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Según el folleto del CD, “Aurelio de Cádiz”, que se divulgó en el XXXV
Congreso de Arte Flamenco, celebrado en dicha capital, en Septiembre de 2004,
este cantaor nació el 4 de Noviembre de 1887, en el barrio de Santa María de la
capital gaditana. Después de una larga vida, Aurelio Sellé muere el 19 de
Septiembre de 1973, en el mismo barrio, que le vio nacer.
En
recuerdo del popular barrio gaditano, Aurelio interpretaba la siguiente letra
por tientos-tangos:
Si
alguna vez vas a Cádiz,
pasa
por el barrio Santa María;
verás
a los gitanitos
como
te cantan con alegría.
Varios
catálogos se han publicado sobre la discografía de “Aurelio de Cádiz”. En el
Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco (José Blas Vega- Manuel Ríos
Ruiz), nos encontramos la referencia de 11 discos con 22 cantes, congregados en
los siguientes palos: Seguiriyas, soleares, malagueñas, alegrías, fandangos,
granaína, bulerías de Cádiz y tientos.
En
la revista “Candil” nos encontramos la relación de Manuel Yerga Lancharro, que
comprende 9 discos con 18 cantes, donde nos encontramos los palos del anterior
catálogo.
Por
último, hemos de reseñar la grabación, en una casete, que nos envió, en su día,
Luis Soler, a la que se adjuntaba una la relación del contenido de la misma,
que comprendía 16 discos con 32 cantes incorporados, sin ningún cante nuevo,
que aportar a los referidos con anterioridad.
Pues
bien, en el CD, referido en principio, se hizo una selección de 15 cantes, que
salieron de 10 discos de pizarra, que poseía Josefina Sellé, hija del cantaor
gaditano, que guardaba celosamente.
Escuchados
estos cantes, hemos sacado las siguientes conclusiones:
En
las alegrías, Aurelio interpreta cuatro o cinco estilos gaditanos, que combina
hábilmente, dejando al descubierto las esencias de estos cantes.
En las malagueñas, suele entrar por granainas, como
otros cantaores de la tierra, para desembocar en la malagueña de Enrique “El
Mellizo”.
En los tientos, dentro de los estilos atribuidos al
Mellizo, canta dos de los mismos en distintos pasajes del cante.
En la soleá, pasa con seguridad de los estilos del
Mellizo a los de Paquirri, en las variadas series de estos cantes grabados.
En seguiriyas, interpreta un estilo divulgado por
Manuel Torre, y otro atribuido a Francisco la Perla, en el único título de la
grabación.
En las bulerías, brevedad en el contenido, aparece un
estilo de introducción de este cante, que fue muy popular en los albores del
mismo, y algún que otro estilo de remate.
Y, por último, en los fandangos, en el título
propuesto en la grabación, el cantaor gaditano se rige por estilos de Rengel,
Cepero y Rebollo.
En definitiva, los caracteres, que configuran el cante
de Aurelio Sellé, se podrían resumir en lo siguiente:
Aurelio, en el momento de las grabaciones, tiene el
cante perfectamente construido, poniendo el mismo a disposición de la guitarra.
En muchos momentos del cante, brotan los lamentos entrecortados, doliéndose en
determinados tercios de los mismos. Los altos del cante los hace al límite de
sus facultades, peleando con la melodía hasta el borde de la extenuación. Por
último, resaltar que el cante, que nos dejó el cantaor gaditano, está
desprovisto de todo adorno, donde la sobriedad es una constante del artista.
Referente a la guitarra, hemos de anotar que los
acompañamientos de los cantes corrieron a cargo de Ramón Montoya y Andrés
Heredia, donde se dejan ver las peculiaridades de ambos toques; por un lado, cadencias
clásicas, y por otro, acordes localistas.
He aquí, algunas opiniones sobre Aurelio Sellé,
entresacadas del folleto referido:
“Aurelio, el de Cádiz, es una institución. Para los
flamencólogos, el único continuador de la escuela de Enrique “el Mellizo”. Tan
es así, que hoy es imposible deslindar de modo riguroso cual es el cante
original del Mellizo y cual la modificación personal de Aurelio.”
“... Su vida ha sido una larga lección no sólo de buen
decir sino de buen respeto. Ha llevado adelante, en una época peligrosa y fácil
al naufragio, la nave de su afición exacta...”.
Augusto Butler dice de él: “Ejerce su magisterio
impar, sordo e insensible a perniciosos cantos de sirena que a tantos logran
subyugar actualmente...”.
Don Fernando el de Triana dijo de Aurelio: “Este
cantaor no debiera cantarle más que al verdadero inteligente... Establece la
lucha de las pocas facultades con el arte supremo y le hace unas cosas a los
cantes que tiran pellizcos en el alma...”.
... Aurelio Sellés, del que Pemán dijo: “Aurelio se
llama el cante, Aurelio y muy poco más...”.