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Entrevista: Justo Salao, “Rey y Señor de las Batas de Cola”


Entrevista: Justo Salao, “Rey y Señor de las Batas de Cola”




WEB REVISTA LA FLAMENCA ha tenido la suerte de encontrarse con Justo Salao, todo referente en la moda flamenca. Aunque su labor, no ha sido muy reconocida en nuestra ciudad, Sevilla, a nivel institucional, si ha escrito páginas y páginas del mundo de la moda, paseando por todo el mundo a Sevilla y Andalucía a través de sus trajes.

Nacido en tierras onubenses, pero sevillano de corazón, donde fijó su taller de moda, concretamente en un rincón del barrio de Los Remedios y donde aún sigue dando rienda suelta a su creatividad.

Aguja célebre que ha tenido la suerte de vestir a grandes artistas de la época, Lola Flores, Gracia Montes, Rocío Jurado, Matilde Coral… Talento, sabiduría, arte… en cada uno de sus creaciones. Pero si algo nos ha dejado claro en este encuentro es que es un ENAMORADO, sí, así, en mayúsculas, de la costura, y ahí es donde reside la clave del éxito.

Web revista La Flamenca 14/8/2018. Texto y fotos: R. De La Villa

 

De bailaor internacional a modisto, diseñador, creador… ¿cómo surge ese cambio?

Uff!! La verdad que es una historia muy larga de contar, pero bueno… Yo bailaba con mi hermana desde muy pequeño, en Huelva, nuestra ciudad natal. Formábamos una gran pareja de baile aunque no tuviéramos estudios de danza ni nada de eso, porque es que en aquella época no había academias, ni estudios, ni nada.

Tengo que mencionar, que yo, desde muy chico, presentaba inclinación por la costura, es algo que siempre me ha gustado. Entonces, en el colegio que estaba en Huelva, empezaron a poner talleres en los colegios relacionados con la costura, y precisamente en la ciudad abrieron uno de sastrería y yo me apunté para desarrollar el oficio de sastre.

En el primer año me saqué el primer diploma, y el mismo colegio donde estudiaba me colocó en una sastrería. Sin embargo, a los dos días de estar allí trabajando me salió un contrato para trabajar en un pueblo con mi hermana bailando, dejé la sastrería, me fui y seguí con el baile.

Recuerdo aquellos años como si fuera hoy. Nosotros éramos una pareja de baile muy bonita, y llegó un día un señor de Huelva, muy amigo de la familia, que quiso que probáramos suerte fuera de las tierras onubenses y para ello nos llevó a Sevilla. Concretamente al legendario Teatro Chino, de la época de Manolita Chen con un exitazo que tuvimos en la primera actuación que nos llevó a volver todas las noches.

Un día, el director de la Parrilla del Cristina se encandiló con nosotros, porque la verdad que hacíamos una pareja muy, muy bonita. Este señor se puso en contacto con Jesús Antonio Pulpón (Conocido como Pulpón, ha sido uno de los representantes artístico más trascendente que ha tenido el flamenco), para que fuera nuestro representante. Efectivamente, Pulpón cuando nos vio nos contrató para la Parrilla del Cristina en una noche donde estaba Naranjito de Triana y varios artistas más. En un principio trabajamos por tres días, y fue tal el éxito, que finalmente estuvimos 2 años.

Fue precisamente allí, donde empezamos a tomar como nombre artístico el de “Los Salaitos”. No sólo actuábamos en este mítico espacio sevillano, sino que también participábamos en diferentes galas de Radio Sevilla,…

Llegó un momento, en el que Pulpón nos dice que nos iba a cambiar el nombre artístico por “Los Guajiros”, un guiño al nombre del tablao tan famoso de aquí de Sevilla de donde han salido artistas como Matilde Coral, Aurora Vargas… en fin, todas las grandes, y a donde Pulpón quería llevarnos.

