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Entrevista: María José Carrasco


Entrevista: María José Carrasco




María José Carrasco, es una sevillana que nació en el 13 de mayo de 1974 en la localidad de Los Palacios y Villafranca. Procede de una familia aficionada al flamenco y es ahí donde se inició como cantaora. Aunque desde muy pequeña mostró sus dotes en lo jondo, María José, hasta que no alcanzó la mayoría de edad no se atrevió a afrontar su vida dedicada al escenario y al flamenco.

Desde entonces ha recorrido importantes peñas flamencas y teatros, y además, ha podido compartir escenario con artistas como José Mercé, Arcángel, Paquera de Jerez, Chano Lobato, El Pele…

Entre sus actuaciones destaca su paso por la Bienal de Flamenco de Sevilla en el año 1998 donde compartió escenario con Arcángel y Segundo Falcón, cantando para la bailaora Pepa Montes y Ricardo Miño.

María José es una artista con gran compás y dominio de los cantes festeros, lo cual le ha hecho ganadora de diferentes concursos como por ejemplo el primer premio por Soleá de Triana en Sevilla, en el año 2002; dos primeros premios en Arcos de la Frontera en los años 2003 y 2004; Melón de plata en Lo Ferro en el año 2004, mismo año que se hizo con el primer premio CASA del arte Flamenco D. Antonio Mairena, en Mairena del Alcor (Sevilla); primer premio del Viso del Alcor en el año 2005; primer premio cantes de compás en (Lo Ferro, Murcia) en el año 2006… Y uno de los últimos galardones fue el que recibió en el 2018, año en el que consiguió la Lámpara Minera del Concurso Internacional del Cante de las Minas de La Unión.

La última vez que vi a Maria José fue saliendo de La Catedral del Cante (Antiguo Mercado Público de la Unión, Murcia) después de ganar La Lámpara Minera el año pasado. Aunque la había visto cantar cuatro veces, no la conocía personalmente. Nos encontramos en su hotel, horas antes de volver a pisar el escenario donde se alzó con el tan codiciado premio, momento que marcaría su vuelta al espectáculo después de un largo periodo de retiro.

Revista La Flamenca. Murcia 7/8/2019 Texto y Foto: Alberto Garcia     

Buenos días Maria José. La pregunta obligada ¿Cómo empezaste en esto de cantar flamenco?

Vengo de una familia de flamencos. Pero nadie pasó de las fiestas familiares, reuniones de amigos, alguien saetas…profesionalmente soy la primera. Cantar lo hago desde siempre, pero fue en la adolescencia cuando empiezo a sentir el gusanillo del cante. Tampoco sabía si era capaz de ponerme delante del público, pero como me gustaba tanto… Al principio se pasan muchas fatigas. Empiezas y no sabes si lo que haces está bien hecho, pero pueden las ganas, la euforia de subirte a un escenario y hacer lo que te gusta. La juventud es lo que tiene. Te da el valor necesario.

Mujer menuda, con carácter, de pelo largo y rizado; habla suave mirándote a los ojos. Se aprecian las huellas del cansancio propio de un artista que no ha parado de trabajar.

¿Cómo te iniciaste?

Empiezas a cantar en reuniones, en tu pueblo. Cuando la gente te va diciendo “que bien lo haces niña” vas cogiendo confianza. Te van escuchando y ya te llaman para Sevilla, los festivales y cosas así. Después vas a los concursos para darte a conocer. Y tuve suerte, Me presenté en el Concurso Antonio Mairena, gané el Premio del Compás, que fue muy importante para mí. Luego vinieron los de Triana, Arcos de la Frontera, el de Lo Ferro. Es muy curioso. No ganaba el primer premio, pero me llevaba un segundo o un tercero…y me llamaban y me contrataban en las peñas…”Pero vamos a ver, si yo he quedado la tercera como no contratas al primero”. “La que nos gustas eres tú”. No ganaba el concurso, pero acababa actuando allí. Cosas de la profesión.

