El autor de temas tan conocido como “Achilipú” o “Te estoy amando locamente” fallecía este martes 4 de marzo en Marbella.
Revista La Flamenca. R. De la Villa. 5/3/2025
El piano clásico flamenco ha perdido su último eslabón, Felipe Campuzano. El artista, también compositor, “gaditano de alma y corazón”, tal y como él mismo se definía, fallecía este martes 4 de marzo en su casa de Marbella a los 79 años.
Con su partida, el mundo del arte, la música y de forma particular, del flamenco, pierden a un gran referente de la cultura, cuyo legado será eterno y por siempre recordado como ese famoso “Achilipú” o “Te estoy amando locamente”.
Nació en 1945 en el seno de una familia de músicos, por lo que era prácticamente inevitable que su futuro no estuviera relacionado con la música. Poco a poco, se fue decantando por el piano recibiendo formación en este instrumento en el Conservatorio de Cádiz. Estudios que completó, posteriormente, en Madrid, donde terminó su formación de piano y composición, logrando el premio nacional “Fin de carrera” lo cual le abrió las puertas de Juventudes Musicales.
Como importantes galardones destacamos también el primer premio de piano en el certamen Manuel de Falla, de Cádiz; el premio Internacional de Arte “Sagitario de Oro” otorgado por la Academia Santa Cecilia de Roma; el primer premio de interpretación del Festival de Londres en 1980 y un largo etcétera.
En su currículum también podemos encontrar que fue concertista a través de la delegación de cultura del Ministerio de Exteriores, para dar recitales en Universidades Americanas, Emiratos Árabes y centro Europa.
Aunque hoy nos apene su partida, sin duda alguna nos deja un gran legado para la historia de la música popular de España destacando composiciones archiconocidas como “Amigo conductor”, “A mi novio no le gusta” (la minifalda) de Perlita de Huelva; con Manolo Escobar, arreglista y pianista en varios discos de Amina; “Achilipú” o “Te estoy amando locamente” de Las Grecas, asentado las bases del rock y el pop andaluz…. y un largo etcétera.
Por supuesto, no podemos pasar por alto su etapa más flamenca, donde consiguió introducir el piano dentro del concepto de recital. Su generación, entre la que también figuraban nombres como Pepe Romero y José Miguel Évora, es heredera de la del pionero sevillano Arturo Pavón.
En los años ochenta alcanzó gran popularidad y difusión gracias a sus discos de piano flamenco pertenecientes a la serie inacabada “Andalucía Espiritual” con la que pretendía borrar esa imagen tópica y típica, que alentó durante algunos años a Andalucía. Con esta meta, junto al guitarrista Rafael Morales, y usando su piano como medio de comunicación social compuso maravillas como “Las Salinas” (alegrías) y “Sevillanas del Alma”.
Un poco más reciente en el tiempo, en el 2005 participó junto a Manolo Sanlúcar en el álbum homenaje a La Paquera de Jerez, que reunía 20 de sus mejores cantes y que Campuzano interpretó al piano.
Desde Revista La Flamenca trasladamos nuestro más sentido pésame a familiares y amigos de Felipe Campuzano, así como al mundo del arte, la cultura y el flamenco, por tan repentina pérdida.
