El maestro gaditano recorre Cádiz, el jazz y la música clásica en Suma Flamenca.
Revista La Flamenca. David Plaza Cervantes. 21/10/2026. ©Ricardo Carrillo de Albornoz
Hay artistas que interpretan repertorios, y artistas que convierten cada concierto en una autobiografía sonora. En su comparecencia dentro de la Suma Flamenca, Chano Domínguez eligió la segunda opción. Solo ante el piano, sin más artificio que ochenta y ocho teclas y una dilatada experiencia vital, el músico gaditano ofreció un recital que funcionó como una declaración estética: el flamenco no es para él un género ni un territorio acotado, sino una forma de mirar el mundo y de dialogar con otras músicas.
Premio Nacional de las Músicas Actuales (2020) y referencia indiscutible del jazz flamenco, Chano compareció en uno de esos formatos donde su arte se muestra con mayor desnudez. Lejos de la espectacularidad y de cualquier tentación efectista, el concierto se desarrolló como una conversación cercana entre el intérprete y el público.
Desde los primeros compases quedó clara la intención del pianista. Una pieza inspirada en el aire de las alegrías de Cádiz abrió la tarde reivindicando el pulso de su tierra, esa ciudad que sigue latiendo bajo buena parte de su producción. A partir de ahí, el programa avanzó con naturalidad entre referencias aparentemente lejanas pero unidas por la coherencia de una voz artística inconfundible.
La aparición de “El Puerto”, perteneciente a la “Suite Iberia” de Isaac Albéniz, mostró una vez más la capacidad de Chano para encontrar resonancias flamencas allí donde otros escuchan únicamente repertorio clásico. Lo mismo ocurrió con “El Fuego Fatuo”, de “El Amor Brujo” de Manuel de Falla, revisitado desde una perspectiva personal que evitó cualquier lectura académica para adentrarse en terrenos más libres e improvisados.
El concierto permitió también asomarse a algunas de las filiaciones musicales fundamentales del pianista. Varias piezas de “The Children Songs”, de Chick Corea, sirvieron como homenaje a su mentor.
Naturalmente, el flamenco ocupó el centro gravitatorio de la propuesta. La interpretación de “Canción de Amor”, de Paco de Lucía, tuvo algo de evocación y homenaje. Chano no imitó ni reprodujo fórmulas ajenas; más bien dialogó con el legado del Maestro desde la libertad que siempre ha caracterizado su música.
También hubo espacio para Thelonious Monk, una presencia que ayudó a comprender mejor el puente permanente que el pianista gaditano tiende entre jazz y flamenco. En sus manos, las fronteras estilísticas desaparecen para convertirse en simples puntos de encuentro.
Uno de los momentos cumbre llegó con “Con Alma de Mujer”, una colombiana que dedicó a una musicóloga que trabaja en la transcripción de toda su obra. La pieza puso de manifiesto que, incluso en las estructuras más reconocibles del flamenco, Chano sigue encontrando territorios inéditos para la exploración armónica y rítmica.
En el año de Lorca no podía faltar “La Tarara”, con la que el pianista invitó al público a sumarse al canto de esta melodía popular asociada al universo lorquiano, generando uno de los momentos más divertidos.
Y como propina llegó “Black or White”, de Michael Jackson. La Suma Flamenca acogió una lección magistral de escucha, sensibilidad y libertad artística. Un concierto sin estridencias, sostenido únicamente por el talento de un músico que ha hecho de la mezcla un lenguaje propio y de la elegancia una forma de resistencia. Porque cuando Chano Domínguez se sienta ante el piano, el flamenco no se fusiona con nada: simplemente dialoga con el mundo.
Ficha artística:
Piano: Chano Domínguez.
180 espectadores (lleno).
70 minutos.
Teatros del Canal, sala Negra (20/10/2026, 18 h.)