Y entonces te das cuenta que tienes que estudiar, escuchar para aprender. Muero con Mairena, cante gitano andaluz puro. No quiere decir que no me gusten otras cosas (disfruto con muchas músicas, hasta la clásica me gusta), pero de Don Antonio, es de donde más he bebido. También Manolo Caracol, Terremoto, La Paquera… Los grandes a los que antes escuchabas para disfrutar y después para estudiar flamenco de verdad. Luego tu cantas y sacas tu personalidad pero siempre de su mano, sin imitar pero con conocimiento.

Yo me decía, Mairena es un cantaor largo del que puedes aprender multitud de palos… Y eso, a estudiar.

Pero tienes formas muy propias…

Me gusta la imperfección del arte, entre comillas. Porque algunas veces lo que te llega y te inspira es dejarte llevar un poco por el sentimiento del momento y ahí es donde sale lo tuyo. Eso que te diferencia de lo que ya está hecho. Tu sello personal. Siempre desde el respeto a la tradición de cada cante. Mis maneras.

¿Cuándo y porqué decides a volver?

Me presenté al Cante de las Minas varias veces, y llegué a ser finalista. No conseguí ningún premio, pero fue satisfactorio. Era algo pendiente que tenía que hacer. Un sueño y estuvo muy bien.

Después lo abandoné todo para criar a mis niñas. He estado retirada unos años, y mira por donde me sale una de ellas cantaora. Fue ella y mi gente los que me llevaron a volver. “Tú tienes algo pendiente que tienes que hacer”. Se me volvió a meter el gusanillo en el cuerpo.

Me ilusionaba pensando: “Y si pudiera” “Y si tienes una buena noche y ganas la Lámpara Minera”. No te imaginas los sueños que tenía. Esa entrega de premios, con todos los periodistas y la repercusión que conlleva al día siguiente estar en todas partes. Soñaba con eso. Me acostaba, no podía desconectar y seguía “No es por ahí”. Me levantaba y vuelta a empezar. Fue duro, pero mira…Empecé a prepararme un año antes, sacando tiempo de donde no lo había. Estudiando por las noches y escuchando a los mejores en esos palos imprescindibles para ganar. Yo iba a por todas.

¿Cómo fue esa noche? ¿Esperabas ganar la Lámpara? Supongo que sabes que ese día hubo opiniones de toda índole… Que si la Lámpara tenía que haber quedado desierta… Que si tu minera había sido un tanto andaluza… Que las mineras se han de cantar por derecho, por levante… ¿Críticos o público? ¿Qué es lo más importante en la apreciación que el artista tiene el día siguiente?

No puedes gustar a todo el mundo. Hice la minera de Encarnación Fernández y alguien del jurado me dijo que había estado perfecta, con mi sello, con mi forma de hacer, pero a la hora de evaluar la dieron por buena y eso es lo importante. Siempre habrá gente que diga que no lo hice como tiene que ser… Estamos en La Unión, público y críticos son la misma cosa. ¿Quién va a saber más de su cante que ellos? Pepe Cros el hijo de Pencho Cros, llegó a decirme que había oído en mí a su padre, que había cantado la minera como lo hacía él. Después me comentaron que Encarnación Fernández me había jaleao… Eso es lo importante para mí. Eso y que salí del Mercado Público con mi Lámpara bajo el brazo. ¡Jesus como pesaba! Cardenales me salieron…

Fue un día muy especial. En la entrega de premios yo veía que todos los galardones ya estaban otorgados y yo no ganaba nada. Cuando dijeron Premio a la Mejor Minera para María José Carrasco. Yo pregunté “¿Y este que premio es?” me fui a recogerlo y ahí estaba mi Lámpara.

Mi Rocío, que estaba entre el público con la familia, me contaba después que veía como daban los premios “¿cómo no le dan nada a mi madre con lo bien que lo ha hecho?”. Apareció llorando abrazada a mí sobre el escenario. Me comentó López Millán el presidente de la Fundación Cante de Las Minas que esa foto pasará a la historia del concurso, porque representa las emociones y el espíritu de del festival.

