Compartir esta web con mis amigos 

Revista La Flamenca
  + NOTICIAS  

Festivales: Festival de La Mistela 2006

Revista La Flamenca

La localidad sevillana de Los Palacios y Villafranca se vestía un año más de gala para el Festival Flamenco de La Mistela, -organizado por la Tertulia Flamenca "El Pozo de las Penas" y la Delegación de Cultura del Ayuntamiento-, que cada edición da un paso más hacia la consagración como certamen flamenco de alta calidad. Lo que empezara como un pequeño festival allá por los setenta ha evolucionado hasta convertirse en una de las citas más importantes del Flamenco en Andalucía. El hall de entrada del Teatro Municipal sirvió de sala de exposiciones improvisada y exhibió la colección de fotografías "El color de las verdiales", que recogía momentos históricos de la cultura malagueña, cantes y bailes de las pandas de verdiales que recorrían los cortijos en los años 50. La aportación musical vino de la mano de la Panda de Verdiales de la Provincia de Málaga, quienes supieron meterse a los asistentes en el bolsillo con su alegría y colorido tan peculiar.

Más tarde era el momento de recibir a los artistas palaciegos Mª José Carrasco al cante y Salvador el "Titi" al piano, acompañados del sevillano Antonio Gámez a la guitarra, en un claro ademán por impulsar a las jóvenes promesas de la tierra. Una fusión de talentos que deleitó al patio de butacas, que registraba el primer lleno de la temporada. Flamenco en su estado más puro con una preciosa voz que puede dar mucho de que hablar sobre un toque privilegiado, el de Gámez, endulzado por las entradas y salidas del maestro Titi al piano.

El miércoles 26 apuntaba a ser un día muy especial porque compartían escenario dos hijos del flamenco: Tomás de Perrate y Esperanza Fernández. Tomás abrió la jornada junto a Antonio Moya. Ambos dieron todo un recital de cante a la vieja usanza, demostrando estar tan compenetrados que da la sensación de no tener claro si la guitarra de Moya fue concebida para la voz del utrerano o al contrario. Una toná, con el único acompañamiento del silencio sepulcral de un Teatro hasta la bandera, abría la que sería la segunda noche grande del flamenco en el Bajo Guadalquivir. Después, Moya embellecería aún más la velada acompañando al hijo de Perrate de Utrera en clave de soleá, seguiriyas, tangos y bulerías, incluyendo el tema "Olvidarte", con el que conquistó a los presentes.

La trianera Esperanza Fernández vino acompañada de su hermano Paco, que puso la banda sonora, ¡y de qué manera lo hizo! Escuchar a Esperanza era lo más parecido a lo que debe ser quedar embrujado por el canto de sirenas. Cuánta melodía en su garganta, cuánta dulzura "sentía", ¡cuánta magia desprendió esa noche Esperanza! Se vio muy a gusto y eso se notó en su actuación. Interpretó unos fandangos de Lucena, seguidos de una granaína, que dejó al Teatro sin aliento. Alegrías y seguiriyas precedieron un fin de fiesta por bulerías con un estilo solamente propio de las grandes.

El tercero de los días de actuaciones, fue el elegido para oír las genialidades del Niño de Pura y ver bailar a La Moneta. El joven y veterano guitarrista dio una clase magistral de toque. Abrió en solitario con tarantas para luego ser acompañado por una segunda guitarra, percusión, dos palmeros y la aterciopelada voz de Rafael de Utrera, que se desenvolvió mejor que bien entre alegrías, soleá y bulerías. Después llegó "Fantasy", una composición cien por cien flamenca, pero difícilmente encasillable dentro de las distintas vertientes y palos existentes. Al final, realizó un picado impresionante como colofón de un fandango, que levantó a todo el mundo de sus asientos.


Fuensanta "La Moneta", acompañada de José Valencia al cante, derrochó una fuerza y un temperamento que dejó perplejo a todos. La Moneta bailó, Los Palacios calló y entonces el duende salió a escena. Su estilo es estrictamente flamenco, sin influencias, sin salpicaduras, es el puro arte arrebatador de la bailaora clásica que se mueve con coraje y envidiable seguridad, sin dejar a un lado su aportación personal. Brilló con luz propia en La Mistela.

El cuarto y penúltimo día había sido programado como el plato fuerte del festival. Pansequito acompañado de Diego Amaya abría por alegrías para luego entrar por soleá. Entonces los relojes se pararon y el patio de butacas quedó prendido de esa magistral manera de interpretar que sólo Pansequito tiene. Dios estaba esa noche en Los Palacios. Después los tarantos y las bulerías volvieron a levantar al público de sus asientos, que no cesaba de aplaudir tras los fandangos que cerraban de manera radiante una de esas actuaciones que quedan grabadas para siempre.

Más tarde era Aurora Vargas la que se ganaba a un público entregado desde el principio a pesar de que la voz de la sevillana parecía estar un poco resentida. No obstante, la grandeza de Aurora la hizo relucir como siempre, con un cante muy gitano, por soleá y tangos, con los que se atrevió incluso sin micrófono. Por bulerías, la de la Macarena es una reina y así lo demostró tanto en el cante como en el baile en un fin de fiesta por todo lo alto junto a Pansequito, que reapareció para poner punto y final a la velada.

El sábado 28 el Festival llegaba a su recta final con el espectáculo "El Eterno Retorno", protagonizado por la bailaora malagueña Rocío Molina con la colaboración especial de Mª José Santiago. Una atrevida puesta en escena que ciñe el flamenco a un argumento teatral cargado de connotaciones filosóficas y encauzado por la narración del actor Manuel Monteagudo. Rocío, cuenta ya con una experiencia digna de las veteranas y ha encontrado su propio estilo en el baile, lo que la impulsa a buscar nuevos caminos. La bailaora se lanza a la piscina de las críticas aventurándose a unir flamenco con danza contemporánea, aunque cabe decir que el baile entre Rocío y la bailarina Paloma Díaz no tiene desperdicio alguno. Al final la gran ovación del público dictó sentencia y Rocío fue galardonada de manos del Alcalde de Los Palacios, Antonio Maestre, quien hizo entrega de la Venecia Flamenca "El Baile" como reconocimiento a la gran labor que la malagueña está realizando.

A estos días de espectáculo se sumaron los Cursos de Flamenco que se han impartido en la Casa de la Cultura bajo la dirección de Pepa Montes y los trasnoches que hubo después de las actuaciones del Teatro.

Texto: Oscar Sánchez - Foto: J. A.Belver