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Reportaje: Chano Lobato


Reportaje: Chano Lobato




Chano Lobato ya tiene su biografía

Revista La Flamenca: Revista nº 3 /año 2004 Marzo Abril  / Texto: Jesús del Río Cumbrera (Miembro numerario de la Cátedra de Flamencología de Jerez)

chanolobatoEl cantaor rey del compás desgrana en esta obra sus vivencias y recuerdos.

Que Juan Miguel Ramírez Sarabia, hijo de Sebastián y de Carmen. Es propietario del mejor compás flamenco, es algo que nadie jamás puso en duda. En esta obra, editada por el Servicio de Publicaciones de la Diputación Provincial de Cádiz, y de la mano de dos periodistas gaditanos Juan José Téllez Rubio y Juan Manuel Marqués Perales, Chano Lobato, cuenta “las fatiguitas” que tuvo que pasar a lo largo de su vida para llegar adonde ahora está. También hay que decir que el gran valedor de esta obra fue Rafael Román Guerrero, presidente del organismo provincial hasta el año 2003 y, al mismo tiempo, magnífico aficionado, que desde su cargo hizo una impagable labor por el flamenco, promocionando a los jóvenes artistas y haciendo que, cantaores, bailaores y tocaores pudieran desarrollar sus capacidades frente a toda clase de públicos, desde Nueva York hasta el rincón más pequeño de la provincia gaditana.

Chano heredó su nombre artístico de su padre, y su apellido de su madre, Carmen “la Lobata”, a la que siempre se conoció así en el Barrio de Santa María de Cádiz. Sería difícil destacar cualquier capítulo de su biografía, pero, a modo de pinceladas sueltas, escogeremos breves textos de esta obra para que, a su vez, sirvan de guía a los aficionados. Consta la misma de veinticuatro capítulos, con referencias muy ilustrativas, y un anexo en el que se integran las letras de sus cantes, mezcladas con anécdotas contadas por Chano, así como las vivencias vividas, con relación a nuestro artista, por vecinos del barrio de Santa María, caso del sacerdote Sebastián Llanes Blanco, (al que le cambian su apellido por error, por el de González Araujo, el cual corresponde a otro sacerdote del mismo nombre, pero que nunca vivió en el barrio, ni nació en él). También en este apartado, se recogen las opiniones de críticos, estudiosos y aficionados, y creo, a mi modesto entender, que faltan muchas personas que debieran estar y no están. Los autores sabrán por qué, cerrándose este apartado con la discografía de Chano Lobato, tanto conjuntamente con otros artistas, como en solitario, fechándose la grabación más añeja en 1954, un LP denominado “Conjunto Aguilera”, del sello Columbia, donde interpreta alegrías de Cádiz y la rumba, “Cacharrito”.

El “age” de Chano
Evidentemente, Chano Lobato, además de su arte cantaor y bailaor, -ya que primero se dedicó a bailar y más tarde se decantó por el cante, caso exactamente igual a los de los cantaores Fernando Terremoto y Beni de Cádiz- posee el secreto de su gracia espontánea. Aquí se cuentan infinidad de anécdotas y momentos de la vida de Chano, entre los cuales, personalmente, voy a escoger dos. Uno de ellos, vivido por el que suscribe, aconteció en el Teatro Falla de Cádiz, donde celebró un Festival Homenaje a Francisco Torres Tejada, Curro “la Gamba”, marido que fue de La Perla de Cádiz, y el cual fue presentado por mí de forma totalmente altruista, como lo mismo fue la actuación de una gran cantidad de artistas que se dieron cita en el mismo, debido al gran cariño que se le profesaba a Curro. Los autores, en la página 18 cuentan lo siguiente:

“Chele mío”, preguntaba Chano Lobato a su amigo José Agudo, durante un multitudinario festival en homenaje a Francisco Torres, Curro la Gamba…, “aquí ya han cantado por malagueñas, por fandangos, por alegrías, por soleares, por siguiriyas, ¿qué me queda por cantar?.”

“…. Canta por ópera”, le sugirió el veterano aficionado, vecino y paisano, entre las bambalinas del Gran Teatro Falla de Cádiz.

La otra anécdota se encuentra en la página 66, y hace referencia a un paseo que hace Chano Lobato por el barrio de Santa María, acompañado por los autores.

Chano detiene su paso ante la Iglesia de Santa María, (en esta iglesia tiene su capilla la venerada imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, sentida devoción de los flamencos gaditanos), hermosa y humilde, como encajonada frente al Campo del Sur y en donde se recuerda cantando por primera vez : “Ahí fue donde yo canté la primera saeta de mi vida. ¿Tú ves ese hueco de las dos columnas?, ¡Ahí! Pues tendría unos doce años. Salí cantando.Y canté una saeta muy trágica: Virgen del Penal de Ceuta, saca a mi padre que está en presidio…. Mi padre estaba escuchando y decía: ¡será hijo de la gran puta!. Ahí estaban el Lolo de Soledad, el Armando, unos bichos…. A Jesús Nazareno iba dedicada la saeta. Virgen de Ceuta, patrona del presidio, me acuerdo, era una tragedia de aquí te espero, no se qué, no se cuánto, todas las mujeres llorando y mi padre el pobrecito… Y mi padre estaba en la esquina, escuchando”.

De estas notas podemos deducir que estamos ante una magnífica obra, que no debe faltar en la biblioteca de todo buen aficionado al flamenco, porque en la misma se recogen, no solo las vivencias de Chano Lobato, sino un amplio trozo de historia de este arte.




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