La artista que bailaba descalza, además ser famosa por su forma tan personal de interpretar la rumba, fallecía este 3 de enero.
Revista La Flamenca. R. De la Villa. 7/1/2025 / ©Gtres
Tristemente, con apenas 3 días comenzados el año 2025, los flamencos recibimos el varapalo de la muerte de Micaela Flores Amaya, conocida artísticamente como La Chunga. Rozando casi los 90 años y tras una larga enfermedad, la bailaora y pintora nos dejaba tiñendo de luto el arte y el flamenco.
Pero La Chunga nos deja un gran legado, el de un baile lleno de vitalidad y energía, el cual curiosamente, interpretaba descalza, destacando su forma tan personal de bailar la rumba. Era tal el frenesí que La Chunga transmitía al bailar, que encandiló al mismísimo pintor Salvador Dalí, quien le propuso una obra muy especial, pintar un lienzo con su baile. Y así, al son de la guitarra de Ramón Gómez, bailó descalza sobre una tela extendiendo el color y creando un nuevo arte, la pintura con los pies.
Muchos son los artistas que durante estos días han mostrados sus condolencias por la pérdida de esta gran bailaora, La Chunga, que nació en Marsella el año 1938. El arte corría por su ADN pues era prima hermana de Carmen Amaya y de Remedios Amaya, su cuna fue gitana, siendo sus padres inmigrantes andaluces. Con solo un año de vida, los padres de la bailaora junto a la pequeña se trasladaron a Barcelona y se instalaron en una barraca en el Montjuich.
Con seis años bailaba, ya descalza en los bares de su barrio de Barcelona, concretamente en "Ca la Rosita", Bodega de El Paralelo, local muy conocido por los gitanos de la época donde se realizaban fiestas y verbenas. Luego siguió por distintos bares de su barrio en Barcelona, descubriéndola, en una de sus actuaciones callejeras, el pintor Paco Rebés.
Ese desparpajo y energía que desprendía esta pequeña cautivó al pintor quien se convirtió en su padrino y protector, hasta convertirla en una bailaora de renombre llevándola bajo la tutela de la mejor instructora del momento en la Ciudad Condal. Tal y como confesaba en más de una ocasión La Chunga, “gracias a Rebés estoy en el mundo. Yo se lo debo todo", quien además la introdujo en los circuitos intelectuales y artísticos catalanes, convirtiéndose en musa de escritores como Blas de Otero, Rafael Alberti, José Manuel Caballero Bonald o León Felipe y de varios pintores como Picasso, Dalí o el propio Rebés, siendo este último quien la animó a pintar, arte al que igualmente se introdujo La Chunga llegando a exponer obras de estilo naïf en ciudades como París o Madrid.
Otra fecha señalada en la vida de esta artista fue el 1953, cuando conoció a Emma Maleras, su primera instructora de baile y el nombre de La Chunga empieza a aparecer en todos los diarios catalanes secundada por varios intelectuales de la época.
Un paso importante que le llevó a pisar la capital, recibiendo todo el cariño del mundo en Barcelona. De ahí, comenzó a pisar los primeros tablaos que se encontraban en su momento de esplendor, siendo precisamente una actuación en El Corral de la Morería el último empujón para poder marchar a Estados Unidos.
Ya en las Américas, Sullivan, un importante empresario de la época la contrató y la presentó en Las Vegas y en diversos programas de televisión consiguiendo que los espectadores de Nueva York y México se encandilaran con “la bailaora descalza”.
Pastora Imperio la contrató en 1956 como bailaora y, gracias a Ava Gardner, intervino en dos películas de Hollywood. Desde entonces viajó en numerosas giras por todo el mundo e intervino en varias películas como La cogida y la muerte. Esta relación con el cine le llevó a conocer al director José Luis Gonzalvo, con quien se casó y tuvo tres hijos, Curro, Luis y Pilar.
En el 1971 se presentó en la inauguración del Tablao El Cordobés, en la rambla barcelonesa, justo el año en el que se retiró de los escenarios, hasta el 1977 regresando a las tablas, concretamente en el tablao madrileño El Café de Chinitas, en esta época coincidió con Lola Flores, y siguió apareciendo en el films como “Nosferatu en Venecia” rodada en 1986, retirándose finalmente a principio de los noventas.
Sin duda alguna, el flamenco y el arte han perdido en este 2025 a una gran personas con una trayectoria difícil de igualar y dejándonos para la historia momentos únicos y sellos en su impronta que serán inigualables. Hasta siempre.
