, sevillanas antiguas, habaneras de Carlos Cano, letras de San Juan de la Cruz, piano de Michael Nyman, guitarra de Pat Metheny y trío de ases en la sonanta flamenca como lo son Paco de Lucía, Tomatito y Vicente Amigo. No se puede pedir más a la naturaleza que poder respirar hasta que nos hagamos menos pobres escuchando la exquisitez de cada una de esas piezas.

El maestro Enrique Morente trabajó en este disco hasta el final, cuando falleció sólo faltaba por grabar algunas voces definitivas y unos arreglos sueltos… Él mismo las grababa y cuando Estrella llegaba de su gira cantaba sobre la voz de su padre. Me parece algo mágico. Y aunque Estrella confiesa estar pasando por un momento “emocionalmente muy débil”, afirma “No está hecho desde la pena sino desde la alegría. Comenzó con una ilusión, abierto a la música, al arte, a la libertad. Es un disco de expresión, de afición y de sentimiento”.

Recuerda perfectamente el momento en el que comenzó su “Autorretrato”: “Cantaba en Londres y vino Michael Nyman a verme. Estaba parado en la puerta, con sus discos. Me los dejó y sentí una química tremenda. Había una pieza que tenía 30 años: el Réquiem. Yo me voy a un libro de San Juan de la Cruz y encuentro el poema más maravilloso que se pueda leer. Encajaba perfectamente. Fue un encuentro musical directo. Michael Nyman es un personaje extraordinario. Con una gran emoción escuchó su pieza, a la que yo había puesto texto, tomándose un gazpacho frente a La Alhambra y, generosamente, dijo creer su obra inacabada”. Eso es de óle, sin más adornos.

Y a partir de ahí todo fueron grandes ideas con grandes maestros que componen una gran obra, habrá que escucharlo primero, pero no hay dudas que será su trabajo más especial. Estrella a trabajado en este proyecto más que en ningún otro: “Compongo por curiosidad, me gusta hacer de todo: cantar, pintar, bailar, cocinar… Sin ninguna ambición. Mi padre impulsaba mi personalidad, me reconducía, me sentaba y me decía: ‘Esta letra es tuya ¿no? Debe tener un sentido’. No dejaba una palabra gratuita, ni mal pronunciada. Te quitaba el romanticismo innecesario de un plumazo. No frenó mi expresión”, dice la cantaora. “Expresé lo que tenía y mi padre me dio la libertad. Este sentimiento artístico me llevó al autorretrato”. La dejó libre para que se expresara, a pleno sol y sin darle ni una sola sombra. Eso lo hace un padre, además de que haya sido un genio, un adelantado a su tiempo y una persona sensible a cualquier melodía hecha con gusto y sentimiento. Así era Enrique, y así será Estrella.

Otro grande internacional que se une al proyecto es Pat Metheny, que conocía a Enrique Morente desde 2008. La granadina cuenta: “Vino a casa a trabajar. ‘Sacad lo mejor de la cocina y lo mejor de vosotros mismos que viene mi amigo Patricio’ decía mi padre”. “Todo fue tan mágico…Pat es un hombre de corazón, un hombre grande”.

Y en el mundo más hondo y más flamenco ha estado arropada por tres guitarristas grandes, enormes, infinitos. Paco de Lucía le acompaña en una siguiriya, el primer cante que Estrella grabó tras la muerte de su padre en una sola toma. Llanto, desgarro, me imagino a la artista bajando a los más oscuro de ella misma encontrándose con la soledad y la desorientación, pero ahí está la guitarra de Paco de Lucía devolviéndola a la luz, al aire y a su voluntad. Vicente Amigo la acompaña en este viaje tocando “Habanera Imposible” y “En un sueño viniste”, canción que Estrella le cantaba a su padre en el hospital para que fuera con esa melodía donde tuviera que marcharse.

Y tras la muerte del
maestro Enrique Morente, su hija se queda sola con un trabajo que faltaba
perfilar, se quedó con toda la idea de lo que quería que fuera su obra. Un
trabajo grande a la altura de todos los que habían puesto su hombro en él.
“Empecé pregonando al aire y con los brazos abiertos y acabé cantando por
seguirillas encogida como una algarroba”. Así que decidió avisar a Isidro Muñoz
para que terminara lo que se había empezado con la ilusión y la libertad
morentiana. Nada fácil.

La cantaora granadina
desgrana tema a tema la historia de cada uno, la experiencia, la descripción
del buen gusto por la música en general, dentro y fuera del flamenco. Porque
los Morente siempre han sido flamencos de corazón y alma, pero se han permitido
volar mas allá de cualquier frontera establecida por los más ortodoxos. Y no es
que nadie más lo haga, pero pocas personas saben hacerlo bien y con respeto.

– Pregón: “Mi padre
recuperó el pregonar, la palabra flamenca cantada. Le mandó a Michael Nyman
este pregón y fue un regalo”.

– Sevillanas
antiguas: “Mi padre llamó a Alfredo Lagos para imprimir otra vez ese sabor
antiguo que no quería que se perdiera. Son letras antiquísimas con un color
añejo y diferente. También quería que tocase los palillos y lo hice. Hacía
mucho tiempo que una cantaora no tocaba los palillos y antes se hacía mucho. No
es cuestión de ser la única, sino de que no se pierda”.

– Habanera imposible:
“Es de Carlos Cano. Mi padre últimamente me pedía que la cantara en los
conciertos, incluso cuando estaba en el hospital. Se la encargó a Vicente
Amigo, como En un sueño viniste”.

