Un espectáculo que mostró al público asistente, la similitud de un Tablao.
Revista La Flamenca. David Plaza Cervantes. 24/10/2024 /©Ana Yñañez
“Apaguen sus teléfonos móviles, quedan 3 minutos para que comience el espectáculo….”, nos recuerda la megafonía. Todavía no se había sentado todo el público, y Lucía ya estaba calentando en el escenario. Por fin todo el mundo en su sitio, y aparece todo el elenco mostrando lo que se suele hacer detrás del telón: los nervios del momento anterior a salir a escena, los movimientos de calentamiento y las ultimísimas afinaciones de las voces. Por unos segundos, nos recuerda a “Bodas de Sangre”, de Gades-Saura.
Es de noche y aparece Lucía iluminada tan solo por la luz cenital de la luna. De pronto, comenzamos a oír un relajante sonido de agua fluyendo. Como cabría esperar de una bailaora, ésta empieza a moverse al compás del agua, y al rato se ilumina la otra parte del escenario. Resulta que es el percusionista Manuel Masaedo quien está con un micrófono pegado a un cubo de agua, en lo que podría ser la primera alusión a la maternidad, hasta que Lucía se queda congelada y es transportada por sus compañeros.
El espectáculo prosigue un formato más habitual, como de “tablao”: cantaora, cantaor, guitarra y percusión. Se suceden un taranto y una soleá, siguiendo una - a ratos más seria y a veces hasta divertida, en un curioso análisis de una poesía de San Juan de la Cruz - dramaturgia creada por María Jáimez, y unos muy vistosos cambios de vestuario, creado por Belén de la Quintana. En un momento solemne y trágico, con todo el elenco en actitud doliente, nos sorprende por rumbas con un fragmento de “El Muerto Vivo” de Peret, pero no nos quedamos muertos, seguimos de parranda.
El dúo cantaora-cantaor nos regala unos cantes muy cerca del público antes de que un último cambio de vestuario nos muestre una bata de un rojo chillón, que la murciana acompaña con unas castañuelas. Y como un suspiro, baja el telón. Como siempre, al público (entre los que podíamos distinguir bastantes profesionales del baile y de la danza), se nos queda algo corto.
En un instrumento con una abrumadora mayoría de hombres, cabe destacar la presencia de Antonia Jiménez, guitarrista del Puerto se Santa María, y habitual de los tablaos madrileños (Corral de la Morería, Casa Patas, etc.). Además, es compositora y presentará su “Viaje Interior” en el marco de este mismo festival el domingo 27 de octubre en el Real Monasterio de El Paular (Rascafría, Madrid).
“Un Lucero” se estrenó en enero de 2023 en el Teatro Circo de Murcia, y cuenta con la “mirada externa” (según el programa) del marido de Lucía, Jesús Carmona, que recientemente ha asumido la dirección del flamante Ballet Español de la Comunidad de Madrid, que muestra su primer trabajo en la Sala Roja de este mismo teatro, hasta el domingo 27 de octubre.
Ficha artística:
Lucía Campillo: baile.
Eva La Lebri & Ismael El Bola: cantaores.
Antonia Jiménez: guitarra.
Manuel Masaedo: percusión y espacio sonoro.
70 minutos
Teatros del Canal, sala Negra, aforo completo (Madrid, 24/10/2024, 19 h.)

