Se trata de un tributo a la memoria y el patrimonio que se ha realizado mediante una conferencia organizada por el Instituto Andaluz del Flamenco.
Revista La Flamenca 23/3/2026
El Instituto Andaluz del Flamenco, cree de “justicia histórica” el reconocer a Curro Torres como arquitecto de los primeros festivales flamencos en España, algo que se ha reivindicado en la conferencia titulada "Curro Torres: Génesis del Arte Jondo en los primeros festivales flamencos de España", que tuvo lugar el pasado miércoles 18 de marzo.
El acto dirigido por Manuel Reyes Torres, contó con la presentación de Segundo Falcón, cantaor y jefe de área de la entidad, donde se mostró un agradecimiento especial por el respaldo unánime de su director, Cristóbal Ortega y de todo el equipo del Instituto Andaluz del Flamenco, cuya sensibilidad institucional es fundamental para la puesta en valor de nuestro patrimonio. Entre los asistentes destacó la presencia y apoyo de Antonio Cruz, sobrino actual y portador del legado del maestro Antonio Mairena, subrayando el vínculo histórico entre ambas figuras del arte jondo.
Esta jornada en la que se ha situado el legado de Don Curro Torres como una pieza determinante en la arquitectura del flamenco tal y como lo conocemos hoy, comenzaba con la apertura de la poeta Paca Torres, quien recitó un poema autobiográfico de Curro Torres titulado "Autorretrato”.
Seguidamente, Manuel Reyes Torres desglosó la evolución del flamenco, defendiendo la autoría del género como una creación y movimiento documentado del pueblo gitano andaluz, donde su consecuencia fueron los primeros festivales flamencos de España.
Durante su intervención, destacó etapas como la del 1955-1985 que la llamó la época de la Revalorización del Renacimiento Flamenco, pues se trata de un período donde se da el movimiento de identidad nacido en las ciudades del centro de Andalucía para recuperar la dignidad del cante. Además, se reivindicó su papel en la tertulia de 1956 que estableció las bases del Potaje Gitano de Utrera, así como la creación de los festivales de Écija (1960-1962) y la primera misa flamenca en 1967.
Reyes Torres quiso además enfatizar que, mientras el folclore es de uso colectivo, el cante gitano-andaluz es un patrimonio de "culto y maestría individual" basado en la microtonalidad y melismas complejos y reivindicó la necesidad de cuidar la rosa de nuestro patrimonio no solo cuidando sus pétalos para la aparición pública, sino aportando agua a su raíz.
Asegurando además que “esa agua debe fluir a través de cada libro, de cada publicación, cada poema, de cada disco y de cada artista que pone su alma en ser portador de nuestro arte milenario”.
Por todo ello, señaló que si fuera necesario “debemos crear las nuevas normas y decretos autonómicos que permitan regar, ayudar y mantener las creaciones artísticas en la flor de sus formatos, ya que el objetivo institucional no es meramente ejercer de promotor; sino velar por la continuidad y divulgación de nuestro patrimonio andaluz en los distintos formatos en los que florece; porque solo de este modo facilitamos que la herencia del conocimiento patrimonial en las futuras generaciones sean divulgación eterna en los confines del tiempo ; ya que estos formatos permiten viajar de país en país sin obligación de presencia física en un espectáculo que aunque si bien es también necesario es solo puntual y fugaz”, puntualizaba.
Esta conferencia finalizaba con la proyección de un video documental de investigación con la entrega, por parte de Manuel Reyes Torres, al Instituto del Flamenco, en representación de Segundo Falcón, de un cuadro con la imagen de Curro Torres para que sea custodiado en las paredes del Instituto Andaluz del Flamenco, simbolizando su reconocimiento como uno de los pilares maestros que "encendió la hoguera para que la flamencología no pasara frío, dando lugar al germen de los festivales flamencos”.
