La cinta sobre el bailaor se estrenará el 15 de mayo en cines de toda España.
Revista La Flamenca. David Plaza Cervantes. 8/5/2026
Ya teníamos ganas de disfrutar de un documental que no terminaba de ver la luz, pese a que fue anunciado hace meses. Comienza bien, muy bien, con Juan Manuel Fernández Montoya (Sevilla, 1982) bailando, que es lo que mejor sabe hacer, aunque también se expresa bastante bien.
El artista nos cuenta su debut en Nueva York con el espectáculo “Flamenco Puro”, que reunió a casi toda la familia, cuando Juan contaba sólo 6 años. El artista nos presenta uno a uno a ascendientes y descendientes, empezando por el gran Farruco. “En el movimiento de un brazo cabe toda una vida entera”, dejó dicho el patriarca, que se fue con 9 años de casa para buscarse la vida, analfabeto, con 14 se casó y con 15 enviudó. Sus imágenes bailando con las guitarras de Manuel Molina y Raimundo Amador son historia de nuestro arte, como lo es su intervención en la película “Flamenco” de Carlos Saura (1995), en la que el abuelo entrega, orgulloso, el testigo artístico a su nieto.
También nos cuenta la tragedia que supuso la muerte de su tío Farruquito, que es la persona de la que hereda el nombre artístico, y la relación familiar y artística con su madre (que tiene un amplio espacio en el documental) y su padre, que además era su cantaor habitual. La nostalgia por su ausencia, la tragedia, el sufrimiento le dieron una fuerza que antes no tenía.
No se omite el capítulo más polémico de su vida: su paso por la cárcel por un accidente de circulación con el más trágico de los resultados, y lo que supuso en su vida y en la de su familia. A continuación la célebre boda que reunió a unas 3.000 personas en una plaza de toros sevillana, pese a que sólo estaban invitadas unas 800.
En una brevísima intervención, la mundialmente conocida artista Rosalía afirma que Farruquito es su bailaor favorito. Por último se destaca su faceta musical, puesto que Juan compone la letra y la música de todos sus espectáculos. Dice que a él le gustaría saber cantar, pero lo que se le da bien es la guitarra y, obviamente, el baile.
Es muy emocionante el método con el que el padre transmite el estilo de los Farrucos a su hijo Juan, El Moreno, al que hace debutar por todo lo alto en Nueva York con 5 años, más o menos como el padre. La saga continúa, y esperemos que por mucho tiempo.
Duración: 90 minutos.
Con intervenciones de, además de toda la familia Fernández-Montoya, Rosalía, El Torombo, Pepe Habichuela, Chocolate, Lola Flores, Manuel Molina, Raimundo Amador, Antonio Canales, Rubén Olmos, Jesús Quintero, etc.
