Una noche de flamenco en el Sacromonte donde participaron tanto jóvenes flamencos como adultos, reafirmando la continuidad de la tradición navideña.
Revista La Flamenca. Daria Zelenska. 23/12/2025. ©Daria Zelenska
El pasado sábado, en el Teatro Municipal La Chumbera de Granada, se celebró el tradicional concierto prenavideño, “Zambomba de la familia de las “Chonicas del Sacromonte” Una cita que volvió a reunir a artistas y público en torno a una de las expresiones culturales más arraigadas del flamenco granadino. Este tipo de concierto-prenavideños, los artistas del barrio del Sacromonte, lo celebran,de manera ininterrumpida,desde hace más de 30 años, consolidándose como una tradición anual muy esperada.
Los artistas cantaron los villancicos auténticos granadinos del Sacromonte, los cuáles fueron grabados y conservados gracias al cantaor, bailaor y poeta de Granada Curro Albaicín.
En el concierto participaron destacados artistas del flamenco granadino: al cante, Sara Heredia; a la guitarra, Antonio Heredia “El Chonico”; al violín, María Iglesias; al baile, Gema “La Canela” e Isa Vega, contando además con la participación especial como artista invitada de Manuela Heredia “La Chonica”, entre otros.
Según explicó María Isabel Vega Fernández (Isa Vega), la zambomba es una celebración “muy familiar y muy tradicional para los gitanos, nos reunimos toda la familia y celebramos la Navidad, es una celebración bonita en la familia”. En Granada, para el pueblo gitano “celebrar cantando y bailando es la costumbre”, añadió.
Cabe destacar que durante el concierto, más allá de los villancicos tradicionales, el baile, la guitarra y el cajón, llamó la atención la ausencia del propio instrumento de la zambomba. Según explicaron los artistas, dentro de la tradición gitana se considera inapropiado que las mujeres la toquen, ya que la zambomba ha sido históricamente un instrumento interpretado principalmente por hombres.
La zambomba es una tradición ampliamente extendida por toda España, especialmente vinculada a las celebraciones navideñas, con particular arraigo en Andalucía, donde adquiere una identidad propia dentro del flamenco y de las reuniones familiares y comunitarias. No obstante, históricamente la zambomba ha sido considerada un instrumento musical interpretado mayoritariamente por hombres, una percepción que se mantiene en muchas comunidades como parte de la tradición cultural asociada a este instrumento.
María Isabel Vega Fernández, recordando la celebración de la Navidad, reconoció que es difícil calcular cuántas familiares se reúnen durante estas fechas: “Muchísimas personas, treinta o más alrededor de la mesa, cantando; salimos también por las calles cantando, a las puertas de los vecinos y ellos nos invitan a beber, nos dan los mantecados”. Al recordar las Navidades de su infancia, la bailaora señalaba que “ha cambiado mucho”, explicando que antes, la celebración se vivía principalmente en la calle, con los vecinos saliendo a las puertas de sus casas, visitándose entre sí y compartiendo comida y bebida. “Ahora es más en la casa; se sale, pero menos. Esa es la diferencia. Claro, antes fue más bonito, más cercano; la Navidad unía a todo el mundo: el barrio, las tiendas, los bares. Ahora es más familiar”, comentó María Isabel Vega Fernández.
Conocida en Granada por su arte en el baile, María Isabel Vega Fernández reconoció que su formación no fue académica, sino que se dio en el entorno familiar del Sacromonte: “Aprendí desde mi familia del Sacromonte, de verla desde pequeña; somos Cabrera, mi primo es Curro Albaicín”. De este modo, subrayó la transmisión oral y vivencial del flamenco, basada en la convivencia cotidiana.
Durante el concierto se interpretaron villancicos autóctonos como “La calle Real de la Alhambra” o “San Cristán” del Sacromonte, piezas que fueron grabadas y editadas en discos por Curro Albaicín, lo que permitió preservar este patrimonio musical. Según la cantaora Sara Heredia, estos villancicos son los mismos que escuchaba en su infancia y que hoy interpreta sobre el escenario. Sobre cuántos años o siglos llevan cantándose, reconoce que es difícil precisarlo: “Muchos, de toda la vida. Nuestras mamás y abuelas nos metían en canastas en la cueva de Sacromonte, y nos dejaban allí dormidas; aprendimos de sangre y de barriga, escuchando y viéndolo. No tuve profesores, aprendí sola”. Vivir desde pequeñas rodeadas de artistas, compartir con ellos el día a día en las cuevas del Sacromonte y crecí en un entorno creativo, explicaba, hace que el arte termine aflorando de manera natural: “Al final, tiene que salir el artista”.
Por ello, para Sara Heredia no resulta extraño que sus nietos crezcan también cómo los artistas. Habló con orgullo de su nieta de siete años, que ya baila, aunque durante el concierto se mostró algo tímida en lo que fue su debut oficial, y de su nieto de ocho años, que toca profesionalmente el cajón.
Recuerda además que el año 2024 en el concierto de la zambomba su hija actuó en el escenario con su bebe con apenas un mes de vida; en esta edición, su pequeña nieta de 14 meses, vestida de rojo y con el chupete en la boca, pasó la primera mitad del concierto dormida en brazos de su abuela y la segunda marcando palmas e imitando a los adultos. “Claro que ella sabe tocar las palmas, también baila y tiene solo unos meses de vida”, concluyó Sara Heredia.
Al hablar de los planes para las próximas celebraciones, Sara Heredia lo resume de forma sencilla: “Comer en la familia, cantar y bailar, en la casa”. Explicó que se cantarán los mismos villancicos que se interpretaron durante el concierto y que la celebración gira en torno a la mesa compartida, donde cada miembro de la familia aporta un plato, describiendo una Navidad marcada por la abundancia, la convivencia y la continuidad de la tradición familiar.

