Su espectáculo “Cantaora” cumple con los pronósticos: magistral.
Revista La Flamenca. David Plaza Cervantes. 17/10/2024. ©Pablo Lorente
Tercera presencia de la cantaora en la Suma Flamenca madrileña. Tercer, y previsible, éxito, viendo el cartel de “completo” en este peculiar escenario, una antigua iglesia de dos naves convergentes hacia el altar (ahora escenario), bajo una bóveda de 25 metros de altura.
Sale María a escena, elegantísima, y en lugar de sentarse detrás del micrófono, junto a sus compañeros que la esperan sentados, se pone de pie delante del público y comienza a cantar, sin el micro, nada más que su chorro de viva voz que hizo temblar los cimientos del templo, haciendo honor a su heredado apellido artístico. Ya nos tiene a todos enganchados, mientras que los más rezagados todavía ni se han sentado en sus butacas.
La cantaora se presenta con un espectáculo a la manera tradicional, con el acompañamiento de una guitarra y dos palmas. El Flamenco ha ido acogiendo diferentes instrumentos que se han ido adaptado perfectamente a su lenguaje cada vez más universal, en gran parte gracias al trabajo de un genio nacido en Algeciras. Pero de vez en cuando agrada y reconforta asistir a un recital de cante, guitarra y compás. Nada más. Y nada menos, que estamos hablando de Jerez.
Se suceden los cantes que domina a la perfección, algunos de los cuales dejó plasmados en su disco “La Huella de mi Sentío” (2018). La artista despliega una afinación y un timbre asombrosos. Remata la primera parte por malagueñas, y se retira a descansar, dejándonos con su grupo. “Ahora vamos a tocar por bulerías de mi tierra”, anuncia Nono Jero, que imprime a su guitarra un incomparable soniquete, agrandado por el compás de Manuel Cantarote y Juan Diego Valencia.
Tras el descanso, unas alegrías gaditanas, unos tangos y otro cante por bulerías, la artista ganadora del Giraldillo “Revelación” de la Bienal de Sevilla 2016 nos regala una flamenquísima versión, de nuevo sin micrófono, de “Derroche”, canción del dominicano Manuel Jiménez y popularizada por Ana Belén. Antes de que termine, se descalza para bailar, y uno de los zapatos termina en la cabeza de un asistente de la primera fila, que le devuelve el zapato emocionado y riendo, como todo el público, que aplaudió de pie y pidiendo más.
María Terremoto está muy ligada a la gran bailaora sevillana Manuela Carrasco, a la que considera su abuela artística. Y bien que se nota, porque lo que ofrece María es más que la habitual pataíta. Ella baila, y lo hace muy bien, con una técnica que no es recién aprendida. Quizás pueda asistir a su espectáculo “Siempre Manuela”, programado en esta misma Suma Flamenca el día siguiente, jueves 17 de octubre.
Del espectáculo “Cantaora” se sale en trance, con la emoción a flor de piel, y con la sensación de haber asistido a una grandísima liturgia en un imponente lugar. El apellido Terremoto sigue en buenas manos, y el cante grande de Jerez goza de una centenaria buena salud.
Ficha artística:
María Terremoto: cante.
Nono Jero: guitarra.
Manuel Cantarote y Juan Diego Valencia: compás.
70 minutos.
Teatro de La Abadía, sala San Juan de la Cruz, aforo completo, 309 personas (Madrid, 16/10/2024, 19:30 h.)

