Compartir esta web con mis amigos |
Gran noche la de ayer 10 de
diciembre en el Teatro de la Maestranza de la capital hispalense, en la que
pudimos disfrutar de un magistral Miguel Poveda en concierto. El artista de
Badalona se entregó como de costumbre, dejándonos su alma y haciendo alarde de
una enorme profesionalidad. Asimismo, el cantaor no sólo ofreció un recital de
flamenco, sino también de copla, tratando así de agradar a la mayoría de los
asistentes, lo cual sin duda consiguió a tenor del clima que se respiraba en el
teatro así como por los comentarios de los asistentes.
Comienza el concierto con unas
fabulosas cantiñas rematadas con bulerías de Cádiz, que nos recuerdan al
maestro Chano, donde sentimos a un cantaor totalmente entregado, que al mismo
tiempo nos recuerda su dominio y extraordinario sentido del compás, siendo destacable
la compenetración del cuadro completo. Con esta presentación, ya presentimos
que el concierto tendrá mucho bueno que ofrecernos.
Proseguirá el recital con malagueñas
del Canario rematadas por rondeñas y fandangos de Lucena, presentadas por una
entrada exquisita de la guitarra de Jesús Guerrero. El cantaor cuadra los
cantes abandolaos los cuales interpreta con sabiduría, al igual que la soleá
apolá que prosigue, interpretadas con agradable lirismo pero de nuevo con un
extraordinario dominio de la rítmica.
Tuvo gran acierto Poveda al
incluir unas sevillanas en su recital, el cual dedica al público sevillano, al
cual ya no queda ninguna duda que se ha ganado. Y más acierto aún fue la
intervención de la bailaora trianera Matilde Coral en la tercera y cuarta
sevillanas, siendo uno de los momentos más emotivos del concierto. Y de la
alegría de las sevillanas, el cantaor pasa a llorar en un desgarrado pero
mecido cante por seguirillas, rematado con un final apoteósico por cabales,
pero ahora con la más que oportuna guitarra de Parrilla, rancia, añeja.
En las bulerías el artista nos
demuestra igualmente su maestría, llegando a hacer incluso algunas pataítas. El soniquete es total, respirándose a Jerez por los
cuatro costaos. La consonancia del cuadro de músicos es abrumadora, al igual
que en los tangos de Triana, en los que intervendrá de nuevo con acierto la
maestra trianera de baile Matilde Coral para terminar con un bailecito a dúo
con el mismo Poveda, abandonando juntos el escenario.
Como final de la primera parte,
el cantaor nos presentó una preciosa versión por bulerías de La ruiseñora de Rafael de León, la cual irá en su próximo disco.
Y sería el exquisito pianista Joan Albert Amargós el encargado de abrir la
segunda parte, para acompañar ahora al cantaor en su recital de coplas, que el
cantaor presentaría a capella mediante un popurrí de coplas encadenadas que
arranca la sonrisa del público. Aunque personalmente nos gustó más en el
repertorio de flamenco, la interpretación de Poveda de las diferentes coplas
sólo puede calificarse de majestuosa y de exquisita sensibilidad.
El artista finalizaría su
programa con un homenaje a Camarón de la Isla, haciendo una versión del famoso
tema La leyenda del tiempo que deja de
nuevo el listón francamente alto. Pero la ovación total del público haría que
el cantaor nos siguiera endulzando la noche con unas bulerías rematadas con la archiconocida
copla Alfileres de colores, e
incluso nos felicitara las fiestas venideras con unos villancicos. En resumen,
un concierto de primera categoría y un cantaor desbordante de arte y
profundamente entregado a su público
Ficha artística. Cante: Miguel Poveda. Guitarras: José Quevedo
“Bolita”, Manuel Parrilla y Jesús Guerrero. Palmas: Luis Cantarote, Carlos
Grilo y Manuel Salado. Percusión: Paquito González y Antonio Coronel. Piano:
Joan Albert Amargós. Colaboraciones: Matilde Coral y Las Peligro.