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Revista La Flamenca
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Festivales: Festival Andalucía Flamenca

Manuela Carrasco Estreno de "Romali"

Revista La Flamenca

Teatro Gran Vía. Madrid 20 a 25 de febrero - Dirección y coreografía: Manuela Carrasco. Idea original y música Joaquín Amador. Baile: Manuela Carrasco, Maha Akhatar, Torombo, Samara Amador y La Lori. Cante: Enrique El Extremeño, Miguel Rosendo y Vicente Gelo. Guitarra Joaquín Amador, Paco Iglesias y Eugenio Iglesias. Percusión: José Carrasco. Músicos indios: Puddit Ramsh Misra, Rajeed Chakraborty y Sunju Sahay.

El origen indio de los gitanos inspira este nuevo espectáculo de Manuela Carrasco, donde se quiere subrayar la similitud entre la danza de ese país asiático y el baile flamenco. Esa relación -bastante discutible y cogida con alfileres- es en el fondo una excusa para tener la siempre interesante oportunidad de ver bailar a Manuela.

"Siempre me ha gustado saber de dónde y hacia dónde quiero llevar la cultura que represento", comentó la bailaora en la rueda de prensa. "Con este espectáculo busco los orígenes del flamenco e intento hermanar Andalucía con la India, armonizando el flamenco con el kathak que interpretará la bailarina hindú Maha Akhtar".

El espectáculo comienza musicalmente con la parte india en la que la bailarina Maha Akhatar nos introduce de lleno en el mundo expresivo de su país. No puede hablarse de fusión entre las dos danzas porque cada una se hace según sus propios códigos, incluso cuando Maha y Manuela bailan juntas la siguiriya. De hecho, el kathak -la danza clásica de la India- tiene un sentido completamente distinto al baile flamenco ya que evolucionó en los templos como una expresión espiritual de la devoción a Dios. De lo que sí puede hablarse es del disfrute de dos danzas distintas. Sin más. La misma Manuela Carrasco lo dejaba bien claro: "El futuro del flamenco no está en la fusión, sino en buscar dentro de nosotros mismos, pisar las huellas que dejaron nuestros mayores y proyectarlas hacia el futuro".

"Romalí" significa "danza gitana" en caló, y eso es lo que vimos a continuación, si bien un tufillo a tópico se desprendió de la escenificación de la salida de los gitanos de Egipto. No aporta nada y en el mundo del arte, todo lo que no suma, resta. Entre los bailes de la Carrasco, bailó también El Torombo y cantaron y bailaron La Lori y Samara Amador. Especialmente atractivos fueron los tangos cantados y bailados por éstas últimas: llenos de gitanería, de gracia y, al tiempo, de jondura. Y, por supuesto, Manuela Carrasco bailó por soleá. Su soleá.

En general, el espectáculo se deja ver pero se nos antoja carente de cuajo, de engranaje. Creemos que la explicación puede estar en el hecho de que en principio iba a ser Ramón Oller quien se encargaría de la dirección escénica, pero ese plan se truncó por la ausencia repentina del mencionado escenógrafo y coreógrafo. Manuela, casi sin tiempo de reacción ante el inminente estreno, tuvo que recurrir precipitadamente a Javier Latorre. Quizá esa circunstancia, como decimos, explique esa sensación de obra por terminar que tuvimos a la salida del teatro. En cualquier caso, las estampas que nos regaló Manuela Carrasco compensan todo.

Texto: Manuel Moraga - Foto: Paco Manzano