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La Saeta: el rezo del flamenco


La Saeta: el rezo del flamenco




Llegadas estas fechas de fervor y devoción en muchas localidades españolas, la Semana Santa también está marcada en el calendario del arte flamenco. Es tiempo de saetas. De escuchar un quejío oliendo a incienso y de emocionarse con este cante bajo los cirios.

Web revista La Flamenca. Rocío Hellín. 13/4/2014

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La saeta es un canto popular que se ejecutaba en las procesiones por las calles durante la Semana Santa, nuestra saeta procede del aflamencamiento de este canto. El origen viene de unos cuantos siglos atrás, y por supuesto no tiene un solo origen, como el caso de muchos más palos del flamenco, la saeta se crea a partir de tres culturas: la cristiana, la judía y la árabe.

Se diferencian dos tipos de saetas: la saeta primitiva y la saeta flamenca, cada una con sus características musicales y de ejecución diferenciadas. En primer lugar, la saeta primitiva se conserva en algunos centros geográficos de gran riqueza para el arte flamenco, y en cada zona posee unos matices muy distintos y personales: como es el caso de Marchena, que aúna diez estilos de saetas, siendo las más reconocidas las “molederas de Marchena”.

Otro lugar es Castro del Río, con tres tipos de saetas: las de rigor, las del Vía Crucis y las Samaritanas, éstas últimas las más populares que se escuchan la noche del Jueves Santo. En la misma provincia de Córdoba también se encuentran las afamadas Saetas Cuarteleras de Puente Genil, cogiendo el nombre de los Cuarteles de las Corporaciones Bíblicas, lugar de encuentro entre los hermanos cofrades que cantan a finales de la cuaresma con gran expresividad y fuerza. En Lucena existes dos estilos de saetas, que se cantan durante la preparación de los pasos en las cofradías, unas son las Saetas de Santería que cogen el nombre del conjunto de costaleros que portan a un paso; se realizan en forma de diálogo e improvisando y otras las Saetas Antiguas con letras bíblicas. En Cabra se llaman Saetas del Prendimiento a las narraciones que se realizan explicando un pasaje el viernes santo.

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En Granada, la localidad de Loja conserva las Sátiras que las ejecutan los portadores del incienso en modo colectivo. Arcos de la Frontera tiene a su Saeta Vieja de Arcos, acompañada por instrumentos de viento y con aires de canto gregoriano. En Utrera, sin embargo, las Saetas Antiguas las cantan las monjas de la consolación, recordando así lo orígenes más lejanos de la saeta tal cual la conocemos ahora. Y para terminar esta ruta de saetas primitivas recordamos las de Mairena del Alcor que como seña de identidad se conserva la Saeta de Marín, de las más antiguas que allí se cantan y la Saeta Revolea, que aunque pertenece a Marchena, se arraiga aquí tras la aportación y recreación de Don Antonio Cruz García, Antonio Mairena.

La saeta flamenca, sin embargo, no tiene lugares geográficos tan señalados o limitados, pero posee diferentes estilos de ejecución; comenzó a fraguarse a principios del siglo XX cuando se empezaron a aflamencar las primitivas. Este cante tiene la dificultad de no ir acompañado, no hay referencia para afinar la voz ni para orientarse, es el propio saetero el que debe de ponerle la ejecución, afinación, potencia e interpretación que requiere sin ningún tipo de apoyo. Y es que el flamenco en realidad es eso, un sentimiento al aire que se expresa de diferentes formas y en este caso particular, la inspiración es la imagen que se tiene delante. Las saetas flamencas más conocidas son las que se interpretan por seguiriyas, por martinetes y por carceleras y sus principales núcleos son Sevilla y Jerez de la Frontera.Hay que nombrar a Manuel Jiménez Centeno, la columna vertebral de este estilo que se le recuerda en Sevilla cada año en las fechas de mayor fervor de la capital andaluza y a Enrique Jiménez Fernández “Enrique el Mellizo” cantaor de Cádiz que llevó el canto de la saeta al cante con el formato que hoy conocemos.

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Además de estos dos cantaores y saeteros, existen otros muchos grandes intérpretes a lo largo de la historia del siglo XX como Antonio Chacón, Manuel Vallejo, Pepe Pinto, Pastora Pavón “La Niña de los Peines, su hermano Tomás Pavón, Rafael Ramos “El Gloria”, Joaquín Vargas “Cojo de Málaga”, Manolo Caracol, Manuel Torre, Antonio Mairena y su hermano que destacó en este palo mucho más Manuel Mairena, Rocío Vega “La niña de la Alfafa” y también otros quizá menos conocidos como “Isabelita de Jerez”, Juan Romera Pantoja “El Guapo”, Paca Aguilera, Fernando “El Herrero” o Pepe Valencia.

En la actualidad, los ecos que nos llegan son de José de la Tomasa, José Pérez “El Sacri” o Manuel Cuevas en la Semana Santa de Sevilla. En Almería se conjuga la saeta en el femenino de Rocío Segura, en Jerez se escucha el eco añejo de Fernando de la Morena o Manuel Moneo, en Extremadura la fuerza y la afinación de Miguel de Tena, las Malagueñas Diana Navarro y Rocío Bazán  en Granada la matriarca artística Estrella Morente y en Murcia la potencia y los matices de Curro Piñana. Como ellos, muchos más, son artistas que tienen la capacidad de inspirarse ante una imagen y poseen un don: saber transmitir y rezar de esta forma. Gloria bendita. Disfruten de la semana santa, de los cantes a la belleza, sea alegría o pena, que nunca falte una saeta; nuestra particular forma de rezar o sentir una plegaria




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