Él se encargó de realizar los trámites oportunos con el dueño del Guajiro, quien en un principio le dijo que no quería a niños en su negocio, sino a artistas ya hechos. Sin embargo, Pulpón no desistió y le pidió que primero nos viera trabajar y que después se sentaran a hablar.

Y así fue, tuvimos de nuevo un exitazo tremendo. Y es que éramos una pareja diferente, donde primaba la improvisación, algo a lo que el público no estaba acostumbrado, pero sin duda alguna le gustaba.

Fue tal el éxito que tuvimos en El Guajiro, que el dueño ya no quería que nos fuéramos, por lo que estuvimos allí durante 3 años. Siempre en la época de verano, porque el invierno lo pasábamos bailando en Torremolinos, Gibraltar…

Pero un día, según nos comentó José Greco el bailarín, en Madrid, una persona, que no sé quién sería, dice que iba buscando una pareja de baile diferente, fuera de lo común, que traspasara los cánones de lo que estábamos acostumbrado en aquella época… y él le dijo que en Sevilla en El Guajiro había una pareja que le iba a encantar.

Vino el Greco, nos vio y de momento nos quiso llevar a hacer las Américas. Fíjate, dos niños que nacen en Huelva, de ahí para Sevilla y ahora América… algo que nunca pensábamos que nos iba a pasar.

Previamente, tratamos el tema con Pulpón, pero él siempre nos decía que eso no interesaba, que si tal y cuál, que daba poco dinero… pero la realidad era que el de El Guajiro no nos quería soltar porque éramos la atracción de su tablao.

Pulpón siempre nos tenía un pero para no aceptar la oferta de El Greco, pero el bailarín, tampoco desistía de conseguirlo. Una de las veces que vino con la intención, de nuevo, de llevarnos a América. Le comenté que intentara tratar el tema de nuevo con Pulpón y si ya no lo conseguía pues que se pusiera en contacto conmigo y lo hablábamos tranquilamente, porque siempre quise respetar el trabajo de Pulpón.

Finalmente, decido aceptar la proposición de El Greco, con la idea de conocer mundo, me daba igual ganar más, menos o nada, pero la juventud me empujó a tomar la decisión y nos fuimos a hacer las Américas, siempre junto a mi hermana.

Recuerdo que nuestro debut fue en Puerto Rico en el Caribe Hilton, allí hacíamos tres números en solitario, donde mi hermana lucía una bata de cola hecha por mí, porque por aquel entonces yo cosía para las amistades y la familia. Allí tuvimos mucho éxito, y en la prensa del país éramos portadas cada dos por tres.

Fue, también, precisamente por esta época cuando incluso llegamos a Hollywood, junto a José Greco y formamos parte de la película “Ship of Fools” (El barco de los locos) donde participaban actrices como la mismísima Viviane Liegh entre otros.

Le siguió Miami, donde recibimos la llave de la Ciudad, también estuvimos en Melbourne (Australia), Filipinas, Puerto Elisabeth, Johannesburgo… Una gira junto a la compañía de José El Greco que duró 9 años. Años intensos donde sólo volvíamos a nuestra tierra unos 15 días, por Semana Santa, y volvíamos a recorrer el mundo de nuevo.

Después de tanto tiempo y tanto ajetreo yo empecé a cogerle pánico a los aviones y quise recuperar un poco de estabilidad, por lo que decidimos volver a España. Ya en nuestro país, el gran Manolo Caracol, se encandiló con el baile de mi hermana un día que la vio en la feria, por lo que conseguimos un contrato para bailar en Los Canasteros durante un año. Algo inédito, porque no todos los artistas, por no decir ninguno, han conseguido estar tanto tiempo junto a Caracol.

Yo ya en esta época comencé a dedicarle más tiempo a la costura, primeramente copiando los trajes que sacaban las grandes artistas de la época y reproduciéndolos en miniatura, hasta arrancarme a crear para Lola Flores.

Compaginaba costura con el baile, pero llegó un día, en el que acostumbrados en América que un artista era un dios y era respetado, y aquí, este respeto no se daba, donde incluso había sitios donde ni siquiera el público callaba; motivos que llevaron a mi hermana a retirarse. Entonces, al romperse la pareja artística me centré de lleno en la costura.