– La estrella: “Un
tema emblemático para mi padre y un regalo que me pidiera que lo cantara.
Encargó el arreglo a Ketama porque a él se la toco Pepe Habichuela, padre de
Josemi, y formaron un escándalo. Fue una canción que hablaba de libertad, de
nuevos caminos y nuevas luces en tiempos de represión. Hoy es sólo un canto y
un recuerdo a esa lucha por la libertad”.

– Tangos toreros:
“Otro tema mío por tangos musicado por Ketama. Es una unión y un reconocimiento
en agradecimiento al arte sublime del toreo que, a pesar de los contratiempos,
sobrevive como uno de los espectáculos con más historia. Estos tangos están
inspirados en una noche mágica que sucedió en Málaga y donde las olas del mar
llegaron empujadas por los duendes hasta el ruedo de La Malagueta y se llevaron
a su torero a hombros hasta la orilla del Mediterráneo”.

– Bulerías de la
corriente: “Son letras creadas en momentos mágicos de mi vida unidos al toreo y
que canté por primera vez de manera casi improvisada en Nueva York. Con la
guitarra de Isidro Muñoz y la gente de Jerez, mi padre quería recrear el clima
de Mi cante y un poema, mi
primer disco con ellos”.

– Bembó: “Es un
regalo que, en los primeros dibujos de creación del disco, mi padre me diera la
libertad de incluir y trabajar sobre temas míos. Bembó lo compuse con Montoyita pensando en el
dramático viaje de los emigrantes en patera y en agradecimiento a mi país por
haber sido tan generoso y por haber recibido a mucha gente con todas sus
consecuencias, buenas y malas. Es una reivindicación a los derechos humanos. Lo
toca Montoyita, como Sevillanas a Lola”.

– Sevillanas a Lola:
“Un homenaje a Lola Flores, a su familia y a uno de sus guitarristas, mi abuelo
Montoyita. Es un guiño a la sevillana y a la magia del sur”.

– Bulerías del amado:
“Mi padre se la encargó a Tomatito y ha sido un enorme regalo cantarlas con esa
magistral guitarra. Es una bulería con un texto importante de San Juan de la
Cruz, la cual requería un coraje y una profundidad digna de la guitarra del
gran Tomatito ”.

– Quimbara: “Mi padre
dibujó esta unión cubano-flamenca recordando las letras de sus maestros
antiguos. En este viaje rememora los rumbos y los cantes traídos en los barcos
del Malecón a Cádiz y a la inversa. Es un homenaje a su venerado maestro Pepe
de la Matrona y a su admiradísima Celia Cruz. Le encargó este tema al gran
músico Alain Pérez y a su genial banda, dándole la máxima libertad para
recordar a su Cuba más profunda”.

– En un sueño
viniste: “La letra es de Al Mutamid, la música es de Enrique Morente y el tema
es de una riqueza musical y de una sensibilidad avasalladora. Para mí resulta
casi premonitoria, ya que es la canción que yo le cantaba al oído a mi padre,
con un pañuelo en los ojos, mientras desaparecía”.

– En tus sueños: “Un
sueño que me ha hecho vivir mi padre junto a Pat y su familia. La gente grande
está ligada a la sensibilidad. El texto de este tema es una nota de mi padre
hacia mi madre, hablando en un lenguaje que sólo ellos conocen. Refleja el amor
más allá de la eternidad”.

– Seguirillas de la
verdad: “A mi padre le hacía mucha ilusión que Paco me tocara por seguirillas
en este disco. Llegamos a enmaquetarla, a seleccionar las letras, los cantes,
Paco la escuchó y me prometió que pronto le metería la guitarra. El genio
cumplió la palabra dada a su amigo y a mí me tocó cantarla rabiando. No… si al
final va a ser verdad que para cantar por seguirillas hay que pasar fatigas”.

– Réquiem: “Este
regalo de Michael Nyman se fraguó en Londres, donde tuve la suerte de que
apareciera en mi camerino y me entregara su música. Un día, mi poema favorito
de San Juan de la Cruz se coló en su creación musical y en una visita a casa,
aprovechando que yo ayudaba a mi madre a hacer un un gazpacho, mi marido,
Javier Conde, le enseñó mi osadía. Nos regaló el tesoro de decir que esa obra
cerró una etapa y que ahora sentía que estaba incompleta. Así nació el tema,
gracias a su generosidad”.

– Adagio flamenco:
“Es una de las piezas acabadas por Enrique Morente. Mi padre estaba inmerso, a
la vez, en la creación de la música de Fedra de Miguel Narros, en la que yo me vi afortunadamente
involucrada, y como los trabajos se iban mezclando e impregnando unos de otros,
mi padre se encontró con este cante que después desarrolló en un viaje atrás en
el tiempo por soleares. Él se metió en el estudio y marcó con sus palmas, sus
palillos y un humilde teclado algunos cantes que yo debía hacer cuando llegara,
porque además, según él, era muy importante que los conociese. Hay frases
milenarias, como ‘alma, vida y de los dos’. Me contaba que los cantaores
antiguos la utilizaban, a veces, de muletilla en medio de las letras de los
cantes por peteneras. Le convencí para que dejase algunas letras que me había
hecho como referencia. Un documento único, porque no se puede cantar mejor por
soleá que canta Enrique Morente”.

Y de esta forma nos
toca esperar al próximo 2 de Octubre, donde escucharemos a una artista con el
eco de un gran maestro de fondo. Llega la hora de saber si Estrella Morente
asumirá la pérdida tras este proyecto y empezará a volar alto con sus propios
sueños, inquietudes e ideas. Como indica su sangre, su raza y su alma; creo que
no hay dudas. Vuela Estrella




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