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Revista La Flamenca
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Festivales: Festival de la Mistela

Revista La Flamenca

Un sobreviviente del auge de la época de los festivales de la década de los setenta es el Festival de la Mistela, organizado por el Ayuntamiento de Los Palacios y Villafranca y la Tertulia Flamenca ‘El Pozo de las Penas', de la misma localidad. Los tiempos cambian, o al menos eso nos dicen - con el paso de los años veo como todo vuelve a ser lo mismo. Si hace medio siglo la Hermandad de los Gitanos de Utrera, que inventó el primer festival de lo que llegó a ser un auténtico movimiento, sacó el cante al aire libre, repartía potaje y animaba a la gente a pasarlo bien, ahora la gran novedad es...el teatro. Desde el momento que entras, ocupas tu butaca y apagas el móvil, sabes que esta vez no habrá calentitos y chocolate de madrugada.

Pero el nuevo formato adoptado por el Festival de la Mistela y otros ofrece un programa ampliado para otro tipo de aficionado. Seis días de cursillos de baile, guitarra, percusión y piano, actividades paralelas y una interesante serie de actuaciones en el teatro municipal además de los trasnoches flamencos en la peña El Pozo de las Penas garantizan que haya algo para todos los gustos.

Estética egipcia
Miércoles, 19 de octubre de 2005. 21:30h.
ISABEL BAYÓN "DEL ALMA"

Baile: Isabel Bayón, Fernando Romero. Guitarra: Jesús Torres, Juan José Amador. Cante: David Lagos, Juan José Amador. Percusión: Nacho López. Chelo: Manuel Nela.

El minimalismo y la frialdad están de moda en el baile flamenco del nuevo milenio. Entonces la línea egipcia y baile cronometrado de Isabel Bayón, niña prodigio que fuera hace veinticinco años, es justamente lo que busca el gran público para satisfacer su hambre de un tipo de flamenco que rechaza los cantaores con escasa dentadura o las bailaoras ancianas con delantal. El baile de Isabel es perfecto y limpio, como la incisión de un bisturí, como el impecable moño apretado que luce.

La obra que presentó en Los Palacios se estrenó hace varios años y misericordiosamente carece de argumento - bailes alternan con solos de cante y guitarra mezclando y contrastando tradición y vanguardismo. Isabel exhibe la elegancia de Audrey Hepburn y la geometría de Euclides para un sobrio baile con chelo y una caña futurista. Una bata de cola negra y las excelentes voces del joven David Lagos y el experimentado Juan José Amador son los elementos que mueven tonás y siguiriyas. Fernando Romero, solista y pareja de la bailaora, es mucho más bailarín que bailaor, y cada detalle delata una sólida preparación clásica que eficazmente complementa el estilo de la Bayón.

El novedoso final huye de la bulería optando por un divertido simulacro de una panda de verdiales donde guitarristas y cantaores imitan aquel sonido peculiar, e Isabel y Fernando no se cortan para meter pasos puramente folclóricos, todo entre sonrisas y buen humor cumpliendo perfectamente la función de un verdadero fin de fiesta.

Jerez que no falte
Jueves, 20 de octubre de 2005. 21:30h.
FERNANDO TERREMOTO, CAPULLO DE JEREZ


Cante: Fernando Terremoto, Capullo de Jerez. Guitarra: Manolito Jero, Manuel Valencia. Percusión: José Rubichi. Palmas: Jesús Flores.

Dos hombres, no mano a mano como insinuaba el programa, sino complementándose mutuamente, representantes ambos de lo que entendemos como la escuela jerezana. Dos caras de una valiosa moneda que es el curso legal del cante hoy en día.

Muchos nostálgicos desearían que Fernando Terremoto fuera la reencarnación y recreación de su famoso padre, pero a pesar de la semejanza física y facultades comparables, el hijo está decidido a expresar, con el mayor respeto y dentro de los parámetros de su herencia, su propio mensaje de hombre contemporáneo.

Dicho esto, Terremoto hijo conoce el camino de lo jondo y lo recorre con completa soltura. Algunos dicen que empezó demasiado tarde a cantar profesionalmente - durante años se dedicó a la guitarra - pero el hombre ha sabido evolucionar en un espacio de tiempo relativamente corto debido en gran parte a su inteligencia, estimulado siempre por las ansias de la afición de recordar a su legendario padre. Con la sabrosa guitarra de Manuel Valencia interpretó bulería por soleá, malagueña, siguiriyas, fandangos y bulerías, un repertorio jerezano por excelencia ejecutado magistralmente por uno de los jóvenes abanderados del género.

