El domingo fue una tarde repleta de propuestas innovadoras en las que pudimos comprobar que estamos ante una nueva ola de creadores en moda flamenca, en el sector hay cabida para múltiples estilos y visiones de nuestro traje regional.
Revista La Flamenca. Ángela López. 13/1/2025. ©revistalaflamenca/Ángela López
La jornada arrancó con “Alegrías”, la propuesta del creador Ismael Domínguez para este 2025. Se trata de una oda al flamenco a través de llevar a la moda las cantiñas de Cádiz, grupo en el que se encuentra el palo de las alegrías, sin duda, uno de los más populares y evocadores, en el que el vestir de la bailaora tiene un papel fundamental.
Sin el flamenco no existiría la moda flamenca. Domínguez nos lo demuestra con una colección compuesta por piezas cuidadosamente elaboradas en gasa y punto de seda que conectan con el sentir de las alegrías, y enfatiza su centro en la seriedad y el temple que requiere el cante jondo, algo que debe aplicarse la moda flamenca en tanto expresión de una tradición popular que evoluciona con las tendencias. La moda flamenca, al igual que el flamenco, es identidad.
Ismael Domínguez propone color mediante delicados estampados florales en blusas, faldas y apliques que derrochan elegancia. Destacan los largos midi en faldas y vestidos con volumen a partir de la cintura, un recurso clásico que estiliza la figura femenina sin restarle comodidad.
Son memorables sus flamencas con cuerpos de rayas rojas y azules que evocan esa Cádiz marinera y de inmediato nos hacen canturrear “Tiri ti tran tran tran…”
Continuamos Rafael Leveque y “Dix”, colección con la que celebra su décimo aniversario en el sector. Definitivamente, el algecireño tiene clara su identidad, conoce la tradición y la moldea con pinceladas de la alta costura de los años 50 y 60 en siluetas de todo tipo que denotan su dominio de la técnica y su conocimiento de la figura femenina.
El traje de flamenca es moda, tradición e identidad del pueblo andaluz al mismo tiempo que un emblema de lo español, fuente de inspiración constante dentro y fuera de nuestras fronteras. Leveque lo sabe y se nutre de todo para crear piezas finas y agradables que destilan cultura de moda, abanderada por los colores blanco y negro, apuestas seguras.
Esta temporada, se suma a la tendencia de la creación de estampados exclusivos repletos tanto de lunares blancos y negros como de atrevidos colores en gamas flúor algo psicodélicas, y, seamos sinceras, el diseñador le ha dado a la colección un toque setentero que nos encanta.
Esta jornada todos los ojos estaban puestos en el regreso a las pasarelas del onubense Juan Boleco tras seis años de ausencia. Bien es sabido que si el creador ha decidido volver es porque lo hace a lo grande, y eso fue “Vudú” una colección espectacular que hizo disfrutar a todos los presentes con una flamenca atrevida llena de magia y misterio.
Las propuestas de Boleco son artesanía y fusión de culturas. Partiendo de la base de que estamos en una pasarela flamenca la tradición se impone, eso no implica que el modisto pueda deconstruirla y fusionarla con culturas que comparten pasión, fuerza, misterio y el velo de lo ancestral como son aquellas que practican vudú y santería en lugares como Haití o Cuba. Nuestros trajes típicos tienen elementos comunes: colores intensos, cintas, y volantes, así como patrones comunes en determinados cortes que pueden combinarse arriesgando e innovando sin perder la esencia de lo flamenco.
Destacamos el impacto de los cuellos voluminosos al más puro estilo old money ochentero (que tan bien lucía Ladi Di) completamente revisados por el imaginario del diseñador y combinados magistralmente con volantes en una variedad de propuestas y colores vibrantes para una flamenca actual que quiera acaparar miradas sin necesidad de hacer magia. Tranquila, Juan Boleco ya lo ha hecho por ti.
En su segundo año como profesional, la joven Alicia Suárez se ha convertido en uno de los nombres a tener en cuenta dentro del universo de la moda flamenca. “Todo es de color” es una colección que definitivamente muestra su identidad como creadora. La exquisitez de sus piezas y el dominio de la costura se aprecia en el característico empleo de tejidos ligeros siempre en colores lisos que esta temporada, como indica el nombre de la colección son brillantes y variados.
Menos es más para la diseñadora Alicia Suárez, por ello equilibra con acierto las piezas en un juego de texturas, volúmenes y sus identitarias “caracolas”, en las que esta temporada ha trabajado y profundizado para causar efectos inesperados en mangas y volantes.
La mujer que viste de Suárez es elegante a la par que desenfadada, en ocasiones, atrevida. Tiene actitud y disfruta de su femineidad sin complejos, ya sea para ir a la feria, para salir una noche de fiesta glamourosa o para un evento formal.
Este joven diseñador de Rociana del Condado es un referente en los pueblos de la provincia de Huelva, de cuyas fiestas y romerías extrae su inspiración. Este 2025 ha realizado lo que mejor sabe: una costura impecable. En “A lo mío”, la mayoría de las piezas son lujosas, llenas de finas aplicaciones de cristales y bordados sobre seda, gasa, raso y tafetán, aunque también encontramos opciones cómodas, frescas y coloridas mucho más sencillas para vestir en romerías y disfrutar a lo grande en una feria.
Podemos definir el estilo de Valencia como manierista: ha llegado a un dominio de la técnica que roza la fina línea del exceso sin ser completamente barroco. Ha encontrado un estilo definido por las grandes folclóricas como Juana Reina, Rocío Jurado, Isabel Pantoja. La copla forma parte de su esencia, de ahí que podamos considerarlo un maestro de la bata de cola, sin duda, su seña de intensidad y la pieza más esperada de cada una de sus presentaciones por la exquisitez de su confección.
Es una pena, pero son pocos los diseñadores que cierran sus desfiles con el buque insignia de la moda flamenca: la bata de cola. Todo un símbolo de flamencura y excelencia artesana, precisamente, el camino que recorre Jose Manuel Valencia. ¡No le pierdan la pista!.
Una de las citas más esperadas cada temporada flamenca es el desfile del joven de Hinojos Pedro Béjar, quien se remonta a una foto de su madre en 1972 vistiendo un traje de flamenca del que tan sólo conserva un retal para, recreando el vestido, desarrolla “Escribano 27”, una colección que gira en torno a la gama cromática del traje original, que va desde el morado al beige pasando por tonos verdes y naranjas.
Su propuesta es casi un ejercicio de arquitectura mediante piezas exquisitamente construidas en las que destacan los volantes de capa y una gran variedad de mangas, tanto rígidas como fluidas y vaporosas combinadas con flecos y bordados.
Las flores son un motivo recurrente en su universo, esta temporada ha dejado de lado sus características rosas para sorprendernos con amapolas elaboradas en mikado de seda y organza con apliques.
Completó los estilismos con las piezas artesanales de la firma sevillana Le Voilá, que aportaron un toque Bauhaus mediante complementos elegantes, creativos y cómodos.





