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Entrevista: José Menese


Entrevista: José Menese




Revista La Flamenca: Revista nº 15 / año 2006 Marzo Abril  Fotos: Fidel Meneses

Nos desplazamos a las cercanías de la Puebla de Cazalla para charlar un rato con José Menese (1942). El cantaor se encuentra pasando unos días de descanso en su preciosa casita, donde las pinturas de Moreno Galván -su amigo y protector-, convierten cada metro de pared en un punto de interés cultural para cualquier alma con inquietudes. Una vez terminamos la entrevista, fuimos hasta el Café Central de La Puebla; un local muy flamenco, decorado con los carteles de las “Reuniones de Cante Jondo” que el propio Menese impulsó. Allí, nos presentó a sus amigos de siempre y abrió la habitación donde comenzó a proyectarse su carrera artística.

¿Cómo está usted maestro?
Bien… Pero no hables de usted ¿Eh?. Que no me gusta… me haces ser más viejo. Vámonos para dentro, que hace frío. Me preocupa el frío. Ahora tengo un maratón de trabajo… Valladolid, Vitoria, Logroño… y hay que estar fuerte.

Vive usted en Madrid desde hace muchos años. ¿Es la capital tan flamenca como dicen?
Que va… en Madrid ya no hay nada. Nada.

Es difícil salir de un pueblo y plantarse allí, en los años en que usted lo hizo.
Dificilísimo. Pero me tenía que ir. Allí estaba mi futuro y lo que yo quería hacer. Mi padre era zapatero, y yo empecé cantando en la zapatería. Le decía que Marchena no valía un duro, y me daba con las alpargatas por tos laos. Que tiempos…

“Le decía a mi padre que Marchena no valía un duro, y me daba con las alpargatas”

Empezó en la zapatería, y en las tabernas, supongo…
Sí, y en fiestas. Mira, hablando de Marchena. Un día estaba sentado en un bar y entró un seguidor de Marchena, un amigo mío mucho mayor que yo; que se lo bebía todo, aunque no era un borracho. Muy buena persona. Pero yo, que era “manueltorrista”, le quise hacer rabiar. Empecé a cantar “Siempre por los rincones” (nos hace el tercio), porque Manuel Torre es el que mejor ha cantado del mundo, por encima de Mairena y San Mairena. Y haciendo ese cante, ese día, me salió un gallo. Y me eché a llorar. Pobrecito, tenía yo 14 años. Este hombre, tan bueno, me miró y me dijo: “No te preocupes Pepito, ya te saldrá….”

Hace poco le vi en un video estudiando los cantes con Moreno Galván. ¿Qué recuerdo guarda de esos momentos de aprendizaje?
Es con la única persona con la que estudié los cantes y preparé las grabaciones. Con Mairena y Talega, tenía una amistad de la que yo me surtía. Me servía. Juan Talega tenía un mundo de transmisión y pureza… y una tradición cantaora importantísima. Con mis años yo me enamoro, por decirlo de alguna manera, de la forma de interpretar de Juan. Nos hicimos muy amigos. Pero muy amigos; aunque yo podía ser su nieto. Con Antonio Mairena pasa ídem de lo mismo. Antonio llega un día en que me riñe de una forma bien, y me dice: “Bueno ¿Y tú por qué no me consultas?”. Entonces, ocurre que Antonio Mairena para mi significaba tanto, que solamente su persona me trasmitía lo que yo necesitaba.

Decía usted en uno de esos videos que Antonio trasmitía hasta comiendo…
Sí, sí, sí…por supuesto. Antonio Mairena venía todos los años a grabar a Madrid. Me llamaba a mi casa, yo lo invitaba a comer… y no me permitía que le hablase de usted. Como ahora hago yo contigo. Tenía un cariño grande, no sólo por mi persona, sino por toda mi familia: mi padre, mi madre. Antonio viene aquí hasta cuando mi mujer se puso de parto… Ahí hay dos mundos: Talega y Mairena. Juan Talega y Antonio Mairena

¿Y quién le gusta más de los dos?
Pues te lo voy a decir. Por seguiriya y solea, Juan Talega. Ahora, reconozco que lo que llega a desarrollar Antonio Mairena es tremendamente extenso… cantes desconocidos, repescados, etc. Impresionante. Es un mundo que a mi me curte. Porque, además, ya estaba Francisco Moreno Galván, que es quien hace las letras para lo cantes que yo grababa.

