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A Cádiz ya le llaman Cádiz, y es que la trimilenaria Tacita de Plata ha recuperado su tradición flamenca. Aquella que fuera cuna de muchos de los cantes flamencos, donde arribaran los fardos de las partituras flamencas como contaba Pericón, estaba pasando por sus horas más bajas en lo que al flamenco se refiere. Nombres de la talla de Curro Dulce, Paquirri El Guanter o Enrique El Mellizo han sido grandes creadores de nuestro arte y en este congreso se ha querido recuperar la memoria de la labor de estos genios. Siete ponencias y nueve comunicaciones muy interesantes que han girado en torno al los cantes de Cádiz y los Puertos, y que han congregado a casi doscientos congresistas de toda la geografía española, eso sí, la mayoría de edad avanzada. Los jóvenes aficionados no terminan de acudir a estas citas del saber flamenco.
De entre las ponencias destacar la que versó sobre "Las denominaciones en el arte flamenco. Las Cantiñas" por Francisco Zambrano Vázquez, otra interesante de Fermín Lobatón referente a la obra flamenca de Fernando Quiñones, la que ofreció el cantaor y flamencólogo Alfredo Arrebola sobre el folklore en los cantes de Cádiz que ilustró con sus cantes. También fue atractiva la disertación de Dolores Pantoja Guerrero sobre las claves rituales del flamenco haciendo espacial hincapié en las sagas familiares gaditanas. Hubo un hueco para las comunicaciones que se prestaron tras la convocatoria pública, y que elegidas por la comisión científica del evento nos acercaron a distintos aspecto de la historia del flamenco gaditano donde tuvo un papel relevante Guillermo Boto Arnau, sobretodo en la que llevaba por título "Releyendo a Estébanez Calderón" que nos aclara quienes eran los cantaores que tomaran parte en la fiesta que se narra en la Asamblea General de Gitanos. El que suscribe también aportó una información que fue muy bien acogida al tratar sobre la introducción de las especialidades de cante, baile y toque flamenco en los conservatorios profesionales y superiores de música estipulada en la reciente Ley Orgánica de Educación.
Otras actividades a destacar fueron las presentaciones de libros, como el que lleva por título "Flamencos de Gañanías" de Estela Zatania, o uno que contiene una colección de fotografías de artistas flamencos gaditanos. El congreso también ha servido para presentar dos producciones discográficas en digipack, una sobre Aurelio Sellés y otra sobre los Gitanillos de Cai. Igualmente se programaron distintas actividades flamencas como las cena espectáculo o las comidas que se realizaban en la peña La Perla, donde el cantor Felipe Scapacchini dejó un buen sabor de boca, o el espectáculo ecuestre que tuvo lugar en la plaza de toros de San Fernando, ofrecido por el ayuntamiento de esa localidad.
La ciudad de Cádiz se ha volcado con este congreso, y por todos lo rincones de la ciudad marinera rezumaba flamenco. Con el título de "Congreso Abierto" desde el treinta y uno de agosto se han sucedido diversas actividades como la exposición "El color del baile flamenco" de Paco Sánchez, o la noche flamenca que tuvo lugar en la plaza de Mina el día siete de septiembre con artistas de la talla de Encarna y José Anillo, Pilar y Juan Ogalla o Yeyé de Cádiz. Las noches gaditanas también han acogido gratas veladas en las tabernas con cantaores como Paco "El Solano" o Chiquito de Cádiz" y la guitarra del Niño la Leo. Otros ciclos destacados han sido el desarrollado en los balcones de céntricas calles de la ciudad o en espacios de marcada significación patrimonial como el Oratorio de San Felipe Neri, el monumento a las Cortes de Cádiz, el arco del Pópulo, o la escalinata de la Catedral. Y las bellas plazas de Gades han albergado una muestra del buen hacer de las academias de baile.
Pero sin duda uno de los atractivos de este congreso ha sido el estreno de la obra, que como no podía ser de otra forma, lleva por título "Cádiz". Producida por la Agencia Andaluza del Flamenco bajo el guión de Juan José Téllez y el Selu, la dirección musical de Faustino Núñez, la escénica de Pepa Gamboa y la coreografía de El Junco; presenta un revival del espectáculo estrenado en 1.933 y que llevaba por título "Las Calles de Cádiz". Aquella obra consiguió reunir a un elenco irrepetible con La Malena, La Mejorana, Ignacio Ezpeleta, Adela La Chaqueta, Pablito de Cádiz, Juan Gineto, el Niño Gloria o Manolo de Huelva entre otros. Todo ello fue conducido y producido por Federico García Lorca o el torero Ignacio Sánchez Mejías para elevar a la gloria a "La Argentinita".
Para esta ocasión tampoco se han escatimado en gastos dando lugar a una mega producción más propia de un musical de Broadway que de un espectáculo flamenco. El baile y las coreografías de El Junco, que estuvo soberbio toda la noche, llenó con su grabo y elegancia el Gran Teatro Falla. Tenían previsto tres noches, pero hubo de prorrogarse un día más ante la demanda de localidades. El Junco contó con la colaboración especial de las también gaditanas, las bailaoras Rosario Toledo y María José Franco, y la voz y las pataitas de Ana Salazar. Al cante estuvieron muy buenas voces, la gracia de Mariana Cornejo, la sabiduría de Carmen de la Jara, la frescura de David Palomar, el eco gitano de Emilio Florido, y el torrente vocal de Miguel Rosendo. Un gran recorrido por los cantes locales y los de ida y vuelta, con alegrías, cantiñas, fandangos, malagueñas, tangos y un guiño al carnaval con los tanguillos, habaneras, guajiras, las saladas bulerías de la Caleta, e incluso bamberas y farruca, todo ello aderezado por las magistrales sonantas de Ricardo Rivera y Keko. La guasa no pudo faltar de la mano de José María Acosta y José Ramón de Castro. Un buen espectáculo donde los gaditanos se han mirado al ombligo y han sabido sacar el mejor flamenco que siempre se ha destilado por estas merindades, y que ha sido la mejor guinda para estos días donde el flamenco ha brillado a gran altura. Sólo nos queda emplazarles al próximo congreso que tendrá lugar en la ciudad de Málaga, que estos días también esta gozando con su bienal.