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Bajo el emotivo lema de "Fosforito, el último romántico" se han desarrollado las V Jornadas de Arte Flamenco en la bella localidad capital de la subética cordobesa, que han homenajeado la figura del maestro Antonio Fernández Díaz. Atractiva era la propuesta de la comisión organizadora, el Excelentísimo Ayuntamiento y la Peña Flamenca lucentina, y el programa estaba cargado de actividades de gran interés. Comenzaron estas quintas jornadas, que recordemos son de carácter bianual, con la inauguración de una exposición audiovisual y fotográfica titulada "Fosforito y su tiempo". Posteriormente nos trasladamos al Palacio Erisana, un vetusto teatro municipal, pero que calidamente acogió la conferencia de Fosforito, en la que el maestro, Llave de Oro del Cante, Hijo predilecto de Andalucía, y recientemente Medalla de Oro de las Bellas Artes, nos relató su particular "reflexión sobre los fondos sonoros del cante jondo bajo andaluz". Una emotiva reflexión sobre el devenir de los cantes y las coplas de nuestra Andalucía que posteriormente fueron ilustradas con la excelsa guitarra del también cordobés Manolín Silveria. Cerraría la velada de este primer día la actuación del Niño Seve y grupo con su guitarra flamenca en concierto. La siguiente jornada nos depararía un nuevo encuentro con el de Puente Genil en la peña flamenca de Lucena, y acompañado por su biógrafo Francisco Hidalgo Gómez, que por la tarde mas tarde disertaría sobre la vida y obra de Fosforito, el maestro respondió con gusto a las preguntas formuladas.
Las Jornadas llegarían a su fin con el Festival Flamenco que se había programado en el marco incomparable del patio de armas del Castillo del Moral lucentino. Tras la distinción que Fosforito recibió por parte de las autoridades municipales, la parte artística comienza de la mano del joven onubense Guillermo Cano, junto a otra gran bajañí la de Rubén Lebaniegos, Bordón Minero y Premio Nacional en Córdoba. Su laína voz nos trajo bellos melos sudamericanos, los de la vidalita, y posteriormente una taranta. Tras la dulzura de la voz del onubense nos llegó el rajo de la jerezana Tomas Guerrero, la Macanita. Secundada por Manuel Parrilla a la guitarra y la Royal Philarmoni de Santiago ofreció un recital netamente jerezano.
La primera parte de la velada concluiría con el baile del también cordobés Daniel Navarro y su grupo. Fue original en el repertorio, pues nos ofreció unos jaleos extremeños. Tras el refrigerio El Pelé dio un recital de los que ya no estamos acostumbrados. Su zambra caracolera nos transportó a esos tiempos morunos, mientras que la seguiriya bien pudiera ser de la fragua de Tío Juanes, y junto con Manuel Silveria, encargado de la bajañí, hicieron vibrar al público al rematar con Fandangos de Lucena y Zánganos de Puente Genil. Y bien entrada la noche salió Pepe Domínguez, El Cabrero, que igual que hicieran sus compañeros de cartel dedicó su intervención a Fosforito.