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La chaqueta como complemento ideal para la flamenca 2018 toma protagonismo en Simof


La chaqueta como complemento ideal para la flamenca 2018 toma protagonismo en Simof




En la segunda jornada del Salón Internacional de la Moda Flamenca, comienzan a repetirse tendencias que son las que finalmente marcarán los patrones de este año 2018.

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Web revista La Flamenca  R. De la Villa Fotos: Chema Soler  3/2/2018

Un total de seis pasarelas y 11 diseñadores nos esperaban en la tarde de este viernes 2 de febrero, en el desfile de profesionales en Simof 2018. En la primera de ellas, las propuestas de un malagueño y un cañailla.

Desde Málaga, José Galvañ que nos presentó la colección “Cuando el alma habla”. Y así es como pasaron las propuestas de Galvañ, desnudando el alma, entregando hasta las entrañas en cada uno de sus vestidos. La colección se dividió en cuatro partes que diferenciamos por los colores, la música e incluso el cambio de patronajes.

Desde trajes entallados que terminaban en grandes volúmenes a faldas que suben el talle a la cintura, o variedad cromática tocando los negros, grises, corales, azules, buganvillas, verdes… en lunares e incluso estampados.

Y así es como se fue creando “Cuando el alma habla”, trabajados escotes y mangas, y una variedad muy rica en cuanto a tejidos (tul, crespón, chantilly, gasas…) y aplicaciones (bolillos, flecos…) se refiere.

Tras José Galvañ, le tocó el turno a la firma de Alonso Cózar, gaditano de la Isla de San Fernando. Tomó la pasarela de una forma muy romántica dando vida a “Aleluya”. Colección que sigue una línea prêt-à-porté, destacando la feminidad de sus modelos y predominando los tonos verdes oscuros y los pasteles tanto en lisos como en estampados.

En la segunda pasarela de la tarde, Utrera como protagonista, y como embajadoras dos de sus mejores diseñadoras. La primera de ellas, Consolación Ayala con “Aura”, pensada para una mujer resplandeciente, que brilla, una flamenca con luz propia.

Algo que consiguió con sus tonalidades que iban desde el verde, tocando los rosas, azules, el rojo, el blanco o el negro, donde el brillo, el dorado o la lentejuela siempre hicieron acto de presencia. Como tejidos digno de mencionar el punto, buscando ese toque de comodidad sin perder la esencia de la mujer flamenca.

La sensualidad femenina presente en sus cortes de patrón, donde destacaron los generosos escotes tanto en espalda como en busto. Y aquí comenzamos a ver las faldas con aperturas delanteras, una línea que a lo largo de la jornada se volvió a repetir en más de una ocasión.


La siguiente diseñadora utrerana en pisar Simof 2018 fue Carmen Raimundo, que vuelve tras 9 años de ausencia en este Salón Internacional de la Moda Flamenca. Su regreso fue con sones y aires griegos que nos llevaron de viaje hasta una de las islas griegas por antonomasia, Santorini, de ahí el nombre de su colección “Santo”.

Mar azul, casas de colores, vida, luz… y un sinfín de estampas únicas que regalan esta tierra y que Carmen ha sabido plasmar en sus propuestas. Talles altos y bajos, variedad cromática, volantes variados destacando el de capa, lisos, estampados y lunares, apliques florales que le aportaban relieve a los diseños… y donde cabe reseñar la botonadura y los grandes escotes en la espalda que estaban presente en la mayoría de sus propuestas.

Tras las colecciones de estados dos utreranas alcanzamos el ecuador de la tarde del viernes de Simof con las presentaciones de dos sevillanas, el regreso de María José Blay y la elegancia de la gran Ana Morón.

María José Blay ha vuelto a Simof pisando fuerte con “Mis quereles”. Una colección que siguiendo su patronaje de diseños cómodos a la par que elegantes, no deja de ser una colección reivindicativa de sus orígenes, y del recuerdo de la flamenca que ella vivió desde su infancia. La que se ataviaba para vivir cada año y acompañar a Coria del Río al Rocío. Esos volantes, esas faldas… y esos recuerdos los ha trasladado en “Mis quereles”.

En la primera etapa de la colección nos reportó a la moda setentera, tanto en forma como en colores, aportando viveza y alegría a través de los amarillos, turquesas y fucsias, y sus lunares. Aquí primaba la comodidad de patronajes muy idóneos para las romerías, para pasar a una segunda tanda de diseños más feriantes en tonalidades como el rojo, buganvilla, coral… destacando como tejidos el raso y el dupión dos telas muy características en flamencas by Blay.

