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Entrevista: Alonso Núñez Fernández “Rancapino Chico”


Entrevista: Alonso Núñez Fernández “Rancapino Chico”




Alonso Núñez Fernández nos habla en primicia de su próximo espectáculo Mi violín, mi guitarra, mi voz. “El cante jondo ni se está acabando ni se va a acabar nunca, mientras haya aficionados. Si no fuera por ellos, ninguno de nosotros estaría hoy aquí”

Web Revista La Flamenca. Luis M. Pérez. 10/9/2015 Fotos: Pepe Montiel

Rancapino Hijo

Alonso, háblanos de tu infancia, de tu familia y tus recuerdos, de cuándo te viene a ti la afición por lo jondo.

Yo nací un 13 de julio, lo que pasa es que mi padre me apuntó el doce porque decía que el trece era mala pata. A mí no me importa, porque el trece es un número que me encanta, así lo celebro los dos días y ya está. En mi casa somos siete hermanos y yo soy el que hace seis, y el que más y el que menos a todos nos encanta la música. Yo canto desde que nací. Mi madre Juana no cantaba en público, ni en fiestas ni nada, aunque sabía cantar. Su madre sí, mi abuela Rafaela, a la que tuve la suerte de escuchar ya de mayor, cantaba por bulerías, por fandangos por soleá, por todos los palos, que te querías romper la cabeza. Cantaba en los bautizos, en las fiestas y reuniones, cuando venían a buscarla. Ella y la Perla de Cádiz eran íntimas amigas y se cogían los cantes la una a la otra. Las dos cantaban lo mismo, sabes, tenían las dos el mismo aire de cante. Mi padre estaba loco con ella. Por ahí hay grabaciones suyas. A la Obispa, mi bisabuela Antonia, no la pude conocer, claro, pero mi padre y mis tíos hablan maravillas de ella.

¿Cuándo comenzaste a cantar en público?

Yo empecé a cantar flamenco puro a los cinco años, que me llevaba mi padre todos los años al cuartel de la Guardia Civil de mi pueblo, a la Caseta Municipal, y recuerdo que compartí escenario con Juanito Valderrama. Con seis años un amigo de la familia convenció a mi padre para que me llevara al casting de aquel programa de televisión que presentaba Teresa Rabal, el Veo, veo. Y para allá que fuimos, y el maestro Fosforito fue el que me dio el Premio Revelación, figúrate, qué ilusión. Hasta los nueve o diez años fui a todos los programas, al de Sabor a ti, de Ana Rosa Quintana, al de Senderos de gloria, a ése fui lo menos cuatro o cinco veces.

Entretanto, yo iba a los festivales, y siempre en el escenario con mi padre, con Pansequito, Aurora Vargas, siempre flamenco puro, yo no cantaba otra cosa, con el Lebrijano, el Chato de la Isla, Remedios Amaya… Hasta los doce años, que comencé a apartarme un poco y a jugar con la fusión y todo eso, tú sabes. Luego, a partir de los veinte, volví al redil, como quién dice, jaja.

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Honestamente, ¿crees que se puede ganar uno la vida hoy en día sin salirse del cante jondo tradicional?

Siempre que sepas realmente lo que quieres hacer, y sepas llevar bien el camino que te has propuesto, y yendo por la vida bien, se puede, claro que sí. Hay que estudiar, no parar de aprender, siempre atento, hay que darles siempre cosas nuevas a los aficionados, que son los que te exigen, no dejar que se cansen de ti… y siempre por derecho y respetando el flamenco puro, que es lo que a mí me gusta.

Alonso, llevas un año que no paras, trabajando por toda España ¿algún proyecto inmediato que puedas contarnos?

Pues mira, tengo un proyecto que me colma de ilusión, y que ya es una realidad, y es que voy a presentar en mi pueblo, en Chiclana, mi nuevo espectáculo a modo de recital, que se va a llamar “Mi violín, mi guitarra, mi voz”. Lo voy a presentar en el Teatro Moderno, el próximo día 10 de octubre. El propio título lo dice todo, porque eso es lo que el público va a encontrar, mi voz, la guitarra de Antonio Higuero, y una violinista que se llama Sophia Quarenghi, no es española, pero vive en Jerez de la Frontera y es “pa comérsela”, no se puede ser más jerezana ni más flamenca.

Yo creo que la gente va a quedar encantada, yo he tomado una línea, que es la del flamenco puro y jondo, y no me voy a salir de ella. Respeto lo que quieran hacer los demás, aunque, de momento, no voy a ponerle una batería o una guitarra eléctrica a unas seguiriyas. Sí creo, sin embargo, que hay ciertos palos, como la zambra, o, en un momento dado unos tangos, a los que les puede venir muy bien un piano, un violín o una flauta, sin perder por ello ni una pizca de pureza. Porque quién puede venir ahora y decir que lo que hacían Rafael Farina o Manolo Caracol no era puro. Hago también algunos cantes nuevos, no se puede cantar siempre lo mismo. Precisamente, de Farina he metido una cosita nueva, una habanera, aunque traída a mi forma.

