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Entrevista: Paco Cepero


Entrevista: Paco Cepero




Revista La Flamenca: Revista nº 7 / año 2004 Noviembre Diciembre. José María Castaño – Fotos: Antonio Cid

La creativa madurez de un grande de la guitarra flamenca

paco-cepero Me cité con Paco Cepero en el centro de Jerez. El otoño acababa de hacer presencia aunque de forma suave y aún se huele en toda la ciudad el fermento del mosto vendimiado. El guitarrista suele pasear por las mañanas y, luego, se sienta con un buen grupo de amigos en la calle Larga para conversar. Reunión que acaba en una buena partidita de dominó para dedicar toda su tarde a la familia y a la guitarra, sus dos grandes amores. Paco Cepero, pese a la importancia de su figura artística, es un hombre sencillo y amable, bastante accesible, lo que se dice una buena persona a la que nunca se le subieron los humos de su popularidad. Ni siquiera por haber sido Medallas de las Bellas Artes 2004. Entre mano y mano (por cierto dominó 30 a 12) nos atendió gentilmente, como siempre…

Paco, lo primero la enhorabuena por la Medalla a las Bellas Artes de este año. Tanto la guitarra como tú vivís momentos muy importantes.
Sí, afortunadamente. Hay muchos compañeros cualificados para ganar ese premio. Me ha tocado a mí como a cualquier otro de ellos y lo estoy disfrutando mucho… ¡Y qué decir del Príncipe de Asturias a Paco de Lucía!… Lo llamé para felicitarlo y ambos celebramos, con nuestros respectivos premios, que la guitarra flamenca esté ahí tan arriba, tan reconocida a todos los niveles porque hemos estado muchos años en como en un segundo plano.

Y está ahí porque algunos como tú, Paco, Manolo Sanlúcar… habéis luchado lo indecible
Nosotros sufrimos mucho porque el arte flamenco estaba mal valorado, pero estoy feliz por ese granito de arena que hemos puesto. Gracias a eso, los jóvenes hoy tienen mucho más allanado el camino y lo tienen mucho más fácil que nosotros lo tuvimos.

Hablando de Paco de Lucía, que sois de la misma quinta aproximadamente…
Aparte de lo que nos queremos y nos llamamos por que son muchos años juntos y los que nos llevamos de turnés por ahí unidos, yo le tengo una gran admiración a Paco. Entre Paco, Manolo (Sanlúcar) y otros más, yo creo que han puesto la guitarra donde está y que al flamenco también lo han ayudado bastante a enriquecerse musical y armónicamente. Pero al César lo que es del César y yo creo que Paco es el puntal más fuerte que ha tenido la guitarra flamenca en la historia y a él se le deben muchas cosas. También a Manolo Sanlúcar, a Serranito y a…

Si me lo permites, yo también incluiría a Paco Cepero en esa revalorización en la parte que buenamente le correponda.
Eso, lo dices tú. Yo no lo voy a decir…(risas)

¿Qué queda de aquel niño con pantalón corto, una guitarra casi de su altura y un padre en el taxi que cuando podía lo llevaba a las fiestas de aquellos años 50?
Queda muchísimo, porque a mí no se me ha olvidado nada de mis principios. Ni se me ha olvidado mi padre, ni cómo yo empecé. Eso es lo más grande que le puede ocurrir a un artista. En el momento que se te olviden tus principios y ya te crees que eres alguien, entonces mejor apagar e irse. Yo estoy ahora con las ilusiones totalmente renovadas, loco de contento porque perdí algún tiempo en otras dedicaciones artísticas, como mi faceta de compositor de canciones. Ahora cojo la guitarra muy a menudo y los últimos conciertos, como el de la Bienal, me han animado bastante por la reacción tan especial del público conmigo. Estoy con la ilusión del que empieza.

Pero, como dice la canción de Manolo García “Nunca es tiempo perdido”…
Lo perdí en el sentido de no coger demasiado la guitarra. Aunque es lógico que lo otro me ilusionara mucho, ya sabes ganar dinero más fácil con las canciones que con la guitarra, y entonces, tomé esa oportunidad y no me arrepiento, aunque ahora veo que la vanidad a veces nos envuelve y no vemos otra cosa porque mis sentimientos más verdaderos (no es que los otros no lo fueran) siempre han sido la guitarra. Con ella además componía las canciones. Y todo lo que soy artísticamente se lo debo a la guitarra.
Con ella no gano quizás el dinero que ganaba antes componiendo para las figuras de la canción pero gano en espiritualidad y en satisfacciones personales porque ahora es cuando me estoy sintiendo más a mí mismo.