Y de aquí, nos vamos a la noche en el real, haciendo un guiño a los años ochenta con diseños para la fiebre de sábado noche, elegancia, brillos, lentejuelas… y como color estrella el negro, destacando entre sus propuestas un mono muy flamenco que impactó sobre la pasarela.

Buen regreso de Blay a Simof, donde a modo de resumen ha llegado con diseños en los que ha subido el talle, ha sabido conservar los volantes frente al estilo canastero con tímido volumen, porque sigue apostando por la elegancia pero comodidad para la mujer flamenca.


En la siguiente parte de esta tercera pasarela llegó Ana Morón. La modista, una vez más, consiguió embelesar al público con sus propuestas. Algo digno de admirar de esta gran diseñadora, la reina de la alta costura en la moda flamenca, título que me he atrevido a otorgarle. Y es que discúlpenme por mi osadía, pero una década de pasarela no se cumple todos los años, y si encima le añadimos que son 10 años asombrando, renovándose, reinventándose y satisfaciendo a la moda flamenca, es más que digno de alabar.

Sí, Ana Morón ha querido celebrar su décimo aniversario con “Carmen”, homenajeando a sus padres. De ahí a que su propuestas sean las más flamencas hasta ahora presentadas por Morón en pasarela. Colección delicada, elegante… sorprendente. Cuidada en cada detalle, pensada en cada puntada.

Cortes y patronajes que parecían imposible han sido creados y hechos realidad por Ana Morón, con faldas de vuelo y con volúmenes, sus volantes tan característicos que toman forma de clavel, ya sea en talle cuerpo o mangas, o sus flores en 3D que dan realce y movimiento a sus propuestas.

A golpe de un “¡Oooooh!” unánime en cada uno de sus diseños, la sevillana ha presentado “Carmen” con colores que han ido desde el rojo pasión, los corales y buganvillas, la delicadeza de los verdes agua, la dulzura del rosa… Y destacando la incorporación de los flecos por cualquier parte de sus diseños, ya sea en mangas o dando movimientos a cuerpos enteros.

Simplemente, Ana Morón vuelve a ser espectacular.

A eso de las 19:30 horas arrancaba la siguiente pasarela, doble también. En la primera el ejercito de la mujer flamenca tomó el desfile, sí “Flamencas Armadas” de Verónica de la Vega. La diseñadora de San Fernando quiso presentar unos diseños para una mujer firme, con fuerza, con garra a modo de ejército de musas pretorianas.

Evidentemente, esto marcó todo el ritmo de su colección, faldas de vuelo y de nuevo con aberturas centrales, propuestas de pantalones, combinaciones de tejido donde no faltaron el cuero, cadenas, las estrellas, como guiño a las condecoraciones militares… y un sin fin de detalles en cada patrón. Por supuesto, el color verde militar copó la mayoría de los diseños, siempre apostando por combinaciones arriesgadas pero flamencas donde no ha faltado el lunar. Y si destacamos algo, que viene repitiéndose en lo que llevamos de Simof pero quizás en esta se acentúa algo más, es la chaqueta, en este caso militar, pero la chaqueta se está convirtiendo en un imprescindible para la flamenca en este 2018.

La dureza de la mujer militar, mujeres guerreras, mujeres de armas tomar, para la flamenca 2018 de Verónica de la Vega.

Y del ejército, nos vamos al oeste de la mano de José Raposo, sanluqueño que ha presentado “West”. Mujer vaquera pero flamenca con pequeños vestigios de prêt-à-porter actual.

Como era de esperar los tejidos vaqueros, el cuero, la loneta, complementos en piel… prevalecen en sus diseños para esta temporada, con patronajes donde no ha faltado la neja, las faldas y sus sensuales rajas, los taller altos, los grandes vuelos, y de nuevo las chaquetas, con presencia de alguna larga gabardina con gran vuelo de nuevo.


En la penúltima pasarela llegó el granadino Antonio Gutiérrez, diseñador que es capaz de dar rienda suelta a su imaginación hasta límites insospechables, sin pudor ninguno, y con gran capacidad de hacer divertir al público en cada una de sus colecciones.

Este año ha tocado “Lo Prohibido”, diseños que se basa en la imagen de la folclórica de los años 90, sin inhibiciones, y que lleva por bandera eso de “arreglá pero informal”.

