Se trata de un conjunto escultórico, obra de Augusto Arana concebido para perpetuar el legado del cantaor más universal de Lebrija.
Revista La Flamenca 30/7/2026. ©Ayto. de Lebrija
El pasado miércoles 28 de julio, el azul cielo del municipio sevillano de Lebrija acogía el acto inaugural del conjunto escultórico dedicado al Hijo Predilecto de la ciudad, Juan Peña "El Lebrijano".
Se trata de una obra de Augusto Arana impulsada por el Ayuntamiento de Lebrija y la asociación Legado Juan Peña "El Lebrijano", cuyo espacio público dedicado a su persona está concebido para perpetuar el legado del cantaor más universal de la localidad y rendir homenaje a quien llevó el nombre de Lebrija por los escenarios más importantes del mundo.
Concretamente la escultura se ubica en la calle Ignacio Halcón, junto al Centro del Flamenco. Hasta este lugar, una multitud de vecinos, familiares, aficionados al flamenco, representantes institucionales y artistas como Pastora Galván, Aurora Vargas, Concha Vargas o Manuel de Paula entre otros, se desplazaron para ser parte de este momento histórico, coincidiendo, además, con el décimo aniversario del fallecimiento del artista.
Se trata de un nuevo hito patrimonial en el casco histórico de Lebrija que viene a perpetuar, para siempre, bajo el cielo azul que ensalzara Juan en su célebre “Retrato”, la figura de un creador libre, valiente y universal cuya voz seguirá formando parte del archivo sonoro y flamenco nacional más celosamente custodiado.
En cuanto al desarrollo de acto inaugural estuvo conducido por Gonzalo Montaño, sobrino de El Lebrijano, quien aportó una bella semblanza de su tío. En la ronda de discursos intervino Juan Peña, hijo del cantaor, quien se mostró emocionado y “profundamente agradecido al Ayuntamiento y al pueblo de Lebrija, pues este monumento es de todos”, afirmó. En la primera fila se sentaron Belén Peña, hija del Lebrijano, su hermana Tere Peña, entre otros miembros de la familia.
En el turno de palabra del alcalde de Lebrija, Pepe Barroso señaló que "hoy Lebrija salda una deuda de gratitud con uno de sus hijos más universales" a lo que añadió que estábamos ante "un acto de memoria, de reconocimiento y de justicia", recordando que "los pueblos tienen la obligación de honrar a quienes los hicieron más grandes".
Asimismo, puso de relieve que la figura de El Lebrijano, "continúa siendo presente y futuro", tal y como quedó patente durante los homenajes celebrados este año en el marco de la 61º Caracolá Lebrijana.
El edil cerró su discurso agradeciendo el trabajo realizado por el escultor Augusto Arana, capaz de "crear mucho más que una escultura, construyendo un auténtico relato sobre la vida de Juan Peña", así como el compromiso de su familia por mantener vivo un legado que forma parte del patrimonio cultural de Lebrija y de Andalucía.
Pero su tuviéramos que señalar un momento único de este acto fue el homenaje musical que un nutrido grupo de artistas lebrijanos, profundamente influenciados por la figura de El Lebrijano, rindió al maestro mediante la interpretación colectiva de varias obras emblemáticas de su repertorio, como un fragmento de la misa gitana o el celebrado “Libre”.
Al frente de todos ello, Dorantes, sobrino del cantaor y uno de los grandes referentes del piano flamenco contemporáneo, acompañado por Antonio Peña, Anabel Valencia, Fernanda Carrasco, Raquel Zapico, Pedro María Peña Jr y Cristian Coto. Juntos ofrecieron una actuación que emocionó a los allí presentes poniendo de manifiesto que la herencia artística de Juan Peña continúa plenamente viva en las nuevas generaciones.
Por supuesto, no podemos pasar por alto la presencia de las guitarras de Curro Vargas, Luis Carrasco, Benito Velázquez y un grupo de alumnos de la Escuela Municipal de Música y Danza. Y cómo su pueblo, quiso dejar su seña de identidad en este importante día irrumpiendo con el soniquete de almireces y panderetas de la mano de un grupo de mujeres y hombres que interpretaron sevillanas corraleras.
Una vez culminado el acto, el duende se apoderó de este rincón donde se formó una auténtica fiesta gitana a los pies del monumento, con los bailes de Concha Vargas, Pastora Galván y Aurora Vargas.
Monumento al El Lebrijano
El conjunto escultórico, dedicado a Juan Peña “El Lebrijano”, obra de Augusto Arana, sitúa en primer plano una imponente figura en bronce del cantaor de aproximadamente dos metros de altura, captada en la que probablemente sea su pose más reconocible sobre los escenarios, señalando con su dedo índice hacia el azul del cielo de Lebrija.
Tras ella se despliega una composición alegórica de dos metros y medio de longitud que reúne algunos de los elementos esenciales de su biografía artística y personal. Por ejemplo, incorpora el recuerdo de su madre, María Fernández "La Perrata"; los primeros pasos de Juan como guitarrista; un homenaje a sus músicos, representados a través del violín de su inseparable Faisal; y referencias a figuras fundamentales del flamenco como la Niña de los Peines y Antonio Mairena, cuya influencia marcó el camino creativo del artista. Una paloma, una media luna y la rueda de un carro completan un conjunto cargado de simbolismo que refleja el compromiso, la libertad creadora y el permanente diálogo entre culturas que definieron la trayectoria del cantaor.
Todo el conjunto se dispone sobre una planta con forma de "L", un sutil guiño a la inicial de su apellido y una evocación inevitable de “Cante se escribe con L”, el emblemático trabajo discográfico publicado por El Lebrijano en 1978.
Desde el punto de vista técnico, las esculturas están realizadas en bronce con pátina marrón y veladuras en tonos verdes y ocres, mientras que la base arquitectónica se ha ejecutado en granito flameado gris de San Julián.
El proyecto se completa con una zona ajardinada, iluminación integrada y un espacio completamente accesible, concebido para convertirse en un nuevo lugar de encuentro entre vecinos y visitantes con la memoria de uno de los grandes nombres de la historia del flamenco.









