Antonio Campos eleva el Flamenco a los altares.
Revista La Flamenca. David Plaza Cervantes. 27/5/2025. © Marco Daniel Guaman / Madrid Destino
Tremenda cola antes de entrar en la Real Basílica de San Francisco el Grande, el templo más imponente de Madrid. Casi llegaba hasta la cercana catedral de La Almudena, mucho menos bella y, paradójicamente, mucho más visitada por los turistas por ser eso, la catedral. Y es que la entrada es gratuita. Doble acierto de la organización. Llevar el Flamenco a un edificio religioso es una gran experiencia, aunque no única, pues ya lo hemos disfrutado en otras ocasiones, sobre todo en fechas navideñas. Escuchar cante y guitarra acompañados por un colosal órgano tubular construido en 1884, bajo una cúpula que mide 33 metros de diámetro, y alcanza una altura de 72 metros es lo más parecido a estar en un paraíso terrenal.
Salió al altar (sí, ahí mismo se ubicaron los músicos) José Fermín Fernández con su guitarra, y enseguida percibimos que había algo más de reverb de lo normal. Algo que podría haber molestado a los oídos del público, el cante de Antonio Campos lo hizo virtud. La sensación era de una gran profundidad espacial, que se transformó en solemnidad cuando comenzó Antonio Linares López a tocar el órgano. Majestuoso, a todos nos hizo girar la cabeza para admirar el coro, en el lado opuesto del altar.
El cantaor granadino (aunque nacido en Tarragona) enlazó diferentes cantes antiguos de temática religiosa con obras clásicas del repertorio sacro. Incluso se atrevió con el Padre Nuestro, que curiosamente cantó leyendo, pese a que empleó la letra tradicional. Un merecido homenaje a la dimensión espiritual del flamenco, que cualquier aficionado pudo apreciar, independientemente de sus creencias religiosas. Un espectáculo que podría haberse ubicado en cualquier festival de músicas religiosas de cualquier parte del mundo.
Bajo la tercera cúpula de planta circular más grande del mundo (detrás del Panteón de Roma y San Pedro en el Vaticano), el público salió como en éxtasis y con algo de síndrome de Stendhal, a lo que ayudaron las presentes obras de Goya, Maella, Benlliure y un sinfín de pintores y escultores.
Antonio Campos atesora una larga experiencia en fusionar flamenco con otras músicas. En “Palo Flamenco” empleó la txalaparta vasca como acompañamiento de percusión. En “Alcántara” tendió el corto puente que une Marruecos y Andalucía. En “Camerata Flamenco Project” llevó sus cantes a los clubes de Jazz. Y con su “World-Flamenco Septet” amplió aún más su espectro musical a todo el mundo.
Ficha artística:
Cante: Antonio Campos.
Guitarra: José Fermín Fernández.
Órgano: Antonio Linares López.
55 minutos.
350 espectadores (lleno), entrada gratuita.
Real Basílica de San Francisco el Grande (Madrid, 26/05/2025, 20 h.)

