Flamenco y salsa unidos en las “Noches del Botánico”.
Revista La Flamenca. David Plaza Cervantes. 30/6/2026. Festival Noches del Botánico. ©Fer González
Confieso que llevaba más de 20 años sin saber nada de Niña Pastori. Sí, ya sé que cantó para el Papa, pero los artistas tan instalados cómodamente en el universo mainstream suelen dejar de ofrecer obras interesantes. Así que me tuve que documentar antes de asistir al festival “Noches del Botánico” y me llevé la grata sorpresa de que la cantaora acaba de sacar disco, “Color Fania”, en el que reinterpreta varios clásicos del sello neoyorquino “Fania All-Stars”, por el que pasaron todas las estrellas de la salsa.
Preferí no escuchar el disco y acudir al Jardín Botánico de la Ciudad Universitaria directamente, libre de prejuicios. Lo primero que me llamó la atención fue el ambiente, muy festivo, bailón y veraniego, se ve que la gente ya sabía que el espectáculo iba más de salsa que de otra cosa. La Pastori arrancó con una soleá que duró medio minuto, y sin más dilación se puso a merced de una gran banda compuesta por piano, bajo, batería, trompeta, trombón, la guitarra de Jony Losada, la percusión de Chaboli y dos coristas, Sandra y Toñi.
Del enorme escenario surgieron míticos temas como «Periódico de Ayer», «Ligia Elena», «El Gran Varón», o «Plástico», verdaderos himnos de la crónica social, del desamor urbano y de la identidad latina, compuestos por gigantes de la talla de Rubén Blades o Willie Colón. Al ser cantados por la voz flamenca de María, suponen un viaje de ida y vuelta cultural. Aunque cada vez más pensadores del Flamenco, como Pedro G. Romero, sostienen que Latinoamérica no es un mero "destino de modificación", sino una de las verdaderas cunas germinales del Flamenco actual. La expresión "ida y vuelta" asume de forma condescendiente que España puso la base, América la decoró y España la recuperó, cuando lo cierto es que el Océano Atlántico funciona como una red de retroalimentación constante.
Para alimentar este interesante debate, nada mejor que el ejemplo de «Gitana», tema compuesto por Manzanita y llevado a la salsa por Willie Colón, que María cantó a la manera del genio de Caño Roto. Después del «Bamboleo», que levantó a los pocos que aún seguían sentados, sonaron «Cai», uno de sus grandes éxitos, compuesto por Alejandro Sanz para el disco «Cañaílla», y «Dime quién soy yo». El concierto se cerró con unas bulerías y con «Bemba Colorá», otra de las cumbres de la carrera de otra gigante, Celia Cruz. Un magnífico espectáculo con una gran banda, y que duró menos de lo que la gente pedía, pero la ubicación no queda tan lejos de las viviendas de la zona.
Antes de Niña Pastori, actuó La Tania a pleno sol y con las gradas todavía semivacías. Si habéis podido ver el documental «La Guitarra Flamenca de Yerai Cortés» (C. Tangana, 2024), ya sabréis que Tania García y el guitarrista son pareja, nada nuevo. La alicantina volvía a presentar su disco «Amoríos. La Verdad de mi Coplilla» (2025), un interesante debut basado en coplas y canciones, con algún toque flamenco. Además interpretó «Los Almendros», canción con la que ganó el Goya en 2025 y dos temas recién lanzados, «Lo Quiero» y «A quién Elijo que Muera» a dúo con el cantante Carlos González.
65 minutos (La Tania) + 90 minutos (Niña Pastori)
3.500 espectadores (aforo completo).
Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad Complutense de Madrid (29/06/2026, 20:30 h.).