Pero Francisco era algo más que su letrista. ¿Era su productor? ¿Quién dirigía las grabaciones?
No, no, no. El rehusaba de eso. Llamarse productor, llevarse un tanto por ciento… Estaba encima de las grabaciones, porque el era mi amigo, de mi pueblo. Francisco se lavaba las manos como Pilatos, en tanto y cuanto, ni se llevaba tanto por ciento ni nada. Las letras si las declaraba a su nombre., cosa que yo veo lógica y normal. Hubiera sido de tontos. Ese era su papel. Además de reñirme mucho, que era su delirio.

¿Cuáles eran las inquietudes de Francisco en el flamenco?
El quería crear un cantaor perfecto. Y perfecto no hay nada. Lo único perfecto es el Miguel Ángel de Leonardo Da Vinci (supongo que el maestro se refiere al David de Miguel Ángel). En la pintura, Las Meninas; en la música, Mozart. Quería una cosa perfecta y que le oliera a él. Porque era un cantaor frustrado. A él le hubiera gustado ser cantaor. Luchábamos y peleábamos para montar los discos

¿Por hacer una cosa coherente?
Sí, con rigor. Porque yo le decía a Francisco que no quería demagogia, ni panfletismo. Yo quiero ir a la verdad siempre en la vida. Y es lo que hemos conseguido en mi discografía que es sumamente extensa.

¿Está satisfecho con la respuesta que ha tenido entre los aficionados y el público en general su última grabación?
Cuando yo empiezo a grabar en el año 63, había varias discográficas. Estaban Belter, Ariola… un sin fin de casas. Y RCA Victor, donde me tiré veinte años, porque se hacía lo que Moreno Galván y José Menese querían. Pero ahora, las casas grabadoras se han negado a grabar el flamenco que nos va a nosotros. La prueba está en que sale un disco que es una joya, el concierto en el Maestraza, A mis soledades voy, de mis soledades vengo (Boa, 2004) y no se ha enterado nadie. No ha tenido promoción. La culpa no es mía. Las casas de discos quieren un bombazo y empezar a ganar dinero desde que sale el disco a la calle. Y yo, sinceramente, no estoy por esa labor, porque mi corte es otro. Me mantengo en mí ser, soy un “cuadrasito” viejo pegaito en la pared.

La verdad es que no le veo haciendo un disco comercial.
Claro. Mira, no me gusta hablar de mis compañeros. Tú me preguntas, y yo te contesto. Esto siempre me ha traído muchas complicaciones, porque soy muy sincero y me han dado muchos palos. Lo que siento dentro, lo expulso fuera. He sido carne de cañón y chivo expiatorio de todos los críticos habidos y por haber. Soy muy sincero, pero este tema ya no me quita el sueño. Mi mujer, que vale un Potosí, me lo decía: “José, que tú no vas a arreglar el mundo”. Ya me gustaría a mí que hubiera cuatro que se ajustaran a nuestras normas de pureza. Que cantaran por solea, por seguiriya y por tientos, ajustados a esas normas. Y no los hay. Y te lo digo así… tranquilo. Antes era mucho más agresivo, pero ahora, lo que hagan Morente, Mercé y el otro… me importa un pepino. Un real pepino. No me interesa nadie. Sólo quiero que me dejen tranquilo.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?
No soy hombre de proyectos a largo plazo. No pienso en discos, sólo en lo que es posible, según mi representante. Se puede grabar, girar… Ahora estoy preparando para la Bienal un espectáculo sobre mi grabación del año 78, Andalucía 40 años. Es una obra que habla sobre los cuarenta años de la dictadura y de lo que sufrió el pueblo andaluz. En este disco los cantes iban hilados, unos detrás de otros, porque cuando estábamos grabando, nos dimos cuenta de que no cabía todo. Y nos tuvimos que comer los espacios entre corte y corte. El chelo nos servía de nexo de unión, porque es un instrumento muy humano. Y lo haré en la próxima Bienal de Sevilla. Con la caña que me ha dado siempre Sevilla…

¿Pero lo va a retomar integro, como entonces lo grabó; o piensa revisar alguna parte?
Hombre, hay cosas como los tres tiros, o los gritos de amnistía, que hoy día están fuera de lugar. Le pondré otras cosas.

¿Quiénes serán sus acompañantes?
Me gusta Laura Vital. Ya hizo A mis soledades conmigo; y de lo que hay por ahí, es la única que me entusiasma. Laura Vital al cante, y mis compadres Antonio Carrión y Enrique de Melchor con las guitarras. Además habrá un chelo y una flauta, porque lo requiere la obra.

Esa grabación debió suponer un riesgo en sus tiempos.
Sí… Se grabó en el año 77. Aunque ya teníamos en mente hacerlo en el 75, poco después de morir Franco. Es muy bonito porque lleva unas cosas de pregones de mi pueblo (nos las canta). Después se une con otros cantes que son una maravilla. Ahora mismo está todo en esqueleto… pero ya verás.




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