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Un año más ha resultado exitosa la Gala Flamenca de Navidad que organiza la Cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba y que se celebró el pasado día 22 en el Gran Teatro. Los protagonistas fueron el cantaor Arcángel, el concertista Javier Conde y el bailaor Daniel Navarro, manteniéndose de esta manera la estructura de programación artística de años anteriores, que como oportunamente señaló en la presentación del acto Luis de Córdoba -director de esta Cátedra- tiene como finalidad el mostrar las tres facetas del flamenco de manera individual.
Javier Conde fue
el primero en actuar ofreciendo una serie de toques que son claves en las
historia de la guitarra de concierto, revivificando piezas de Sabicas, Niño
Miguel y Paco de Lucía como más destacados. Taranto, soleá, zambra, canciones
populares recopiladas por García Lorca, rondeña... para despedirse
espectacularmente con la composición Pájaro campana. El joven guitarrista mostró su
impecable bagaje técnico que junto a un desbordante virtuosismo hacen posible
que toques de otros maestros suenen en él frescos y actuales, impregnados de
renovada vitalidad.
El bailaor
cordobés Daniel Navarro mostró en un baile por soleá, con recorrido hacia la
soleá por bulería y rematando por bulerías, la cualidades que se anhelan en
cualquier bailaor de alto nivel artístico. Verticalidad en la figura, dominio
del zapateado y braceos para acentuar puntualmente la pose. Técnica unida a
sensibilidad, sapiencia innata para desenvolverse fluida y elegantemente por el
escenario, con personalidad. Focalizó desde el primer instante la atención del
público; Daniel Navarro oportunamente acompañado a la guitarra por Paco Arriaga
y el cante de Eva de Dios y Sara Dénez.
La Gala finalizó
con el cante de Arcángel acompañado a la guitarra por Miguel Ángel Cortés. Sus
cantes fueron malagueña rematada por abandolaos, tangos, soleares, alegrías y
fandangos de Huelva. Arcángel destacó en varios estilos de soleares,
creciéndose en las alegrías y mostrando su maestría en los fandangos de Huelva,
sin que faltase el recuerdo al añorado Enrique Morente. El cantaor explicitó su
buen gusto, aunque tuvo que revelarse con su propia voz en momentos concretos
para resolver con decisión determinados cantes, como en la soleá. Una actitud
de generosa entrega y profesionalidad por parte Arcángel ante momentos claves,
prevalenciendo la expresión.