En poco tiempo, casi sin darme cuenta mi nombre comenzó a sonar: “Salao”, “los volantes de Salao”, “qué bien cose Salao”… llegando incluso mi costura a la aristocracia de Madrid que vino a Sevilla demandando mis creaciones.

Vestí a Carile Piqué, Marifé, Lola, el Ballet Nacional… mujeres flamencas como Aurora Vargas, Matilde Coral, María Bueno… y en apenas un mes me hice famoso, donde siempre recordaré aquella frase de “los volantes del Salao bailan solo”.

Y así fue como cambié el arte del baile por la costura. Por mi taller, este en el que hoy nos encontramos y el que nunca he cambiado su ubicado, calle Virgen del Monte, nº 53, en Sevilla, han pasado todas las grandes personalidades y artistas de mi época.

El Rey de la Bata de Cola, ¿qué significa este título para usted?

(Risas) El Rey de las Batas de Cola me lo puso Lola Flores. Y todo surgió de una dedicatoria que un día me hizo, y que aún conservo. En la misma se puede leer “Para ti mi gran modisto Salao, Rey y Señor de las Batas de Cola, mi cariño y admiración, firmado tu Lola Flores”.

Este término trascendió tanto que otras artistas empezaron a usarlo, incluso la prensa se hizo eco y comenzó a emplearlo para referirse a mi persona en sus artículos. Así es como acuño el título del “Rey de las Batas de Cola”, curiosamente, por una dedicatoria de la gran Lola Flores.

La verdad, tengo que reconocer que a mí me da un poco de lachi, cuando me llaman o se refieren a mí por este título, pero me lo puso Lola y le tengo mucho cariño.

Juanita Reina, Gracia Montes, Lola Flores, Rocío Jurado, Pastora Soler… ¿podría decirnos o decantarse por cuál artista ha lucido o luce mejor sus diseños?

La verdad que todas y cada una de las artistas que he vestido tienen su personalidad y por lo tanto lo lucen o lo han lucido espectacularmente bien.

Pero sin embargo, siempre han dicho, yo no, la gente, que Gracia Monte era muy elegante. Sin duda alguna, Gracia tenía una cosa muy buena y era que se dejaba guiar por mí. Yo le he llegado a escoger desde las flores, los pendientes, zapatos… se ha dejado asesorar por mí siempre, por lo tanto, he sido yo, de principio a fin, y mi diseño ha lucido con mi sello de pies a cabeza.

Lola también era muy elegante, tenía una gracia especial y sabía lucir como nadie mis diseños. Ella me daba la idea, e incluso me cantaba para que conociera a qué copla o canción iba a ir dedicado mi traje. Y de este modo me metía en contexto para que inspirara el diseño.

Fíjate, yo ni le probaba, ni a ella, ni a Marifé, ni a Rocío Jurado, tenía un maniquí, por el que han pasado más de 7.000 trajes, el cual guardo aún como oro en paño. Dicho maniquí tenía sus medidas, hacía todos estos diseños sin probar, y les quedaban siempre perfectos.

Después, he tenido artista que a lo mejor llegaba una hermana, la madre… dando opinión y queriendo modificar mis diseños, y aquí ya se pierde un poco la esencia de Justo Salao. Dejaba de ser yo, para ser un “mandao”.

¿Cómo se definiría usted, sus diseños…?

Yo me definiría como modista, porque la palabra correcta es el modista de la palabra moda, aunque ya está normalizado modisto; pero también como costurero, diseñador, bordador… creador.

Y es que yo diseño, corto, confecciono… Siempre bajo una línea tradicional, sin perder el norte de lo qué es el traje de flamenca, pero adaptándome a la realidad, es decir, evolucionando.

Puedo decir que al igual que otros, soy creador de donde, hoy, la juventud come. Una persona que crea un diseño, mañana se levanta y le da un toque que transforma su idea inicial… y así es como se da paso a la creación.

