La granadina llevó al Maestranza “¡En libertad! El camino de los gitanos”, ofreciendo un doble espectáculo con connotaciones y resultados distintos.
Revista La Flamenca 2/10/2026. La Bienal de Flamenco. ©Laura León
La XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla va deshojando sus últimas hojas del calendario y este jueves 1 de octubre nos llevaba hasta el Teatro de la Maestranza para disfrutar del poema sinfónico de Marina Heredia “¡En libertad! El camino de los gitanos”.
En un espacio donde se dieron cita desde aficionados hasta flamencos de diferentes generaciones, como si pisáramos el coso taurino, el perfume a romero cautivaba el ambiento augurando una noche flamenca, de duende y arte, una noche única de Bienal.
El cartel estaba asegurado, Marina Heredia y la Real Orquesta Sinfónica De Sevilla (ROSS).
La cantaora granadina presentó el que será su próximo disco “¡En libertad! El camino de los gitanos. Un proyecto que antes de materializarse ha querido compartir en los escenarios.
El mismo nace de un proceso de investigación y de una residencia artística en Alemania junto a la Duisburger Philharmoniker, donde en 2023 tomó forma su núcleo sinfónico. La propuesta se concretó en algo más que un conjunto de canciones: es un proyecto cultural que redescubre siglos de historia gitana, que transforma memoria en creación y que convierte cada pieza, tanto las sinfónicas como los cantes, en testimonio y legado para conmemorar los seis siglos de la llegada del pueblo gitanos a la Península Ibérica.
El resultado final, más allá del formato habitual de álbum o de concierto, es una obra que se nutre de contribuciones históricas y de un asesoramiento académico experto. Su construcción musical es un espejo que intenta reflejar la diversidad, el mestizaje continuo y la evolución del pueblo gitano.
Con este proyecto Marina se reinventa, lanzando una obra con dos partes bien diferenciadas y con resultados también distintos.
Primero junto a la ROSS, Heredia salió como una soprano para situarse a la izquierda del maestro José Trigueros y detrás José Quevedo “El Bolita” con la guitarra. Una primera parte llena de personalidad que se movió entre aires de fandangos, alegrías, tanguillos, bulería, zambra, nana… y cargada de responsabilidad al cantar con una gran orquesta, y por la cantidad de matices. Una exquisitez que caló en el público y que supo agradecer con su gran ovación.
La segunda parte, totalmente diferente a la primera venía cargada de invitados: Eva Yerbabuena, Jaime el Parrón, David Peña “Dorantes”, Ezequiel Montoya, Juan Fernández,…Un cartel de lujo, pero donde la Marina Heredia que se hizo grande junto a la ROSS se camufló en este tercio entre los mencionados artistas, presentado un registro totalmente diferente, más cercano al flamenco, pero quizás, más alejado de lo que se espera en la Bienal.
No obstante, escuchar y sentir a Marina Heredia siempre es un lujo para los sentidos y en Sevilla ha vuelto a conquistar al público que se rindió a sus pies.









