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“Somos gitanos, somos errantes,
no tenemos más frontera que el mismo aire” es el tema original con el que la
compañía de Antonio “El Pipa” recibió la ovación tras su espectáculo Danzacalí, danzar de los gitanos, inspirado en los errantes, llenos de aventuras y
vivencias que han ido marcando a tantos, como explica el intérprete, creador y
director.
Antonio “El Pipa” presentó el
pasado fin de semana su espectáculo “Danzacalí” El Danzar de los Gitanos en el teatro Lope de Vega de Sevilla casi ocho meses
tras su estreno en el festival de Jerez 2011. Según el propio artista, su
espectáculo muestra la esencia del "deambular gitano" por otras
culturas y el "amor y el respeto a los suyos", con lo cual la
representación "no cuenta una historia, es una excusa para cantar y
bailar".
En comparación con la versión de Danzacalí estrenada en su localidad natal, en esta ocasión, el
espectáculo contó con un elenco de artistas menos numeroso, prescindiendo de la
tía Juana entre otros. No obstante, el espectáculo contó con la apreciable
cantidad de dieciocho artistas sobre el escenario, con una propuesta fruto de
la experiencia del coreógrafo al frente del Ballet Nacional de Cuba con la
dirección de El amor brujo.
Al comienzo del espectáculo van
apareciendo los bailaores aludiendo a una cabalgata suspendida en el tiempo
plasmada ante un diseño de escenografía de proyección minimalista, pero cálida,
de imágenes de un bosque en la vestimenta del foro. La escena nos transporta a
la época de los grabados de Doré con aquellos trajes andaluces del siglo XIX
donde a ritmo de fandango dibujan imágenes entre sombras proyectadas en el
ciclorama, destacando la belleza de movimiento de la bailaora solista Macarena
Ramírez, progresando a unas alegrías compartidas con el bailaor solista Isaac
Tovar. La referencia del romanticismo gitano concluye con unos tientos
plasmados por Antonio “El Pipa” acompañado por el cante de Mara Rey. De lo
pictórico, la estética hace un paréntesis hacia un contemporáneo paso a dos
entre los bailaores solistas iluminados por el reflejo de la luna, que culmina
hacia una oda de agradecimiento al Rey del Universo trenzada entre el baile de Antonio y la voz de Mara.
La dicha de Amanecer resuena ante los palillos que acompañan los
villancicos interpretados por el cuerpo de baile con un aire fresco de danza
estilizada. En un segundo contraste estilístico, “El Pipa” apuesta por un juego
de figuras escultóricas bronceadas y sonoras bañadas en proyecciones de flamas,
con el cuerpo de baile masculino acompañando a quien dirige este vaivén de
seguiriya tradicional y vanguardista, explorando el contraste rítmico de
bastones con la vibración de las piezas de lámina sacudidas por los bailaores.
El colorido se desborda en una
festiva gama de chalinas y lunares entre cadencia de rumbas-tangos
interpretados por las chicas del cuerpo de baile. El humor hizo su presencia En
la plaza con las bulerías de Cádiz
metiéndose en el bolsillo al público con una pataíta silbada. “El Pipa” deja el
sello de su infinita lineal figura, compás y sentío en su soleá, alborotando al
público con su cierre por bulerías.
Ficha artística
Bailaor principal: Antonio el Pipa
Bailaor solista: Isaac Trovar
Bailaora solista: Macarena Ramírez
Cuerpo de baile: Ana Ojeda, Cynthia López, Marta Mancera, Antonio
Vázquez, Manuel del Río y Jose Ángel Alonso
Los niños: Cristian de los Reyes y Miguel Rivero
Cante: Mara Rey, Morenito de Illora, Maloko de Sordera y Joaquín
Flores
Guitarra: Juan José Alba, Fco. Javier Ibáñez
Compás: Luis de la Tota