Aquellas personas que se han dejado poner en mis manos sin influenciarme han sabido escoger y llevar mi sello. Aquellas que han puesto trabas a mi creación, he dejado a un lado mi faceta de modista para ejercer puramente la de costurero.

Por lo tanto, si tuviera que definir mis creaciones con un apalabra sería la de la LIBERTAD. Esa que me han permitido las grandes artistas para poner mi sello y mi impronta en sus trajes.

¿Qué piensa de su profesión y cómo cree que está evolucionando?

Mira, yo he cosido mucho, y aún, ya retirado continúo en ello, ¿por qué?, pues porque disfruto con ello, mi vida se pasa entre coger una tela, hacer un volante, quitar, poner… crear. Sin duda alguna hay que estar ENAMORADO de esto.

La costura hay que estar enamorada de ella. Todo aquel modista, que quiera dedicarse a ello, sólo con miras de ganar dinero, está perdido y abocado al fracaso. Insisto, hay que estar enamorado de ella.

Sin embargo creo que es algo que falta entre la nueva generación. No sé si víctimas de las prisas, o porque hoy en día se enseña el corte, y ya nada más que aprendes esto te dan un título, y listo ya eres modista, pero falta la esencia, no saben coser.

Siempre hacen usos de patrones, no hilvanan, todo en serie y la perfección… hay que probar en el cuerpo de la mujer, como siempre se ha hecho, y eso se ha perdido, el tú a tú con las clientas.

Al igual que se aprende corte, hay que saber coser, coger un bajo, poner una cremallera, forrar,… si esto no se sabe hacer ¿cómo vas a mandar?

Aprender de la nada, para alcanzar el todo. Mira y dime si ves por mi casa algún patrón, yo soy de la época de los modistas famosos de Madrid, y eso es un orgullo grandísimo para mí.

¿Cómo ve las nuevas tendencias del traje de flamenca? 

Sinceramente creo que se están pasando con el tema de la “evolución” del traje de flamenca. Nuestro traje regional es maravilloso, y creo que la moda está tendiendo a sustituirlo por el traje de escenario, con pedrería, las transparencias,… Oye, es muy respetable, pero yo como profesional nunca lo haría. Veo cosas por ahí que no me encajan para un traje de flamenca.

Es que donde se ponga un traje de lunares, tradicional… bien hecho… seguro que se me escaparía ¡vaya pedazo de traje de flamenca!

Sin embargo, veo algunos, que si mangas transparentes, tul, esos escotes al cuello… cuando la esencia del traje de flamenca está en el escote…, en fin, siempre desde el respeto, y sin el afán de criticar, pienso que nos estamos pasando un poco.

El traje andaluz es maravilloso, además de ser uno de los trajes regionales que más favorecen al busto de la mujer, ¿por qué ese afán de cambiarlo? Se puede modificar el colorido, la tela… pero no nos salgamos de su esencia. Por poner un ejemplo, si vamos a México, vemos su traje regional y no se salen de su línea. Pues eso, debemos de conservar y respetar nuestro traje regional. Evolucionar, sí, pero que su esencia esté siempre presente.

Lo que pasa es que ya no hay nada que descubrir. Está todo descubierto. Y yo creo que con el tiempo volveremos a los cánones del traje de flamenca.

Sabemos que está muy relacionado al Salón de la Moda Flamenca, SIMOF, ¿Cómo cree que ha influido dicho salón en el auge de este sector?

Pues mira, precisamente, fui el primero en exponer en esta pasarela, que precisamente, en la próxima edición cumplirá 25 años de vida. Recuerdo que tras la pasarela de los nóveles, presenté yo mi colección compuesta por un total de 12 patrones, que era el número máximo que había que llevar antes a SIMOF.

Ahora llevo 12 años de jurado, y cuando veo que vienen diseñadores, incluso de fuera, queriendo transformar nuestro traje regional, pues la verdad que me cuesta trabajo de entender. Nuestro traje de flamenca y su esencia deben de ir por delante.

