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Al escuchar el cante de Tía Anica "La Piriñaca", encontramos la expresión desnuda sin más aditamento que la sobriedad del desgarro de la propia voz, empujada por la angustia. De la misma manera, al cantar, se acerca, inevitablemente, a la expresión flamenca varonil de la época, que le tocó vivir. Respeta, incluso, los textos propios dedicados al varón. Esta singularidad queda más acentuada, cuando "La Piriñaca" interpreta seguiriyas y tonás.
Referente a los textos, hay algunas letras que repite en determinados cantes, y otras, que las mete por distintos estilos de los mismos. Esto es corriente en algunos cantaores antiguos. Al ser el repertorio de letras escaso, los cantaores/as no tenían más remedio que repetir las mismas en las sucesivas grabaciones. Aparecen: seguiriyas, martinete, soleares, alboreá, tientos y bulerías. Dichos cantes están repartidos entre más de una docena de antologías. Una frase, que indica que el cantaor o cantaora entrega sus entrañas, cuando canta, ha hecho famosa, además de sus propios cantes, a "La Piriñaca", al decir: "Cuando canto a gusto, me sabe la boca a sangre". Pues bien, empecemos por los títulos de seguiriyas que registró: "Me estoy quemando", "Qué desgracia es la mía", "Y siente tú mi fatiga", "Comparito mío Cuco", "Me pregonas" y "Siguiriyas de José de Paula de Jerez".
A través de estas series, "La Piriñaca" deja ver los esquemas melódicos de los estilos de "El Marrurro", Loco Mateo, Paco la Luz, Manuel Molina y El Ciego de la Peña, siguiendo la estela de Manuel Torre y Tío José de Paula. Tía Anica recorta los cantes, según unos patrones vertidos en el crisol jerezano de la época. También, interpreta las cabales de Silverio, a través de El Sernita.
En cuanto a los martinetes, "La Piriñaca" tiene asimilados correctamente estos cantes del grupo de las tonás, que están plenamente justificados en estas conmovedoras letras, donde se encuentran los oportunos diminutivos, que dan un tono sentimental apropiado a este palo:
Qué ya no soy quien era,
ni quien desea de ser;
yo soy un mueblecito viejo,
arrimaito a la pared.
Referente al cante por soleá, "La Piriñaca" interpretó, en la discografía, los siguientes títulos: "Nunca de la ley falté", "Tengo un hijo perdío", "Qué malina era tu mare", "Soleares de Jerez", "Me están dando ententaciones", "Soleá de Juaniquín de Lebrija", "Forman historia" y "Tierra de morería". En estos títulos, se vierten una serie de cantes por soleá, cuyos estilos responden, preferentemente, a Frijones y Juaniquí. También, Tía Anica interpreta algún que otro estilo atribuido a La Serneta, Alcalá y Triana.
En el cante de las bodas gitanas, la alboreá, que grabara Rafael Romero "El Gallina", "La Piriñaca" avisa de que va a cantar solamente una parte de dicho cante. En el repertorio de cantes de "La Piriñaca", también nos hemos encontrado estos tientos:
En la casita, mare, de la pena,
no me querían a mí,
porque mi pena es más grande,
que la que habitaba allí.
El primer cante conlleva la melodía más popular de este palo del Cante Flamenco, que está atribuida a Chacón, y el segundo, es un tiento de despedida con acentos jerezanos, que, en la expresión cantaora, nos recuerda a Tío Gregorio "El Borrico".
Como fin de fiesta, pasemos a las bulerías. Estos son los títulos, que interpretara
Tía Anica "La Piriñaca", dentro de este cante: "Qué fatiguita tengo", "Un modo de mirar", "Santiago es lo mejor. Por usted doy la vía", "Qué disparate", "Más te quisiera" y "Bulerías". En el primer título, "Qué fatiguita tengo", "La Piriñaca" interpreta los estilos tradicionales de Jerez, a lo sumo, dos o tres estilos, que se repiten en las sucesivas series. Para este menester, Tía Anica utiliza las estrofas literarias de tres y cuatro versos, como la siguiente, que se caracteriza por su originalidad:
He sembrao un tomillo,
y no me ha salío na,
y el que tomillo quiera, mi vía,
vaya al tomillar.
En el segundo título, "Un modo de mirar", la cantaora jerezana se agarra con firmeza al compás de la tierra, para combinar dos o tres estilos de bulerías, que se cantaban por entonces, repitiendo, entre otras, la letra escrita con anterioridad. De todas maneras, no era necesario, en dicho tiempo, nuevos aportes, ya que con aquellos mimbres se fabricaba la fiesta.
En el tercer título, "Santiago es lo mejor-Por usted doy la vía", "La Piriñaca" comparte una fiesta en directo con otros flamencos jerezanos. Aquí, al primitivismo de ciertos cantes festeros de la tierra, se unen a unos juguetillos con determinados aires de Lebrija, que dan el rancio sabor a la fiesta.
En el cuarto y quinto títulos, "Qué disparate" y "Más te quisiera", "La Piriñaca" recrea estilos, cuya melodía nos recuerda, en ciertos momentos, las bulerías del jerezano, Antonio la Peña.
Y, por último, en el sexto título, "Bulerías", que, también, es un cante corto, "La Piriñaca" canta muy acelerada, con aires de auténtica despedida, desde que comienza el cante. En esta grabación, fue acompañada por Isidro Sanlúcar.
Hay una grabación, FIESTA EN LEBRIJA Polydor 2365031 (1971), en donde Tía Anica "La Piriñaca" comparte el título, "Me lo merezco yo", con El Borrico de Jerez. En dicho cante, que acompaña Pedro Peña, canta primero Tío Gregorio, para dar paso a Tía Anica, que, de nuevo, cede el cante al cantaor jerezano, rematando la serie la cantaora jerezana.
Referente al toque de guitarra, hemos de hacer constar que los cantes que interpreta "La Piriñaca" con el guitarrista Juan Moreno, con el sello inconfundible de los "Moraos" de Jerez, "Soleares de Jerez", "Soleá de Juaniquí de Lebrija" y "Seguiriyas de José de Paula de Jerez", corresponden a la primera grabación, que hiciera la cantaora jerezana. Diego Carrasco, dentro de la escuela jerezana del toque, también le da, al mismo, una vivacidad notable, en contraposición a Parrilla de Jerez, que le agrega un punteo estilístico personal al aire de la tierra. Asimismo, Pedro Peña acompañó a Tía Anica, dentro de sus formas flamencas de acompañamiento, en los títulos: "Me pregonas", "Forman historia" y "Qué disparate". También, en una grabación por bulerías, Isidro Sanlúcar acompañó a Tía Anica "La Piriñaca", donde ambos artistas se buscan, para complacerse mutuamente.
Texto y Foto: Ricardo Rodríguez Cosano