Miguel Flores "Capullo de Jerez" logra lo que otros pretenden sin éxito: es anárquico, original e instintivo a más no poder, a la vez que tradicional y fiel a las raíces, por contradictorio que parezca. Es consciente de la necesidad comercial de agradar a un amplio abanico de gustos, pero nunca tenemos la sensación de que "se vende" porque su repertorio de canciones pop, cultivadas para complacer a un auténtico ejército de incondicionales, sabe a flamenco y es una música que nos entra sin esfuerzo cuando hay ganas de algo menos complicado que el "cante cante". Luego es difícil criticar su repertorio tradicional: soleá por bulería tomando todas las libertades asociadas, fandangos muy "personales", tonás a su manera y sus estilizadas bulerías. La magnífica estructura flamenca tiene cabida para todo aquel que la sepa manejar, y el Capullo no defrauda.

La escuela sevillana
Viernes, 21 de octubre de 2005. 21:30h.
PEPA MONTES

Baile: Pepa Montes. Guitarra: Ricardo Miño. Cante: Segundo Falcón. Piano: Pedro Ricardo Miño. Artista invitado: Manuel Molina. Palmas: Bobote

Decir "escuela sevillana del baile flamenco" es decir "Matilde Coral", bailaora y profesora que representa la esencia y el espíritu del baile flamenco femenino: movimientos exquisitamente destilados y frescos, peinado y maquillaje impecables y andares garbosos. De la misma hornada prolífica de bailaoras sevillanas que incluye a figuras actuales como Manuela Carrasco, Merche Esmeralda o Milagros Mengíbar, todas de la mano de Doña Matilde, nos llega Pepa Montes, la encargada de la tercera gala principal del Festival de La Mistela.

En una obra titulada "Bailaora", la que ganara el premio Juana la Macarrona hace más de treinta años en el concurso de Córdoba, demuestra ser tan merecedora de ese premio como atrapada por él. A diferencia de sus compañeras que han actualizado su baile sin olvidar las raíces, Pepa Montes sigue defendiendo conceptos coreográficos caducos confundiendo un admirable respeto por lo antiguo con lo meramente anticuado.

No obstante ha tenido el buen gusto de reunir a elementos de apoyo que salvan la representación. La guitarra siempre digna de su esposo Ricardo Miño, el cante discreto pero sólido, inteligente y sincero de Segundo Falcón y el deliciosamente extravagante Manuel Molina en el papel de cantaor filósofo que viene cultivando desde que lo inventó con la compañía de Farruquito. Pedro Ricardo Miño, hijo de la pareja, lucha valientemente para sacar sonidos flamencos del piano creando música agradable sin que sepa a la granaína, fandango de Huelva o bulerías que pretende interpretar.

El paso del testigo
Sábado, 22 de octubre de 2005. 21:30h.
CHANO LOBATO y MATILDE CORAL
"Historias de Arte"
JOSE VALENCIA, Venencia Flamenca


‘Historias de arte': Chano Lobato, cante. Matilde Coral, baile. Ramón Amador, guitarra. Jesús Vigorra, la palabra. Venencia flamenca: José Valencia, cante. Miguel Iglesias, guitarra. Manuel Valencia y Carlos Grilo, palmas y jaleo.

Una espléndida noche de clausura para el Festival de la Mistela. Veteranía y juventud no sólo se dieron la mano, sino que mostraron su admiración mutua poniendo excelente ejemplo en estos tiempos que corren de desconfianza entre las generaciones flamencas.

Chano Lobato no es que sea necesariamente el mejor cantaor del panorama actual pero, sin duda alguna, es el más querido y admirado. Aparte de su veteranía y sus conocimientos del cante gaditano, el hombre representa una época pasada cuando el término "fusión" sólo iba ligado a la palabra "nuclear" y los "palos" eran de madera. Es un hombre que rejuvenece en el escenario y un gran profesional. Por cada cante nos cuenta tres anécdotas, palabras y cantes fluyen y se mezclan, y con su carisma y "ange" todo queda perfectamente plasmado en una experiencia flamenca que es comprendida por cualquier público. Su cómplice para la tarea es Matilde Coral que más que bailar, hace de contraste para las impertinencias del cantaor en un pícaro mano a mano de buen humor y nostalgia.

Redondeando perfectamente la velada y el festival, la presentación de La Venencia Flamenca, distinción que cada año se otorga a un artista joven que se ha destacado en alguna faceta del flamenco, fue para el cantaor José Valencia de Lebrija. Gracias a sus conocimientos, compás y una potente voz flamenca, Valencia es uno de los cantaores para baile más solicitados por las grandes figuras actuales, y el cantaor lucha por encontrar su lugar como solista. Después de la emotiva presentación Valencia ofreció un recital con soleá, cantiñas "de mi tierra", siguiriyas y bulerías con el aire de romance típico de Lebrija, además de los cantes de Antonia Pozo y el Choza que tanto se cultivan en aquel pueblo.

El animado fin de fiesta reunió a los veteranos Chano y Matilde con el joven lebrijano, y el sorprendente baile espontáneo de Rafael el Negro, esposo de Matilde, puso la guinda al Festival de la Mistela 2005.

Texto y fotos: Estela Zatania