De lo que sí estoy completamente convencido, es que gracias a Raquel Revuelta y a SIMOF, la moda flamenca ha subido un escalón muy grande, se le ha dado un empuje y un auge que era necesario, y eso se lo debemos a este Salón. La moda flamenca ha dejado de ser algo añejo y pasado de moda para ser actualidad.

¿Se encuentra inmerso, actualmente, en algún proyecto digno de mención?

Como ya he señalado anteriormente, aunque ya retirado, la costura y la creación no la dejo. Sigo haciendo alguna cosa que otra, porque mi pasión no ha cesado.

Pero si quisiera aprovechar esta entrevista para poner voz a un trabajo que había en mente y que por diferentes problemas ha caído en saco roto.

Estábamos trabajando en un gran proyecto, de inmenso calado para XXº Bienal de Flamenco de Sevilla. Se trataba de una exposición donde se iban a exhibir un total de 35 batas de cola, originales, de artistas como Juanita Reina, Lola Flores, Rocío Jurado, Carmen Sevilla, Paquita Rico, Macarena del Río, Gracia Montes, Marifé de Triana, Matilde Coral, Pastora Imperio…. todas ellas, grandes estrellas que ha dado esta tierra y que han paseado la copla por el mundo entero, dejando el pabellón de Sevilla y Andalucía bien alto.

Se encargó un comisario de darle forma, y junto al director de Bienal de Sevilla, al cual le agradezco desde aquí su predisposición siempre para desarrollar este proyecto, se habló de hacerlo dentro del Casino de la Exposición. Algo muy bonito, como mucha historia, con mucha solera, con mucho arte… que podría visitarse durante todo el tiempo de la Bienal.

Sin embargo, se ha tenido que suspender por falta de financiación. Es increíble, es de vergüenza, es…, que nadie quiera implicarse en proyectos como este, cuando después para cosas de otro calado menor, se encuentran de momento patrocinadores.

Y es que aunque contemos con el apoyo de Bienal, y el Ayuntamiento de Sevilla que se iba a encargar de todo el tema de publicidad, hacen falta unos maniquís, tarimas, vitrinas… unos mínimos para darle el realce a una exposición como esta, que hacía un montante de unos 3 millos de pesetas.

¿Estamos aún a tiempo de sacarlo adelante?

A la fecha en la que estamos no creo que se pueda retomar el proyecto. Pero bueno, a pesar de mi indignación, me quedo con las palabras que me dijo don Antonio, el director de Bienal: “Estamos muy contentos con este proyecto y si no este año, el que viene… porque la verdad, es que es algo digno de ver.”

Desde WEB REVISTA LA FLAMENCA también queremos hacernos eco de este sin sentido, un NO a un proyecto que bien merece ver la luz, y seguro, que más tarde o temprano llegará. Y hablando de sinrazones, Justo Salao, una de las agujas célebres de nuestra región, con una trayectoria profesional que ha paseado el nombre de Sevilla, Andalucía y España por todo el mundo, ¿hasta cuándo tendremos que esperar para que Sevilla le conceda la mellada de la ciudad?

Pues mira la verdad, que no soy mucho de reconocimientos, de premios… es algo a lo que nunca le he prestado atención. Sin embargo, a raíz de una plataforma que se ha levantado, sobre todo en redes sociales, en la que se solicita la Medalla de Sevilla para mi persona, y que ha tenido bastante calado y repercusión mediática, pues me ha hecho pensar y reflexionar.

La verdad es que es una pena que, aún, no se haya otorgado, a ningún, modista la Medalla de Andalucía o de Sevilla. Bien es cierto que he paseado el nombre de Sevilla y Andalucía por el mundo entero, y sin embargo, este tipo de menciones, no en pocas ocasiones, va a parar a personas que no tienen mucho que ver. Pero bueno, esto es una simple reflexión, yo me he preocupado siempre por hacer bien mi trabajo, obviando, para bien o para mal, mi repercusión mediática o esperando ningún reconocimiento.





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