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El 1er Congreso Internacional
de Flamenco, celebrado al cumplirse un año
de que la UNESCO declarara al flamenco PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD,
reunió en el Convento de Santa Clara de Sevilla a líderes del desarrollo del
flamenco de diferentes áreas: arte, educación, legislación, administración,
comunicación, programación, investigación, etc. El congreso contó con la
dirección de Mª Ángeles Carrasco Hidalgo en colaboración con el Consejo Asesor
Instituto Andaluz del Flamenco integrado por Antonio Carmona Fernández, Olga de
la Pascua Ramírez, Antonio Fernández Díaz “Fosforito” y Juan Manuel Suárez
Japón. La organización del evento estuvo a cargo del Instituto Andaluz de
Flamenco que contó con el apoyo de la Agencia Andaluza de Instituciones
Culturales, la Dirección General de Bienes Culturales, la Dirección General de
Innovación e Industrias Culturales y el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.
Entre los objetivos del congreso
estuvieron el crear foros de encuentro y reflexión entre profesionales
flamencos para analizar el papel del flamenco en la industria cultural, en los
medios de comunicación así como su influencia patrimonial. El congreso
pretendió identificar los cambios más relevantes del sector y valorar su
impacto en el mercado, potenciar la investigación e instalar las bases para la
publicación del Libro Blanco del Flamenco (documento a publicarse en el 2012,
donde la Consejería de Cultura expondrá la situación actual del arte jondo). A
través de ponencias y mesas redondas se pretendió evaluar la situación pasada frente
a la actual de este arte así como establecer pautas de mejora para el fomento
de una relación beneficiosa entre las partes involucradas.
La presencia internacional del
flamenco fue reconocida por los participantes como más viva que nunca a través del
Internet, mediante el cual el flamenco está al alcance de todo el mundo. Dentro
de los puntos más recurrentes en las conferencias estuvo la importancia de
integrar al flamenco en la educación, el aumento de su presencia activa en los
medios y el fomento de su desarrollo a través de una legislación más favorable,
puntos que coincidieron con aquellos necesarios para potenciar la producción y
programación de festivales tanto en España como a nivel mundial.
'La mirada del arte' fue el tema
del debate que reunió a artistas jóvenes y consagrados: Antonio Fernández Díaz ‘Fosforito’,
Llave de Oro del Cante; Matilde Coral, máximo exponente de la escuela sevillana
de baile, Llave de oro del Baile y presidenta de honor de la Comisión Artística
del Ballet Flamenco de Andalucía; y Francisco José Arcángel, Eva Yerbabuena,
Antonio Coronel, Pepa Montes, María del Mar Moreno, y Gerardo Núñez. Entre sus
conclusiones destacaron que el flamenco es hoy un negocio que nos exige estar
preparados para ser competitivos, y que requiere apoyo de las administraciones,
las cuales deben cuidar de no hacer competencia desleal a las iniciativas privadas.
Cristina Cruces Roldán estuvo al
frente de la mesa de trabajo titulada ‘El flamenco como patrimonio’ que trató
las experiencias, retos en la difusión del flamenco, perspectivas en la
investigación y la gestión patrimonial del flamenco como base para comunicar
estrategias de conservación y salvaguarda del mismo. La segunda mesa de trabajo,
titulada ‘El flamenco como industria cultural’, se enfocó en el potencial que
el flamenco tiene como factor del progreso económico y los cambios requeridos para
su consolidación como industria cultural andaluza. La tercera mesa de trabajo,
titulada ‘Flamenco y medios de comunicación’, estudió la indivisibilidad del
binomio flamenco-comunicación, amplificando el sentir del pueblo andaluz a
través de las nuevas oportunidades brindadas por los medios de comunicación de
masas.
El congreso culminó con la
conferencia ‘Flamenco y educación’, el ‘1er encuentro entre críticos flamencos’
y el ‘Encuentro entre programadores nacionales e internacionales’. En su
intervención sobre educación, el catedrático Rafael Infante Macías hizo referencia
a la influencia que ejerció la labor pionera de asociaciones y peñas en la
presencia del arte flamenco, seguida por aquella de los medios mediante la
programación de radio y televisión, la cual está siendo truncada por una
programación basada en marketing global, con el consecuente desconocimiento del
flamenco de las nuevas generaciones. Acentuó que no se puede amar lo que no se
conoce por lo que la presencia del flamenco es de vital importancia para su
conservación, para lo que una alternativa de gran potencial es el desarrollo de
un sistema de educación de flamenco institucional en los diferentes niveles
(infantil, medio, superior) con una estrategia sensible, innovadora y creativa.
