Se celebra una Zambomba Flamenca en el Corral de la Morería.
Revista La Flamenca. David Plaza Cervantes. 13/12/2024. ©revistalaflamenca/David Plaza Cervantes
Es traspasar el umbral de la pequeña y gruesa puerta de madera del tablao de la calle de la Morería, el más famoso de la ciudad de Las Vistillas, y es trasladarse a otro mundo, a otra época en la que tantos y tantos ilustres visitantes se han quedado extasiados ante un arte eterno y universal desde su inauguración en 1956.
El motivo del acto es doble: la presentación de la programación especial navideña y la celebración de la renovación de la codiciada estrella “Michelín 2025”, fruto del trabajo del chef David García y de su numeroso equipo, casi tantos como espectadores.
En una primera charla, intervienen Salomé Ramírez (bailaora jerezana), Eduardo Guerrero (bailaor y coreógrafo gaditano) y la anfitriona Blanca del Rey, cuya Medalla de Oro de las Bellas Artes nos evita alargar su presentación. Modera su hijo Juanma del Rey, cuyo trabajo al frente del Corral es digno de admiración. Tras unas palabras de elogio y agradecimiento al enorme equipo artístico, técnico y gastronómico, que han llevado al Corral a lo más alto, comienza el espectáculo.
Hasta hace pocos años, era imposible asistir a una Zambomba Flamenca en la capital. Era una fiesta reservada a los patios andaluces, en la que los tradicionales villancicos se aflamencan, llevando a ritmos de tangos, bulerías, rumbas y tanguillos las letras religiosas y navideñas.
Salió al escenario del Corral un elenco jerezano, con cuatro cantaoras, dos guitarras, un cajón, y nada menos que Eduardo Guerrero. Cada cante fue jaleado por el resto del grupo, siempre rematado por la pataíta habitual. El último en intervenir fue Eduardo en su faceta tablao, con una técnica perfecta al servicio de una expresividad conomovedora. Lo hemos visto llenar enormes escenarios con sus bellísimas coreografías, pero en “La Catedral” toca bailar en su reducido espacio.
Y en la despedida final subió la gran Blanca del Rey. Su arte y su elegancia no sólo no decaen, sino que van a más. Bailó, cantó, se lo pasó en grande, y nos dejó a todos más que contentos y listos para…¿para qué?...con la fiesta se me había olvidado…para desear larga vida al Corral de la Morería.