Y aquí mismo, en Sevilla, en la Torre de Don Fadrique, estaré con mi padre Rancapino el próximo día 14 de septiembre, en el ciclo de la Bienal “Septiembre es flamenco”, con nuestro espectáculo “El ayer y el hoy”.

¿Será un mano a mano o un espectáculo tuyo con tu padre de artista invitado?

Un mano a mano suena a desafío, a duelo, no, yo no me atrevería nunca, cantar con mi padre es una ilusión muy grande, pero a la vez me infunde mucho respeto, fíjate tú, un solo “ay”, un tercio de mi padre puede acabar con todos, cuando mi padre se rebusca te clava “puñalás”, ahí no hay nada que hacer. Yo voy con el toque de Antonio Higuero y mi padre con Miguel Salado. Y ambos compartimos las palmas de Manuel de Cantarote y Cepa Núñez.

Paco Cepero nos dijo, en la entrevista que nos concedió en su casa esta primavera, que te había compuesto bastantes temas para un disco. ¿Para cuándo esa primera obra tuya?

Estamos en ello, estamos en ello. Es complicado, a mí me encantaría grabarlo con el maestro Cepero, tanto por su parte como por la mía estamos luchando para que salga adelante, que no se diga que no lo hemos intentado. Los temas están hechos y ensayados, tenemos claro lo que queremos. Si al final no pudiera ser con el maestro Paco, yo lo sentiría mucho porque quiero hacerlo con él, figúrate tú, que te acompañe este monstruo de la guitarra, además yo lo quiero muchísimo. Pero lo que está claro es que lo tengo que hacer ya, con o sin él. Es un deber mío porque me lo está pidiendo el público, me lo pide mucha gente.

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Se conoce muchas cosas de una persona, dicen, por la música que escucha. ¿Qué discos llevas en el coche para tu camino de vuelta a Chiclana?

Pues llevo a mi padre, llevo a Camarón, que son un fijo. Es un cargador de seis CDs, déjame que piense, discos variados de flamenco antiguo, de Rafael Farina, Chocolate, Antonio Mairena, la Perla de Cádiz, Manolo Caracol, Juanito Valderrama…

Tienes veintisiete años recién cumplidos. ¿No llevas ningún otro tipo de música, tipo rock o música disco, etc.?

La verdad es que no, qué puedo decirte. Me gustan otras músicas, siempre que el artista cante bien y transmita yo lo admiro. Me gusta mucho Alejandro Sanz o Ketama, por ejemplo. Pero la verdad es que casi siempre me pillarás escuchando cante puro.

Nombra, por favor, tres cantaores antiguos con los que tú mueras.

Tres no, trescientos. Manolo Caracol, Antonio Mairena, La Niña de los Peines, Tomás Pavón, Pepe Pinto, Juanito Valderrama, Antonio el de la Calzá…

Y grandes maestros de esta época

Alonso Rancapino, el mejor de todos. Juan Villar, Panseco, Aurora Vargas, Canela de San Roque, el pobrecito, ése cantaba dando “puñalás”, como mi padre, un tercio de Canela te metía una “puñalá” y te llevabas “dolorío” toda la noche.

Alonso, es la hora de mojarnos, un repaso a tus compañeros, ¿quién te gusta más?

Me pones en un aprieto porque me gustan muchos, y nos llevamos muy bien. Venga, a ver, yo muero con Pedro el Granaíno, con Miguel Poveda, con José Canela… hay más, Caracolillo de Cádiz, Jesús Méndez, que aparte de ser grandes cantaores son grandísimas personas. A mí me pasa que, como alguien me guste cómo canta, si además son buenas personas, pues como que se multiplican, ¿no?

¿Cómo ves el presente y el futuro del cante, te sientes optimista?

Hay una cosa que nos dicen los mayores, y creo que llevan razón, y es que antes había muchos artistas, cada uno con su personalidad, y cada uno tenía su impronta, su forma particular de cantar. Hoy es todo más homogéneo, hay muchos cantaores y cantaoras que saben cantar muy bien, que transmiten y tienen mucho conocimiento, pero nos falta ir un paso más allá y ponernos a crear. No digo yo que vayamos a crear otros palos, eso no, pero tenemos que crear unos giros propios, encontrar nuestro aire, no sé si me explico.

Perfectamente

Yo creo que hay cantera, la cosa está bien, los viejos dicen que antes… pero yo creo que el flamenco está muy bien ahora y el cante puro no se va a perder. Gracias a Dios, hay muchos aficionados, y les tenemos que estar los artistas muy agradecidos, ponlo ahí, en letras grandes, porque gracias a ellos yo soy Alonso Núñez, y me llaman para cantar, no nos equivoquemos. Si no fuera por ellos nosotros no seríamos nadie.





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