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Un Poveda más flamenco regala en Bilbao un concierto para la eternidad


Un Poveda más flamenco regala en Bilbao un concierto para la eternidad




El histórico teatro Arriaga de Bilbao acogió anoche un concierto memorable por parte de una de las mejores voces que han pisado su escenario en los últimos años: Miguel Poveda.

Web revista La Flamenca. José Nogueira Bilbao (Teatro Arriaga) 5/10/2015 Fotos: E. Moreno Esquibel Teatro Arriaga

Miguel Poveda 1

Se esperaba  con mucho interés en Euskadi a Poveda Flamenco y coplista que viene arrasando por todos los escenarios con un torrente de voz pero, el artista barcelonés, sorprendió a la audiencia con un concierto basado en el flamenco más puro y serio.

Una voz con esa fuerza y poder solamente puede ser de Bilbao… así es la mentalidad de esta gente del norte que aplaudió como nunca y que pidió como pocas veces se ha visto por estas tierras, un bis de antología culminado con unos tres puñales que llegaron al alma de todos los asistentes.

Se me hace muy difícil poner calificativos a lo que el artista catalán realizó anoche en el Arriaga, pero ante una voz tan potente y arrolladora solo cabe la explicación metafísica de que las grandes voces que triunfaron en tan histórico teatro (Gayarre, Schipa, Kraus, Camarón…)  estuvieron empujando al cantaor “de Bilbao” desde el primer soneto. Si, han entendido bien ustedes porque Poveda es desde anoche un bilbaíno más ya que como le gritaron desde el patio de butacas: “Tienes tanto arte que pareces de Bilbao”

Miguel Poveda que venía a Bilbao a presentar su último disco “Sonetos y Poemas para la Libertad”, que cuenta con la colaboración de Pedro Guerra y del poeta Luis García Montero, inició su actuación con el poema de Miguel Hernández “Para la libertad” a plena voz y sin escatimar ni una sola nota.

En segundo lugar llegó “Hielo abrasador ” de Quevedo que interpretó con gran poderío vocal y muy buen gusto, algo que muy pocos hoy en día pueden conseguir. De Lope de Vega llegó a continuación el soneto “Desmayarse atreverse” encadenado brillantemente con el poema “La lluvia” de Jorge Luis Borges, temas ambos con mucho sabor a jazz.

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Tras esta exhibición con los primeros sonetos de exquisitez interpretativa, Poveda se dirigió por primera vez al público para alabar a un teatro tan histórico como el Arriaga.

El homenaje a Neruda llegó con “Amor mío si muero y tú no mueres” cantado con gran sentimiento para seguidamente dar un toque muy personal al tema de Angel González y Pedro Guerra “Donde pongo la vida pongo el fuego” que cantó a dúo con Esperanza Soria.

Con “Querido guerra” de Luis Eduardo Aute, la voz estaba en su sitio brillando especialmente en las notas más agudas para a continuación, afrontar  de una manera casi insuperable el soneto lorquiano “El poeta le pide a su amor que le escriba” que nos trasladó a la época en la que el propio Lorca asistió al Arriaga para ver actuar a la gran Margarita Xirgú.

El recuerdo a  Rafael Alberti con “Guerra, la guerra por la guerra” que empleó como un alegato emocionado ante la situación actual, puso fin a una primera parte sublime con la que el artista catalán repasaba a lo grande, varios poemas de su último trabajo discográfico.

Tras un solo espectacular de Chicuelo con la guitarra donde el resto del cuadro llevó el compás de una manera impecable, Poveda regresó al escenario sin chaqueta para ponerse serio y flamenco. Se arrancó por malagueñas con esa voz desgarradora para hacer un guiño a Cádiz con unas cantiñas que tuvieron un final sólo visto a los más grandes del flamenco.

En este momento de la noche, la gente ya estaba muy entregada al arte de Poveda y no paraba de piropearle (hecho este muy poco frecuente por estas tierras vascas) cuando acompañado a la guitarra por Carlos Grilo, llegó el turno de la soleá que ejecutó mucha pasión. Los tientos y tarantos que vinieron a continuación fueron mucho ante la entrega total de un artista que se va convirtiendo en leyenda poco a poco. Por si quedaba alguna duda, un remate con el poema “Abril se ha equivocado” de Lorca, elevó hasta cotas inimaginables de arte y calidad, el viaje a lo más auténtico y profundo del flamenco  realizado por el genio de Badalona.

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Lo verdaderamente increíble e inverosímil a nivel vocal llegó cuando un elegante Miguel Poveda volvió al escenario para afrontar la copla. Es difícil explicarse como puede ser posible, que después de cantar con todo el desgarro del mundo para los adentros un flamenco con tanta verdad, se pueda meter en terrenos que requieren otro tipo de tesitura para colocar la voz ahí arriba, algo que está al alcance de muy pocos. Simplemente prodigioso y magistral como fue la lección de canto que el artista ofreció abarcando todos los terrenos, para culminar con el género que le ha hecho tan famoso y que bordó ayer en Bilbao: su Majestad La Copla.

Y es que Poveda con la copla es casi un Dios… y no es de extrañar que el público se vuelva loco… sobre todo cuando el cantante entra en éxtasis y transmite como solamente él puede hacerlo. Improvisó a Bilbao, sacó un roneo a un poema de Muñoz Rojas al que él mismo le había puesto música, ejecutó un soneto en tiempo de bulerías, una dedicatoria a Manuel Molina…

De antología “Solo amargos” y para el recuerdo las  pinceladas de  “María de la O”, “La bien pagá” y “Ojos verdes”… hasta llegar a esa maravilla llamada “Vente tu conmigo” cuyo final, que alargó una eternidad, emocionó hasta el mismísimo Antonio Molina.

A estas alturas la voz de Poveda estaba abusando de un Arriaga que llevaba casi 2 horas y media de éxtasis y emoción… tras un gesto a Pedro Almodovar llegó “Te quiero más que a mis ojos” y “Tu boca con la mía” coplas del querer, que recibieron una ovación atronadora.

La despedida en honor a Camarón con “La leyenda del tiempo” permitió el lucimiento de todos los músicos y la rendición de un coso como Bilbao, entregado como nunca ante un artista en estado de total inspiración. Tras un Fin de Fiesta en el que Poveda sacó a bailar a Carlos Grilo y a un Paquito González al que movió con su voz, abandonaron un escenario que habían conquistado desde el primer soneto.

Y la gente quería otra… y Bilbao se vino abajo cuando, la voz masculina que mejor ha cantado copla en las últimas décadas, apareció de nuevo en escena para clavarnos a todos “tres puñales”, antes de culminar un recital histórico e inolvidable. Aunque somos de Bilbao, aquello había sido demasiado…


Ficha artística

Espectáculo “Sonetos y Poemas para la libertad” (Teatro Arriaga) Bilbao 5/10/2015

Cante: Miguel Poveda.

Piano y dirección musical: Joan Albert Amargos.

Guitarra: Juan Gómez “Chicuelo”

Bajo: Guillermo Prats.

Batería: Antonio Coronel.

Percusión/Coros: Paquito González.

Cante/Coro: Esperanza Soria.

Palmas/Coros: Miguel Ángel Soto Peña “Londro”.

Palmas/Coros/Guitarra: Carlos Grilo




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