El cantaor presenta “Cien Veces Perla” en Madrid.
Revista La Flamenca. David Plaza Cervantes. 23/10/2025
Al igual que sucediera el día anterior, en el festival Suma Flamenca se solaparon dos espectáculos. Salimos de los Teatros del Canal con una efímera sensación de sosiego y paz que nos aportó la mezcla de flamenco con danza japonesa, y a la carrera entramos 10 minutos tarde en el Teatro de La Abadía para comprobar que David Palomar ya tenía a todo el público entregado.
“Cien Veces Perla” se presentó el pasado verano en la Bienal de Málaga. Se trata de un tributo a Antonia Gilabert Vargas (1924-1975), más conocida por su nombre artístico La Perla de Cádiz, una artista que ha inspirado a todo cantaor gaditano que se precie, y que se distingue por tener una peña a su nombre.
El cantaor del barrio de La Viña comenzó fuerte, “Tu Mare Rosa”, unas cantiñas incluidas en el disco “Te lo Dice Camarón” (1986) dedicadas a Rosa la Papera, madre de La Perla. Continuó con unos tientos, hilados con unos tangos.
Se trata de un cantaor con una voz potente. Es vehemente, sincero, hablador y muy divertido. Nos contó que se compró los zapatos blanquinegros, como de gánster, en Córdoba. Y que a Chano Lobato no le gustaba su nombre artístico, y menos el de su compadre “El Niño del Escalón”.
Siguió con unas bulerías que popularizaron La Perla y Manolo Caracol, que casi baila sentado en la silla, jaleado por el incansable compás de Anabel Rivera, Jorge Bautista y Roberto Jaén. “El cante se va haciendo con la vida, es un viaje que no tiene fin, es un sueño inacabado, es algún instante puntual de duende”, nos dijo entre cante y cante. Y siguió: “Hasta que no se tiene una edad, no se llega a cantar”, Rancapino dixit.
Dedicó la siguiriya a “toda la gente que está sufriendo en diferentes partes del mundo”. Sublime. Y pensó que a La Perla le hubiera gustado conocer a la nueva generación de cantaores. Antes los cantes se heredaban por tradición oral. Ahora todo es más fácil, pero no necesariamente mejor. Y siguió por tarantos, un estilo poco habitual en La Perla, pero que llegó a dejar grabados.
También tuvo su momento la guitarra de Rubén Lara, que tocó magistralmente por alegrías, acompañado sólo por las palmas.
Después siguieron por soleá, por garrotín-tangos, y por tanguillos, un palo que no se escucha mucho en la capital, y que el gaditano dedicó a Casilda Varela, presente en la sala. Como no podía ser de otra manera, fin de fiesta por bulerías, pataíta, y casi dos horas de concierto. ¡Viva Cai!, que dijeron varios antes de salir (metafóricamente) por la puerta grande de La Abadía.
Ficha artística:
Cante: David Palomar.
Guitarra: Rubén Lara.
Compás y coros: Anabel Rivera, Jorge Bautista & Roberto Jaén.
110 minutos.
280 espectadores (casi lleno).
Teatro de La Abadía (Madrid, 21/10/2025, 19:30 h.).