Con una puesta en escena de lo más recurrente vivimos una primera etapa donde el chándal se vuelve flamenco. Sí, tal y como estáis leyendo, chandas flamencos, mujer libre, “atacá” como la martirio, pero siempre a la última. Y de ahí da paso a la artista, la que pisa los escenarios con decisión y elegancia, con diseños que siendo fiel a los años 90 da relevancia a mangas y hombros. Antonio Gutiérrez volvió a crear esa sintonía entre público y colección, y es que sus incondicionales lucen orgullosos eso de: “Team Gutiérrez”.

Y para poner el punto y final al viernes de Simof 2018, otra doble pasarela. En la primera la firma Rosapeula, que presentó una de sus colecciones más tradicionales “Sueña la Alhambra”. Ella sueña con la Alhambra y a nosotros nos trasladó ese sueño, esa quimera de la Granada más profunda y castiza, la de la influencia árabe, la del Sacromonte, la del Albahicín… simplemente Granada.

Así, en la primera parte, Rosapeula nos hizo un recorrido por la Granada de los bazares, la del aroma a especies moriscas algo que se apreciaba en los colores (dorados, azafrán, rojizos…) y en sus formas geométricas en unos diseños muy elaborados.

En la siguiente fase nos paseamos por esos tonos azules moriscos, donde no faltaron las piezas bordadas, y sonando a tangos de graná. Le siguieron los aguamarina, color predominante de los típicos azulejos de los baños árabes, frescura y nuevos aires sobre la pasarela. Para terminar en la parte oscura de la escala cromática, los negros, los platas, los brillos… el cielo de la noche que cubre a la Alhambra.

Diversidad de patronaje, ricos en detalles, recupera las pasamanerías para dar forma y vida a las filigranas de los azulejos y formas árabes… en definitiva Rosapeula nos hizo a todos soñar con la Alhambra.

Y para clausurar esta jornada, llegó el turno de Javier García. Joven sevillano de Estepa que lleva 8 años participando en Simof, 4 de ellos en pasarela, con colecciones que no pasan desapercibidas, al igual que la de este año, “Pureza”.

Y es que si el jueves, Alejandro Santizo, nos presentaba su colección más Macarena, Javier García también ha querido unir su pasión y su devoción, la moda flamenca y su Hermandad de la Esperanza de Triana. Sobre la pasarela música en directo gracias a la Banda de San Juan Evangelista de Triana, que nos trasladaba a las madrugás más trianera, más marinera y más de Esperanza del año.

Y así, es como García ha hecho realidad su sueño de “Pureza”, una de sus colecciones de corte más clásico tirando por aires barrocos con las apariciones de brocados, flecos, y algunos detalles muy usados en el mundo cofrade sevillano.

Combinaciones de vértigo, entre tejidos, formas, colores,… donde las rayas marineras, y los tonos dorados o verdes, verde, esta vez de nuevo Esperanza, pero Esperanza de Triana, sin olvidar la pureza del blanco, como la de esos marineros que cada madrugá acompañan musicalmente al Señor de las Tres Caídas de Triana.

Patronajes diversos que van desde los cuerpos entallados hasta los talles a la cinturas, dando fluidez y ligereza la flamenca de Pureza. Espectáculo puro para cerrar el viernes de Simof 2018, y donde una vez más, en esta edición se ha dejado latente que Semana Santa y Moda Flamenca pueden darse la mano.



Premios Flamenco en la Piel

En la jornada de este viernes, como ya anunciamos en WEB REVISTA LA FLAMENCA, el espacio Simof EGO, a las 19.30 horas acogió la entrega de los, ya tradicionales, Premios Flamenco en la Piel, patrocinados por la Fundación Cruzcampo.

En este 2018, el galardón al mejor artista flamenco del año ha recaído sobre el onubense Árcangel, y el Premio honorífico fue entrega a la cantaora isleña, Niña Pastori, en reconocimiento a su trayectoria nacional e internacional.

Pero además, en la presente edición, como Premio Sorpresa a la trayectoria se ha hizo entrega de un galardón especial, al gran diseñador sevillano Tony Benítez.

Este sábado 3 de febrero en la pasarela de profesionales, por la mañana, nos esperan las propuestas de Adelina Infante y Sonibel Curvi, Andrew Pocrid, y Yolanda Rivas junto a MM Complementos.




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