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De la misma forma que en el flamenco, el cante, el quejío, se abre paso en el silencio y llega a nosotros en forma de belleza, en la fotografía de flamenco la luz se apropia de esta característica, y rompe el plano emocional de nuestra pupila.
La revista La Flamenca ha tenido el valor de encargarme un artículo sobre dos de mis devociones principales: los libros y el flamenco. Advierto que será un artículo apasionado. No sabría hacerlo de otra forma.
Según indagaciones últimas, de momento no alteradas por hallazgo alguno que las invalide, hasta 1910 -exactamente el 12 de marzo de 1910- no se reconoce escrita la palabra BULERÍA como estilo flamenco.