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La garganta negra de Samuel Serrano


La garganta negra de Samuel Serrano




El joven cantaor chipionero llenó de “soníos negros” el Salón de Actos de la Casa del Aire de Arahal.

Web Revista La Flamenca. Luis M. Pérez. Arahal, Sevilla 3/10/2017

Samuel Serrano

Decenas de buenos aficionados se dieron cita el pasado sábado en Arahal, sin duda uno de los enclaves donde el cante flamenco se haya aún enraizado entre sus habitantes, no solamente en su concepción como arte profesional escénico, sino también como expresión artística que forma parte de su realidad cotidiana, de la mesa camilla a la taberna.

La cuna de Arturo Pavón, el hermano mayor de Tomás y de Pastora, disfruta de una Peña Flamenca dedicada a La Niña de los Peines, peña activa como pocas, y con un auditorio que ya lo quisieran para sí grandes capitales de provincia. El escenario ideal para lo que se barruntaba que iba a ocurrir.

No era la primera vez que Samuel Serrano (Chipiona, 1994) pasaba por allí, de ahí la expectación. Tiene un viejo adentro, nos dice Rafael Frías el Guardacoches, que atesora en su memoria una enciclopedia del cante y las matrículas de los coches de todas las figuras flamencas que pasaron por la villa. Lo que pasa es que a veces es “mu exagerao”, pero tiene un viejo adentro.

Lo dice con conocimiento. Queríamos comprobar su evolución desde la última vez que lo escuchamos, en aquella final gaditana del Concurso de Cante por Alegrías de hace cuatro o cinco años donde hubo aficionados que chocaron sus cabezas contra los muros del baluarte de la Candelaria. Entonces era como si el Viejo Agujetas y Juan Talega hubieran tomado posesión de aquel mozalbete, que se vaciaba por la boca sin control ninguno, pero que te dejaba sobrecogido para dos días.

Hoy, a sus veintitrés años, el potro lleva riendas y conoce el galope corto, aunque no ha perdido bravura ni belleza. Escuchar su salida por seguiriyas ya merece el viaje. Sabe buscar el quejido desde muy adentro, y tiene un precioso metal afillao y afinado. Aún suena demasiado a su ídolo José Mercé, normal, cuántas veces no lo habrá buscado en Chipiona, donde el maestro veranea desde antes que Samuel naciera.

Cantó por alegrías con mucho compás y demasiado dolor, y se vino abajo en unos tangos de Cepero insulsos, que no gustaron en tierra tan jonda. Pero voló a gran altura por soleá de Alcalá, acompañado por un guitarrista que está cuajando rápidamente, Paco León (El Puerto de Santa María, 1991). Estuvo inmenso en los tarantos, quizá lo mejor de la noche, palo en el que la voz de Samuel Serrano se siente como en casa: Yo quiero la luz del día, no quiero la del farol, la luz del sol es alegría…

Gustaron muchísimo los fandangos de Chocolate y de Rafael Farina, antes de abordar el final por bulerías, donde el gitano sacó del frasco al duende de La Plazuela, escoltado por Manuel el Torta y la saga de los Agujetas. Soníos negros, esos que ya apenas se escuchan.


Ficha artística:

Recital Flamenco de Samuel Serrano. Lugar y Fecha: Peña Cultural Flamenca Niña de los Peines, Arahal, 30/10/2017

Cante: Samuel Serrano.

Guitarra: Paco León.




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