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Como los aficionados al Cante Flamenco saben, hay varias formas de cantar, que se pueden concentrar en dos: la modulación del grito, por un lado, y la modulación de la melodía, por otro; es decir, cante a pleno pulmón y cante a media voz. Pues bien, el cantaor del que nos vamos a ocupar ahora, Pepe Marchena, podemos incluirlo en el segundo grupo. Pepe Marchena, José Tejada Martín, al que vi actuar hasta en cuatro ocasiones, en las "troupes" de la "ópera flamenca", llamado entonces "El Niño de Marchena", nació en dicha población sevillana, en 1903 y murió en Sevilla, en 1976. Por cierto que recuerdo haber visto al cantaor marchenero en la película, "Martingala". La obra discográfica de Pepe Marchena es abundante, llegando a grabar más de cien discos de pizarra. En dichas grabaciones, los palos flamencos quedan incluidos entre otras melodías del gusto de la época. Así pues, su obra discográfica tiene dos partes diferenciadas: palos del cante flamenco y melodías del maestro, creaciones propias o recogidas del entorno del artista. Si sólo queremos escuchar palos flamencos, lo recomendable es escuchar las "Memorias Antológicas del Cante Flamenco", donde una muestra extensa de los más variados cantes y estilos dan la dimensión cantaora de Pepe Marchena.En tales grabaciones, podemos escuchar el acompañamiento de las guitarras de Ramón Montoya, El Niño Ricardo y Manolo de Badajoz, entre otros, y, en la última época, Paquito Simón, con el que pude hablar largamente, en Casariche, mi pueblo natal, después de una actuación del maestro, al que, a veces, era casi imposible seguir el rastro de su cante, según opinión de dicho guitarrista.
En cuanto a las frases y explicaciones, que Pepe Marchena da en la introducción de sus cantes, he aquí, una muestra de las mismas. Unas expresiones nos comunican su vertiente creativa. Dicho cantaor, en el plano innovador, llegó hasta modificar las salías de los cantes. He aquí, las siguientes frases, entre otras, que podemos escuchar en su discografía: "Melodía de Pepe Marchena...", "Otra creación de Pepe Marchena", "Cantiñas ligadas de mi creación, aires de mirabrás", "Flores, tangos, creación de Pepe Marchena", "Canto a Córdoba, a Córdoba La Llana, romance de José Sánchez Prieto "El Pastor Poeta" y melodía del maestro, Pepe Marchena" y, finalmente, una que conlleva un contenido, que le hizo popular en su época, "Original composición del "maestro de maestros", Pepe Marchena". Esta frase se le reprochó por estar cargada de vanidad. También, hay otras expresiones en la línea explicativa de los cantes, de las que, entre otras, entresacamos las siguientes. "Viva la soleá de Triana, cante bueno", "Este es el polo Tobalo, que los demás cantan el polo como si fuera la caña", "Tangos del 98, de las viejas ricas", "Aires de los campos marcheneros", "Pregón de los caracoles, "Tiempos de Goya"; pureza y los caracoles legítimos" y "El cante grande de malagueñas, de los aficionados buenos...". Referente a esta última frase, hemos de decir que la malagueña, para muchos aficionados antiguos, fue considerada como "cante grande".
Al escuchar el cante de Pepe Marchena, podemos observar la expresión cantaora, que se desarrolla, preferentemente, en apoyaturas de la garganta. El cantaor marchenero dibuja los cantes, ya que conocía perfectamente los esquemas melódicos de los mismos, pero se salía, cuando quería, de los canales interpretativos, haciendo incursiones por otros derroteros, para volver, de nuevo, al patrón melódico central. De la misma manera,hemos de reconocer que el cantaor marchenero tenía recursos para bajar por las escalas de los cantes de manera muy personal; lo que le provocaba finales muy espectaculares. Igualmente, hemos de decir que Pepe Marchena cantaba a gusto, y, a veces, hablaba cantando, y, otras, cantaba hablando como en el "Romance a Córdoba" y en ciertas guajiras y tarantas. La personalidad de Pepe Marchena no pasaba desapercibida en el mundillo del cante; o se le admiraba o se le tiraba. El artista podía gustar o no gustar, pero jamás pasaba desapercibido. Así pues, el cantaor marchenero fue muy discutido; en su favor, los "marchenistas", que, en general, no eran aficionados al Cante Flamenco, sino incondicionales del artista, y los detractores, que muchos de ellos nacieron al imponerse las nuevas corrientes flamencas. No obstante, hemos de reconocer que recrea en cada cante que interpreta; creó escuela, aunque su cante conlleva muchas dificultades de interpretación. Pepe Guillena, Manolo "El Malagueño" y Luquitas de Marchena, entre otros, cogieron la antorcha del cante marchenero, que llegó a la actualidad. En su época, fue popularísimo, ya que tenía don de gentes y sus actuaciones fueron un éxito de público, que vibraba con su cante y con su figura.
Texto: Ricardo Rodríguez Cosano