Un espectáculo que ofreció un viaje al corazón de la cultura granadina.
Revista La Flamenca. Daria Zelenska. 22/12/2025 ©Daria Zelenska
El viernes pasado, en el Teatro Municipal La Chumbera de Granada, tuvo lugar el tradicional concierto prenavideño “Zambomba flamenca de la familia Heredia del Polígono“, que, como cada año, reunió a numerosos vecinos y visitantes de la cuidad.
El evento se desarrolló en un ambiente cálido y auténtico, y formó parte de la programación navideña de la ciudad. La familia Heredia, formada por Fita, Manuel y Cristo Heredia, Josele de la Rosa, Kiki Indio, Nerea Marcos y Carlos Camacho, ofreció una vez más una zambomba flamenca con villancicos auténticos granadinos de Sacromonte, bailes, palmas, y acompañamiento de guitarra y cajón.
Los villancicos fueron grabados y conservados gracias al cantaor, bailaor y poeta de Granada Curro Albaicín. Gracias a Curro, los villancicos se han rescatado, y hoy, toda la gente de Granada, podemos cantarlos como parte de nuestra herencia, igual que los tangos de Granada.
“Nuestros villancicos son algo que vivimos de generación en generación; no son mejores ni peores, son diferentes”, comentó Manuel Heredia padre.
Según el bailaor Carlos Camacho, los villancicos granadinos son “más festeros y más divertidos” que los jerezanos.
Este formato de concierto prenavideño lo mantiene la familia Heredia desde hace varias décadas y, como señalan los propios protagonistas, “viene desde el abuelo, pasando por el padre hasta llegar a los hijos”. Manuel Heredia padre y su hija, Fita Heredia, se consideran herederos directos y custodios de esta tradición familiar tan profundamente arraigada.
“Desde el 5 de diciembre nos reunimos toda la familia, cada uno prepara su plato… por ejemplo, el potaje de bacalao. Pasamos todo el mes de fiesta, con unos 40-50 miembros, y esta ha sido nuestra tradición durante muchos años”, relató Manuel Heredia padre. En este contexto, Fita Heredia también recuerda que sus Navidades de infancia transcurrían “todos juntos en la casa de los abuelos”, subrayando el carácter comunitario y familiar de estas celebraciones.
Manuel Heredia padre utilizó durante la actuación una zambomba con más de 60 años de antigüedad qué “seguirá”.
Según explicó el propio artista, se trata de un instrumento que ya pertenecía a su padre y que conserva un profundo valor simbólico para la familia. Manuel destacó que él saco “la zambomba, qué su misma familia durante su participación en el concierto, se mantuvo fiel al uso tradicional de la zambomba, interpretándola con rigor, respeto y absoluta fidelidad a la tradición heredada.
Uno de los momentos más emotivos del concierto se vivió al final de la velada, cuando los niños subieron al escenario y se unieron con entusiasmo a la zambomba. Cuatro niños rodearon a su abuelo y marcaron las palmas con alegría y seguridad, acompañando al compás a los adultos.
Otro instante especialmente significativo fue cuando Manuel Heredia padre dedicó unas palabras a su padre, mirándolo con gratitud por haberle enseñado y por haberlo convertido en la persona y el artista que es hoy, dedicándole la actuación como un homenaje sincero y lleno de emoción.
Manuel Heredia padre, que a sus 60 años ya es abuelo de seis nietos, todos varones, destacó que cuatro de ellos subieron al escenario durante este concierto y tocaran con seguridad las palmas flamencas. “Claro que ellos tocan las palmas porque viven el flamenco con nosotros, cuando nosotros vamos a trabajar y les llevamos, les enseñamos nuestra tradición, nuestra forma flamenca de vivir Hay que enseñarles desde pequeños para que luego ellos cogan su camino y cuando tengan cierta edad estarán igual que nosotros, ellos ya llevan esto dentro porque viven con nosotros”, opinó Manuel Heredia padre.
Preguntado sobre si desea que sus nietos continúen la tradición familiar y se conviertan también en artistas, Manuel Heredia padre respondió con firmeza y convicción: “Sí”. El patriarca de la familia Heredia se mostró especialmente orgulloso de las habilidades artísticas de sus nietos, destacando la naturalidad y la seguridad con la que participaron en el escenario, reflejo de una tradición flamenca que se transmite de generación en generación dentro del núcleo familiar.
Manuel, padre, también quiso agradecer la presencia de todos los asistentes y destacó el carácter comunitario del encuentro, afirmando que “hoy todos somos una familia; es la única verdad de la vida: estar con los amigos y con la familia, mañana Dios dirá”.