Se desató todo con lo que tanto había soñado. Sobre todo el haberme reencontrado conmigo misma y creer en mí. Y después las llamadas, los contratos. Un año de no parar. He hecho más kilómetros que en toda mi vida y hasta siento un poco de añoranza de que acabe y en unos días otro sienta lo que yo sentí…

Tu cante es profundamente andaluz, ¿Qué dificultades tuviste para adaptar esto a uno de los cantes de levante que se suponen más inamovibles?

Aparte de lo que ya te he contado, de la preparación a los cantes de esta tierra que son complicados y muy especiales, bajé una vez a cantar en la mina.

Es algo mágico. Cuando entré, sentí ese sofoco, ese olor. Al principio piensas “aquí no puedo cantar”. Al ratito te vas sintiendo mejor y entiendes a los mineros que cantaban trabajando. Cantas para dentro, para ti mismo, de una forma que no haces fuera. Toda una experiencia. Ahí las mineras te suenan distintas. Te ayuda a comprender mejor ese cante. Fue una inspiración que me ayudó mucho.

Tu hija, Reyes ¿Que sientes cuando ves que sigue tus pasos?

Mucha alegría, que voy a sentir. Mira, Manuel Curao en el Foro Flamenco me preguntó que sentía al tener la mayor enemiga en mi casa. Contesté que era mi niña y no hay satisfacción más grande para una madre que subir a un escenario y tener al lado a su hija cantando con esa voz. Mira si sabe de cantes… que me da siete vueltas, yo le enseño en lo que puedo y le digo que hay que cantar con todo tu cuerpo. La voz es lo más importante, pero hay que saber moverse. Reyes aprende rápido, es una esponja, tiene ese don de buscar y estudiar con ganas, me quedo asombrada como me escucha… estudiamos juntas. La Paquerita Chica le dicen, fíjate tú. ¿Cómo amarras tu eso? Cuando tenga veinte años con esa voz que tiene… Me emociona…

¿Tienes preparado grabar algún disco?

Una de las primeras llamadas, dije que no. Me gusta pensar las cosas despacio. Claro que quiero tener un disco pero también quiero hacerlo cuando sienta que es el momento. Escoger bien los cantes, trabajarlos, prepararlo con cuidado. Por ahora soy feliz con el trabajo.

¿Y ahora qué? ¿Qué es lo próximo?

He vuelto para quedarme y disfrutar cantando por seguiriya, soleá, cantiñas, (las de Pinini que son las que me gustan)…Cantando por Sevilla que es como mejor me encuentro, lo llevo en la sangre.

Soy una persona muy sencilla que se transforma en el escenario porque soy una cantaora de temperamento y que se lo da todo al público porque son ellos los que hacen sentirse grande al artista; que menos que ponerlo todo para devolverles lo que te aportan.

Con mis mantones, mis flecos y mi romero. Sevillana y andaluza porque es lo que soy y siento… Con mi romero a modo de peineta. Como decía La Revuelo, “Yo tengo que tener algo verde aquí. Cuando no lo tenga, ya no voy a ser La Revuelo” Pues así. Cada artista tiene sus manías y esa es la mía.

Ya fuera de micro, seguimos hablando un rato. Se transforma. Se nota que Maria José ha dado muchas entrevistas este año. Relajada me cuenta que se ha traído su Lámpara y la va a colocar en escena (no sé de nadie que lo haya hecho hasta ahora). Y que sacará a su hija Reyes para que la acompañe en algunos cantes. Y a su Rocío para que haga un bailecito…

Hablamos de su grupo, de su guitarrista, Curro Vargas, que la acompaña desde su vuelta y lleva comportándose como un hermano mayor con las niñas. De Manuel Valencia (hermano de José Valencia el cantaor) y de Manuel Bellido, el bailaor, “que tiene un compás pa morirte” a las palmas. De que ya son una familia…

De sus manías al salir a escena, la cinta roja en la muñeca izquierda, el santiguarse cinco veces antes de salir…

Y le debe funcionar, pues esa noche dio un buen espectáculo, por Sevilla, sin olvidar cantar la minera que le dio el premio, levantando al respetable se sus asientos.





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