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Reportaje: Geografia Flamenca: La Serrania de Cádiz y sus Cantes


Reportaje: Geografia Flamenca: La Serrania de Cádiz y sus Cantes




Revista La Flamenca: nº 8 / año 2005 Enero Febrero / José Maria Castaño

cadizComo quiera que el flamenco se ha nutrido principalmente del folclore andaluz, es lógico que el flamenco generado en estas zonas haya tenido mucho que ver con el aflamencamiento de formas folclóricas que han sabido conservar con extraordinaria fuerza. Atendiendo a este extremo vamos a realizar un breve recorrido por las localizaciones cantaoras de la bella serranía gaditana:

La Serrana

La Serrana como forma poética la vamos a encontrar en unas formas simples llamadas “serranillas” en algunas composiciones del Arcipreste de Hita y en el repertorio de antiguos trovadores. Pero a la que nos vamos a remitir como origen de la serrana como posterior estilo flamenco es a una posible canción popular andaluza que se aflamenca a mediados del s.XIX tomando como suyos los toques que pertenecen a la siguiriya y su familia aunque con la particularidad de tocarse en MI y no en LA, como nota dominante. Como prueba tenemos el documento de Estébanez Calderón quien en sus Escenas Andaluzas nos habla, en 1847, de las “modernas serranas” que aparecen en la canción de Joselito “El Torero”.
Su máximo difusor y redefinidor fue Silverio Franconneti, estructurando incluso un orden: como preparación la liviana, serrana con macho y cierre con la siguiriya de cambio de María Borrico.
Alrededor de 1865 aparecen en un escenario público. Las canta Silverio Franconetti en Jerez y en San Fernando, pero va a ser en Córdoba donde, la populariza de tal forma, que se va a enraizar definitivamente en el tejido cantaor cordobés.
Otros intérpretes que podemos citar son Gallardo de Morón, paisano y seguidor de Silverio, Don Antonio Chacón que al parecer recogió una versión de El Sota de Jerez que nunca grabó y Antonio Silva “El Portugués” de origen onubense.

La Bambera

Un proceso de “integración” parecido al de la serrana lo encontramos en la bambera de Arcos. Si la serrana asumía los toques por siguiriya en MI, la bambera va a acogerse a los moldes de 12 tiempos de la soleá bailable, aunque su origen es una modalidad de fandango que se usaba para el galanteo: “Sube niña a la bamba/que te voy a columpiar”.
Hablar de la bambera como flamenco es hablar de Pastora María Pavón Cruz, la “Niña de los Peines”, quien respetando las escalas melódicas de la antigua canción y su donosura la impregna de ciertos humos soleaeros un poco aligerados, cercanos a la soleá bailable.
También podemos atribuir a Arcos de la Frontera, una variante de saeta llana o saeta vieja de Arcos, muy apreciada por arcaica.

La Petenera

Es quizás uno de los palos del flamenco que tiene más controversias:

-No es del todo cierto que la petenera provenga de las músicas judías sefardíes, lo que contribuyó, en parte, a su halo de superchería. Se han vinculado con ellas porque una de las letras más frecuentes era la de “Dónde vas bella judía”. Estudios recientes han demostrado que este fragmento posiblemente provenga de un retazo de zarzuela. Pero, ciertas comunidades sefardíes de los Balcanes e Israel utilizan ciertos compases alternos propios de la petenera, que hay que tenerlo en cuenta.
-Por otro lado, estudios cada vez más consistentes sitúan a la petenera como un estilo de ida y vuelta. En efecto, existe una región de América Central entre el norte de Guatemala y el sur de Yucatán que se llama Petén y sus habitantes peteneros y peteneras, al igual que sus canciones. De hecho, Turina musicalmente las asemeja a las Guajiras. Incluso Demófilo comentó que parecía más un punto cubano que un cante gitano (sic).
-Por último, en una posible adscripción a la Paterna gaditana. Juanelo y Demófilo aluden a la existencia de una legendaria mujer llamada La Paternera que el mismo Juanelo dice que escuchó de joven. Es un dato insuficiente pero hay un romance, posiblemente del XVI, llamado “Monja contra mi voluntad” que José Reyes El Negro del Puerto lo dejó impreso en tono de petenera y que le fue transmitido por su padre Juan de Los Reyes, que era conocido como Juan Paterna por ser natural de la localidad gaditana.

La curiosa soleá de la sierra de Grazalema de Joselero de Morón

En 1975 para la casa Movieplay, Joselero de Morón graba una soleá que titula “soleares de la sierra de Grazalema”. Algo que no deja ser curioso por cuanto el cantaor utiliza estilos de Lebrija, Triana, Alcalá, Utrera y Cádiz. ¿Cuál es el motivo por tanto que hace que le dé este título?. Posiblemente la utilización de unos tercios a la forma de Francisco Amaya. El tocaor Diego el del Gastor le apunta “dale el aire de mi padre” y “anda, Luis, el cante de mi padre” y que en el principio de la grabación el cantaor le dice a su hijo “Diego, estos cantes son de la sierra de Grazalema”.
Francisco Amaya, que era el abuelo paterno de Diego del Gastor. Como dicen los Soler, es posible que naciera en Grazalema, pues el padre de Diego, Juan Amaya Cortés lo era o de la cercana Ronda donde tenía parientes como Ana Amaya Molina, Anilla de la de Ronda. El hecho de ser abuelo de Diego Amaya Flores que vivió entre 1908 y 1973 nos hace suponer que nacería hacia 1860.
Otro de los cabos que quedan por atar es su simiente trianera. Es posible que fuera depositada allí por Enrique Ortega, seguidor de la escuela trianera y quien, al parecer, introdujo el famoso “arza y viva Ronda” en el remate de la caña. No hay descartar a Anilla la de Ronda que de joven cantara en el café del Burrero o que le llegara de Juan Breva, quien utilizaba este tipo de soleá, el cantaor veleño con el que coincidiría tantas veces en los cafés cantantes de la época.
Curiosamente, el único que ha grabado esta soleá es Luis Torres, Joselero de Morón, cuñado que fue de Diego el del Gastor. El mismo, en una entrevista concedida a la revista Candil de Jaén, en su número 9, correspondiente a mayo-junio de 1.980, en su página 20 afirmó. “esa soleá que yo llamo de la sierra de Grazalema, que era de los padres de mis suegros”.




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