En el ‘1er encuentro de críticos
flamencos’, el crítico de danza de El País Roger Salas fungió de moderador ante
las intervenciones de Alberto García Reyes (ABC), Manuel Martín Martín (El
Mundo Andalucía), Fermín Lobatón Sánchez de Medina (El País Andalucía), Alfredo
Grimaldos, Dolores Pantoja Guerrero, el musicólogo Fernando Lucini y Marina
Cepeda, de la radio italiana RAI. El encuentro dio inicio con una apasionada
intervención a cargo de Martín Martín quien hizo hincapié en que la crítica se
debe ejercer con la responsabilidad que conlleva su peso histórico, quedando
como material valioso de investigación así como de gran potencial divulgativo ante
los medios digitales, en cuyo contexto Twitter se está convirtiendo en un género periodístico. Asimismo, se enfatizó
que el crítico debe abogar porque el flamenco viva, sin adular, con ética, aportando
objetivamente con su conocimiento, experiencia, análisis y trabajo editorial
tanto al público que asistió como al que no asistió a la obra.
El encuentro de programadores
nacionales e internacionales estuvo moderado por el director de la Fundación
Teatro Villamarta Francisco López, y contó con la participación de Juan Verdú
(Suma Flamenca), Diego Ruiz (Mercat de les Flors / Tallers de Musics), Sandrine
Rabassa (Mont de Marsan), Mónica Regini (Música per Roma), Patrick Bellito
(Festival de Nîmes), Diego Rivarola (Ministerio de Cultura de Buenos Aires) y
Horacio Rébora (Bienal de Buenos Aires). Juan Verdú lamentó que en España “todos
saben lo que es el Blues, Jazz, Rock, pero los jóvenes no saben lo que son los fandangos
o una soleá”. Agregó que fomentar el
flamenco en la educación no implica sólo fomentarlo en los niños sino también
en los profesores. Los programadores coincidieron en que los festivales buscan
a artistas entregados que, con su personalidad y capacidad expresiva, roban el ¡ole! del público. Resaltaron que a pesar de que valoran
el trabajo del artista, consideran que los cachés estén desproporcionados ante
la situación económica, aún en comparación con artistas de nivel similar en
otros géneros, situación que se agrava por las leyes de Hacienda sobre los
ingresos de taquilla.

Los programadores coincidieron en que lo que más se vende es el baile, seguido por el cante. “La guitarra no tiene lo que merece, es el instrumento mas representativo del país, pero hace falta impulsarla desde los colegios como asignatura”, expresó Verdú. Los ponentes coincidieron en la necesidad de una mayor colaboración entre festivales e instituciones gubernamentales del área de cultura, turismo y educación en conjunción con las demás redes de festivales internacionales. “El flamenco no tiene fronteras. Tiene futuro, industria, arte, vanguardia pero hay que salvaguardar sus valores, herencia y esencia”, expresó la programadora del festival de Mont de Marsan.
Las conclusiones del congreso se expusieron en el auditorio del magnifico Pabellón Hassan II, antiguo Pabellón de Marruecos durante la Exposición Universal de Sevilla en 1992, en el que se reiteró la llamada a todos aquellos involucrados en el flamenco a vivir su tiempo como patrimonio activo de la humanidad, desarrollando su apreciación en todo el mundo. El recinto hizo alarde de su exuberante belleza morisca en el espectáculo de clausura, acogiendo la presentación contrastante de la plasticidad contemporánea de Andrés Marín bailando al cante de José de la Tomasa y al toque de Salvador Gutiérrez, contra el poderío de la bailaora Carmen Ledesma ante la voz de Mari Peña y la guitarra de Antonio Moya. Al final del espectáculo hubo un brindis donde los congresistas procedentes de Argentina, Canadá, Colombia, Estados Unidos, México, Italia, Francia, Luxemburgo y diferentes puntos de la Unión Europea, España y Andalucía, estrecharon vínculos de amistad y colaboración.