paco-cepero2Volviendo a la primera de tus etapas, tocarle desde niño a Terremoto, Tío Borrico, Sordera entre otros son un importante cimiento
Esos momentos son mis bordonazos…(¡ole le dije!). Ellos fueron los que me inculcaron a amar el flamenco y como tuve la gran suerte de empezar a escuchar lo puro y lo bueno, pues, me ha ayudado mucho a aficionarme al cante. A mí me gusta mucho el cante. Y pienso, de verdad, que soy un cantaor frustrado. Pero me ha ayudado mucho en mi faceta como acompañante porque eso de dar conciertos es ahora, después de estar en muchos sitios. Es que es lo que dices, hay que cimentar muy bien tu carrera, tener mucho conocimiento de todo porque he tocado mucho para cantar para bailar. Y he ido adquiriendo muchos matices. Por eso, ahora estoy en un gran momento de madurez y me está saliendo todo lo que no hice anteriormente pero que estaba ahí en la esponja de mi mente, ahora es cuando fluye todo. Y ahí están esos dos discos que han encendido de nuevo la mecha como son “De Pura Cepa” y éste nuevo de “Corazón y Bordón”. Ya el de “Amuleto” queda un poco más lejos pero también hay que escucharlo teniendo en cuenta su época.

Y entre esos momentos vividos está Camarón de la Isla. No sé por qué todos omiten que tu prácticamente lo sacaste.
Yo a Camarón lo conocí siendo un niño – niño. Yo iba mucho a la Venta Vargas a la Isla porque frecuentaba mucho las fiestas de aquel entonces, ahí lo conocí. Incluso en la Feria de Jerez, yo recuerdo una anécdota que a él nunca se le olvidó. Resulta que me dijo “Paco, hijo tócame un poquito”. Yo lo vi fumando y le reñí: “Niño que te vas a quedar así de enano”. Ya de mayores, me dijo: “Tú me roneaste y no quisiste tocarme”. Nunca se le olvidó. Bueno, en realidad lo sacó Miguel de los Reyes, pero desde que llegó a Madrid me llevé yo tocándole muchísimos años a diario a diario. Luego hicimos algunas turnés en las que ya empezó a venir Paco de Lucía. Entonces la figura era La Singla y nosotros, Camarón, Paco y yo íbamos de relleno. Así estuvimos 6 ó 7 años por el mundo. Lo más bonito es que él decía siempre – y lo saben Paco, Tomatito y todos los que estaban a su alrededor – que el que mejor lo había acompañado al cante era yo. Yo también le debo mucho a los cantaores de lo que soy, a los que confiaron en mí y a los cantantes que han cantado mis temas. Paco Cepero sin estos artistas no hubiera sido nadie. Eso es más que seguro.

Es que esa guitarra de acompañamiento tuya es muy fuerte, incluso impusiste algunas señas de identidad que se siguieron mucho
Sobre todo en los silencios. Antes, te hablo de finales de los 60 principios de los 70, en la bulería se tocaba muy rápido. Yo impuse algunos silencios y síncopes, también la manera de recortar. Cuando yo grabé el primer disco con Turronero, aquel de “Olivaritos del campo”, ahí le quito muchas revoluciones a la guitarra del momento, si estaba a 1.000 revoluciones, la puse a 100. Me puse a tocar mucho más despacio porque era mi forma de sentir, creo que las formas con prisa no llegan a ningún lado. Como el buen toreo que debe ser despacio, como un buen baile o un buen cante. Hay que darle tiempo a los que te escuchan y a saborear lo que estás haciendo, Si metes dos escalas muy ligeras y dos mil notas, hoy que la técnica creo que esta sobrepasada, no te da tiempo ha saborear la guitarra.

¿Cómo ve Paco Cepero la guitarra actual?
Creo que se está perdiendo bastante el sabor flamenco… Aunque también hay que ser sincero con las nuevas generaciones y reconocer que la juventud está tocando como nunca se ha tocado la guitarra en niveles técnicos aunque falte algo de sabor. Eso es cierto. No se les puede quitar ningún mérito a esa baraja de guitarristas tan importantes. Pero yo ya lo que no puedo hacer es quitarme mi personalidad, sería una locura, pero no dejo de admirar las cosas que se están haciendo hoy. Pero sí me preocupa la pérdida de sabor flamenco porque, aunque ganes en armonía etc…, una soleá debe ser una soleá, una siguiriya una siguiriya y así. Mira los japoneses le están guardando un respeto a las raíces y la pureza que ya quisiéramos nosotros.

Paco, ¿qué nos aguarda esa madurez tan creativa que estás teniendo?
Si me lo permiten ahora es hacer muchos teatros y que me vean, sentir el contacto del público y dejar la piel ahí. Mientras tenga la fuerza suficiente y las manos me respondan yo voy a seguir tocando la guitarra. En el momento que vea que no puedo seguir interpretando la guitarra a mi forma por las tendinitis y eso, si Dios lo quiere me voy a dedicar a enseñar mis conocimientos a la juventud. Eso es muy importante. Algunos mayores que fueron genios de la guitarra se llevan sus secretos con ellos y no está del todo bien eso. De lo poco que soy, si puedo aportar algo a los jóvenes a través del acompañamiento del cante, o de lo que yo he aprendido en más de 50 años de guitarra será otra ilusión muy importante.

Y que nosotros lo veamos… Gracias Paco y enhorabuena.




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