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Revista La Flamenca
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Festivales: XLI Festival Flamenco Almeria

Revista La Flamenca

Con los últimos calores de agosto Almería se pone sus mejores galas para los festejos en honor a la Virgen del Mar. La marcada mediterraneidad de esta tierra se refleja en su Festival Flamenco. Como suele ser habitual, el cartel está plagado de grandes nombres, donde también tienen su hueco los artitas locales, y en la primera de las tres noches, todos estos ingredientes coincidían en la misma persona. José Fernández Torres, volvió a deleitarnos con su bajañí en su tierra natal. Tomatito se presentó por alegrías arropado por todo su grupo, donde José Maya hizo un apunte de su baile viril y racial. Sería el turno después de la taranta, y a partir de aquí, el almeriense se limitó a hacer lo que mejor sabe, tocar gitano. El Tomate exhibió una vez más su dominio de la técnica guitarrística. Tras el recreo asistimos a otra lección de cante flamenco. Enrique Morente es el estandarte de la vanguardia flamenca, capaza de convertir en flamenco todo lo que toca. Así lo demostró por martinetes, seguiriyas, soleares o malagueña, destacando la guitarra de David Cerreduela.

La fórmula del festival flamenco veraniego está cayendo por su propio peso, lo que demuestra que la formula está obsoleta. No obstante debemos resaltar que en este tipo de encuentros se dan situaciones que difícilmente vemos en los auditorios, y la sencillez con la que se presentan las grandes figuras hacen disfrutar de muy buenos recitales de cante, como demostraron Miguel Poveda acompañado por Chicuelo y Pansequito junto a Diego Amaya.

A partir de aquí llegaría el turno de los artistas locales. La calidad de la noche mermó con Montse Pérez, aunque estuvo muy bien secundada por Paco Cortés. El joven gitano Manuel Fernández "El Titi", exhibió el poderío de su voz afillá. A la guitarra El Niño de la Fragua, otro de los valores de la inagotable cantera almeriense. El maratón concluyó con el grupo de Zoraima, hermana de Niño Josele, arropada por un cuadro de gitanos del barrio de Pescadería con mucho soniquete, y eso que estamos en Almería.
La última jornada de este festival, una de sus peores ediciones, tuvo como gancho a El Cabrero. Allá donde va cuenta con una legión de seguidores, y en Almería no iban ser menos. Su particular forma de decir los cantes tiene muchos adeptos, más por el contenido de las letras que por la propia expresión de la palabra hecha música. Luego le tocaría el turno a Aurora Vargas que ofreció la parte más festera de todo el festival con sus cantes bailados en los tangos y las bulerías. La primera parte concluiría con otro veterano y muy buen cantaor. José de la Tomasa, que llevó a gala ser sobrino nieto de Manuel Torre. Después llegaría el turno de los artistas locales. Rocío Segura, pletórica de voz y belleza, volvió a encandilar a la afición almeriense. Todo finalizó con la elegancia del cante de Luis de la Venta y el cuadro de La Rabota y Antonio Sánchez.

Texto y Foto: Rubén Gutiérrez