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Monumentos Flamencos: Pastora Imperio


Monumentos Flamencos: Pastora Imperio




Revista La Flamenca

Nació en Sevilla en 1889 y murió en Madrid hace justamente treinta años. Pastora Imperio se reconocía bailaora y cantaora y debutó a la edad de diez años con el nombre de Pastora Monje, aunque más tarde se le conoció también como Pastora Rojas. Había vivido el flamenco en su familia, su madre fue Rosario Monje, la Mejorana; también cantaora y bailaora gaditana. El nombre de Pastora Imperio le vino más tarde, cuando Jacinto Benavente dijo al verla bailar, “¡Esta Pastora vale un imperio!”. Entre los años 1912 y 1926 actuó intermitentemente en el Teatro Romea, el Teatro Maravillas, el Madrid Cinema y el Teatro La Latina, en Madrid. Después se embarcó en sucesivas giras por España que la llevaron sobre todo a Sevilla y Barcelona. Durante esa época Pastora Imperio contactó con el gran Manuel de Falla quien aseguró que compuso El amor brujo pensando en la artista. Además de Falla, otros intelectuales de la época como Ramón Díaz Mirete o los hermanos Álvarez Quintero admiraron su gran personalidad y profesionalidad. Se honraba con la amistad de la propia reina Victoria Eugenia y tenía una foto dedicada de Alfonso XIII. Estaba en posesión de diversas condecoraciones, entre ellas el Lazo de Dama de la Orden de Isabel la Católica y la primera medalla de oro de la Segunda Semana de Estudios Flamencos, celebrada en Málaga en 1964. Rodó muchas películas, entre las que destacan María de la 0, La marquesona, Canelita en rama, El amor brujo o Duelo en la cañada (1959) que fue su última interpretación en el cine. Ese mismo año se retiró tras una actuación en Barcelona y montó en Madrid un famoso tablao flamenco, aunque su figura no desapareció nunca del mundo artístico.

Lo que más le gustaba bailar era el garrotín y las soleares. En su estilo como bailaora, lo que más destacaba era su manera de mover los brazos y las manos y hoy en día sigue siendo el ejemplo del buen braceo femenino. Otra de las aportaciones de Pastora Imperio fue que puso de moda el baile con bata de cola. Durante una entrevista que Pastora ofreció a un periodista en 1913 aseguró que de no haber sido artista le hubiera gustado pasar inadvertida y vivir siempre errante, siguiendo su caravana de gitanos. En febrero del 2006 se inauguraba en Sevilla el monumento en homenaje a Pastora gracias a la insistencia y la financiación de la Duquesa de Alba. El busto, obra del imaginero Luis Álvarez Duarte, está situado en el cruce de las céntricas calles sevillanas Velázquez y O’Donnell y representan a la artista bailando con los brazos al aire. Durante el acto de inauguración del monumento, sus familiares agradecieron emocionados el emplazamiento escogido para ubicar el monumento ya desde allí “Pastora podría ver cada año pasar al Gran Poder”




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