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Admirar a Mario Maya no es una obligación: es un privilegio. Elogiar su arte no es un acto de cortesía: es una obligación. Es también una costumbre y a la vez es una alegría.
Con cinco años le compró a un trapero un par de botas viejas y rotas. Le costaron dos pesetas. Con ellas dio sus primeros pasos hacia lo más alto del baile flamenco. Se quitó los mocos bailando en las zambras del Sacromonte.
De tocar el piano en una estufa a tocar el piano Steinway & Sons en los Jueves Flamencos de El Monte.
Su tío Pepe Ríos le dijo que era "El Guitarrista Pobre" y se lo tomó tan en serio, que con pocos medios, mucha fuerza y todo su talento, ha sido capaz de poner un disco en la calle, tal y como está el patio.
Uno de nuestros bailaores y coreógrafos más destacados acaba de recibir el prestigioso Premio Nacional de Danza.
Cuando diciembre de 1997 nos dejó Antonio Montoya "Farruco", lo hizo con la satisfacción de haber dejado un legado artístico con sello propio, que pronto se extendió a sus últimos descendientes.
(Lucía De Gestión S.L., 2005)
Cuando Fuente y Caudal salió al mercado en 1973, la mayoría de los guitarristas jóvenes vieron el cielo abierto.
Si entre todas las soleares, hay un repertorio terminado, es el de Alcalá. Esta zona ya tenía sustrato propio a mediados del XIX, pues hacia 1848, las cuevas del Castillo de Alcalá
Daniel Navarro nace en Córdoba en 1980 y allí termina de formarse como bailaor con Javier Latorre.
Los pasados 25 y 26 de noviembre se celebró en Sevilla el congreso "Niña de los Peines", punto y final al proceso que se inició en 1997, cuando la Junta declaró Bien de Interés Cultural los registros sonoros de Pastora María Pavón Cruz.
Málaga, históricamente centrada en los deseos y urgencias por hacer un retrato -que no autorretrato- del presente, ha vuelto, cuarenta años después, a centrar el interés del mundo del flamenco.
Sin entrar en un análisis global de este evento -defendido, apoyado y divulgado desde el principio por colectivos y personas, entre las que me cuento-, que a la postre ha resultado largo, excesivo, pretencioso y mal organizado, y del que no podemos negar su oportunidad artística,
Un sobreviviente del auge de la época de los festivales de la década de los setenta es el Festival de la Mistela, organizado por el Ayuntamiento de Los Palacios y Villafranca y la Tertulia Flamenca ‘El Pozo de las Penas', de la misma localidad.
Comenzó el ciclo con uno de los espectáculos producidos por la Agencia de Flamenco. Otra Generación, pese a triunfar en las Américas, dejó en Sevilla un agrio sabor de boca.
Me decía un conocido bailaor, a la salida de los Jueves Flamencos, que la Sala Joaquín Turina es "la de la verdad". La que saca las vergüenzas. Por su fisonomía y reducidas dimensiones, no es un espacio para propuestas rebuscadas.
Compañía: Arrieritos. Intérpretes: Montse Cortés, Antonia Jiménez, Patricia Torrero, Elena Santonja, Tacha González, Patricia Ruz, Lourdes Más, Pepa Molina, Esperanza de la Vega, Ana Romero, Mamen Godoy, Claudia Faci, Sonia González.