El cantaor granadino ofreció un recital intenso y lleno de emociones en su ciudad natal.
Revista La Flamenca. Daria Zelenska, 9/12/2025.©Daria Zelenska
El viernes 5 de diciembre, Granada vivió en el Teatro Isabel la Católica una de sus veladas más especiales con el cierre de la gira Azabache, el tercer álbum de Kiki Morente con el que ha sido nominado a los Grammy Latinos 2025.
El cantaor y guitarrista granadino puso fin a varios meses de conciertos por el país con un recital largo, intenso y profundamente emotivo, que dejó claro por qué su nombre sigue creciendo dentro y fuera del flamenco.
El punto final del tour en Granada no fue un simple detalle de agenda. Tuvo un peso simbólico evidente. Fue en esta misma ciudad, el 13 de abril de 2024, donde Kiki Morente presentó oficialmente su Azabache en el Auditorio Manuel de Falla. Aquella noche contó también con la presencia de sus hermanas mayores, Estrella y Soleá Morente, figuras esenciales del flamenco contemporáneo, y también de su madre, la bailaora Aurora Carbonell, que no dudó en subir al escenario para acompañar a su hijo. Esta vez Aurora Carbonell estuvo presente en la sala entre el público durante el concierto, siguiendo cada interpretación de cerca.
El concierto retomó ese espíritu familiar y cercano haciendo de Azabache con una interpretación muy personal, mostrando la libertad creativa que caracteriza este trabajo y el sello de su linaje artístico.
El cantaor estuvo acompañado por un amplio grupo de artistas que aportaron riqueza y profundidad al espectáculo, como los dos guitarristas, Carlos de Jacoba y Jony Jiménez, además de, un percusionista, y ocho palmeros coristas granadinos, entre los cuales había tres mujeres.
Kiki Morente en esta noche fue reservado y tomó la palabra solo tras una hora y media de concierto para saludar calurosamente al público a quien agradeció su asistencia y expresar, igualmente, su gratitud a quienes hicieron posible la realización del concierto.
Reflexionando sobre el trabajo realizado para su álbum Azabache, Kiki Morente comentó: “Sentir el flamenco, no inventar nada”, explicando que durante la creación él “ha cortado 7-8 dedos”, y que finalmente nació un “disco de flamenco”.
Dedicó unas palabras especialmente emotivas a su amigo y guitarrista Carlos de Jacoba, con quien mantiene durante muchos años un vínculo creativo y personal muy estrecho. Kiki Morente reconoció que los une “un fuerte lazo de amistad y de creación”, destacando que Carlos de Jacoba es para él alguien “muy especial”, a quien admira profundamente porque “está aficionado al flamenco, es algo tan puro, es una manera de ver la perspectiva tan natural”. También le agradeció públicamente su apoyo y recordó que Carlos de Jacoba lo acompañó en el desarrollo del proyecto Azabache, un camino que ambos iniciaron mucho antes de la salida del disco.
También tuvo palabras de cariño para muchos de sus amigos y familiares presentes entre el público. Se refirió a Granada como su “tierra bendita”, una ciudad que como él subrayó ha dado tantos artistas del flamenco cuyos trabajos constituye “un trabajo muy potente dentro del amor al flamenco”.
El recital incluyó también la presentación de un proyecto especial dedicado a Federico García Lorca, que Kiki y Carlos desarrollaron este año durante una estancia en Nueva York. Morente habló del poeta con una cercanía íntima: “Tengo la suerte de tener a Federico en mi casa como si fuese mi tío Curro Albaicín, como si fuese familia o alguien en la casa... me he criado escuchándole. Aprendí a cantar las letras de Lorca antes de leerlas”.
Ambos artistas ofrecieron su propia versión del romance “La Leyenda del tiempo”, Carlos de Jacoba, por su parte, definió su alianza artística con Kiki Morente con pocas palabras, pero precisas: “Para mí es un privilegio y un orgullo estar al lado de una persona tan específica, porque aparte de ser cantaor también es músico”.
El momento más emotivo llegó cuando el cantaor mencionó a su padre, el legendario Enrique Morente, a quien dedicó la velada: “Hoy es el día de dedicarle a una persona que ha hecho todo posible, que esté yo aquí, es mi padre, Enrique Morente”. La declaración provocó una ovación inmediata y estremecedora. Tras esas palabras, Jony Jiménez interpretó un solo de guitarra en memoria del maestro. Después Kiki Morente ofreció una versión especialmente pausada, triste y contemplativa de su composición “Navegaré”. El artista logró transmitir la profundidad de su pérdida con una interpretación íntima, reflexiva y emocionalmente sincera, logrando conectar al público con ese duelo personal convertido en arte.
La actuación de Kiki Morente en el Teatro Isabel la Católica fue una experiencia profundamente emocional y llena de matices musicales. Desde el inicio quedó claro que buscaba crear una atmósfera íntima al final del concierto incluso cantó sin micrófono, dejando que la fuerza natural de su voz llenara la sala por completo evidenciando la potencia, el control y la expresividad de sus capacidades vocales.
El recital, que superó las dos horas de duración, se acercó a la medianoche antes de llegar al final. Y lo hizo con una despedida llamativa: Kiki Morente y su grupo cruzaron la sala desde el escenario hasta la parte trasera del auditorio, rodeados por una ovación ensordecedora que obligó a más de un espectador a levantarse de su asiento.
Al finalizar el concierto muchos seguidores y amigos esperaban para ver Kiki Morente, y tomarse fotos con él o simplemente agradecerle su actuación. Entre ellos había no solo granadinos, sino también las personas que habían viajado desde otras ciudades de España
El Teatro Isabel la Católica presentó un lleno absoluto, recordando qué Granada sigue siendo una de las capitales del flamenco. Esta actuación combinó una fuerza vocal impresionante, respeto por la tradición flamenca y una sensibilidad personal muy marcada.


