El armonicista, con Kaele Jiménez y Tino Di Geraldo reivindican el legado de la guitarra flamenca.
Revista La Flamenca. David Plaza Cervantes. 25/10/2026. ©Amparo Zuasti
La presencia de Antonio Serrano en Suma Flamenca era una de esas citas que despertaban expectación por sí mismas. No sólo por tratarse de uno de los armonicistas más importantes del panorama internacional, sino porque el propio título del concierto, “Más Flamenco que Jazz”, encerraba una declaración de intenciones. Según explicó, fue el director artístico del festival, Antonio Benamargo, quien pidió un repertorio donde el flamenco pesara más que el jazz. El resultado pudo escucharse ayer en el Centro Cultural Pilar Miró de Vallecas, en una actuación de altísimo nivel interpretativo que, aun transitando por terrenos conocidos, volvió a demostrar la extraordinaria categoría de sus protagonistas.
Acompañado por el joven pianista Kaele Jiménez y por el inmenso Tino Di Geraldo a la percusión, Serrano confeccionó un recorrido por algunos de los nombres esenciales de la música flamenca contemporánea y de ese fértil espacio de encuentro entre el flamenco y el jazz que tantos frutos ha dado en las últimas décadas.
La apertura con “Cai”, tema compuesto por Alejandro Sanz para Niña Pastori en “Cañaílla” (2000), marcó desde el primer momento el carácter de la velada. Le siguió una recreación de “Yo Vivo Enamorao”, los tangos asociados para siempre a Camarón, en los que la armónica de Serrano encontró un fraseo natural y sorprendentemente jondo.
Uno de los momentos más significativos llegó con “Bolero de Vicente”, de Vicente Amigo. Supone la primera pieza flamenca en la que Antonio Serrano incorporó la armónica. A continuación sonó “Islazul”, composición propia de Antonio y Kaele que abre el álbum “Jazz Caló” y que permitió apreciar la química que ambos músicos han desarrollado durante los últimos años.
El concierto avanzó con una sucesión de homenajes cuidadosamente escogidos. La rumba “Manteca Colorá”, de Paco de Lucía de su disco “Luzía”; una emotiva lectura de “La Leyenda del Tiempo” en el año de Lorca; “De Perdidos al Río”, del bajista Carles Benavent; y una recreación de “Río Ancho” inspirada en la versión que grabaron Chano Domínguez y Jorge Pardo en “Diez de Paco”, su obra maestra de 1995.
Especialmente interesante resultó la interpretación de “Y Enamorarse”, del guitarrista sevillano Rafael Riqueni, una composición de delicado lirismo que fue abordada con sensibilidad y respeto. Más adelante llegó “Guitarra Mía”, tema de Atahualpa Yupanqui popularizado por Manzanita inluido en “Jazz Cal´lo”, antes de que el público recibiera como bis uno de los himnos imprescindibles del repertorio de Paco: “Ziryab”.
Más allá del repertorio, la gran virtud de la noche residió en el nivel de los intérpretes. Antonio Serrano confirmó una vez más por qué Paco de Lucía lo incorporó a su grupo y por qué su nombre resulta indisociable de la incorporación definitiva (y casi única) de la armónica al lenguaje flamenco. Su sonido, preciso y expresivo, sigue poseyendo una capacidad asombrosa para cantar cada melodía. A su lado brilló Kaele Jiménez, músico autodidacta de talento excepcional, dueño de una intuición armónica y una frescura que lo sitúan entre los nombres jóvenes más prometedores del panorama actual. Y, como era de esperar, Tino Di Geraldo volvió a demostrar que pertenece a esa reducida categoría de músicos capaces de convertir cualquier intervención en una lección de musicalidad.
Quizá, precisamente por la calidad reunida sobre el escenario, quedó la sensación de que el concierto podría haber arriesgado algo más. Todo estuvo ejecutado con enorme solvencia, gusto y conocimiento, pero rara vez abandonó una zona de confort sustentada en repertorios y planteamientos ya consolidados. Se echó en falta algún giro inesperado, alguna apuesta que sorprendiera o empujara un poco más los límites de ese territorio compartido entre flamenco y jazz que Serrano conoce como pocos.
Es, en cualquier caso, una objeción menor ante una actuación sobresaliente. Porque cuando el escenario reúne a músicos de semejante categoría, la excelencia termina imponiéndose. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en Vallecas: una noche de gran música, interpretada por tres artistas enormes, que recordó cuánto recorrido sigue teniendo el diálogo entre tradición flamenca y libertad jazzística.
Ficha artística:
Armónica: Antonio Serrano.
Teclados: Kaele Jiménez.
Percusión: Tino Di Geraldo.
75 minutos.
190 espectadores (lleno).
Centro Cultural Pilar Miró (Madrid, 24/10/2026, 20:00 h.)

