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Rafaela Carrasco, 5 imágenes para celebrar el 20 aniversario del Ballet Flamenco de Andalucía.


Rafaela Carrasco, 5 imágenes para celebrar el 20 aniversario del Ballet Flamenco de Andalucía.




Rafaela Carrasco, 5 imágenes para celebrar el 20 aniversario del Ballet Flamenco de Andalucía.

Web Revista La Flamenca. Jaime Trancoso. Sevilla / Teatro de la Maestranza / 20/9/2014 Fotos: @ la bienal Antonio Acedo

rafaela

¡Qué alegría ir al teatro para ver a una compañía en la que se hacen tan bien las cosas, cuya música sea original, donde se cuidan los detalles a la perfección y, por supuesto, que baile tan bien! Imágenes como espectáculo gustó incluso más que la anterior producción, En la memoria del cante, 1922, y es que el cuerpo de baile está mucho más rodado tras, por ejemplo, la estancia estival en los jardines del Generalife.

En la mente de los gestores del Ballet está, además, poder representar dos espectáculos con el mismo elenco para hacerlo más atractivo a todos aquellos teatros y festivales con capacidad para contratarles para más de una función diferente. Desde el comienzo del espectáculo queda claro que Rafaela Carrasco se va a mojar y a participar mucho más que en la anterior producción y es que la causa, conmemorar los 20 años de la antigua Compañía Andaluza de Danza con la que dio sus primeros pasos profesionales, le llega al alma.

Del Maestro recuerda a Mario Maya con una coreografía muy rítmica, cuidando la simetría y la precisión hasta tal punto que parecían movimientos en espejo. Sentados en taburetes o banquitos al frente de la compañía estaba tanto la directora como los solistas. Todos los números se presentaron bien hilvanados, no había ideas sueltas. Así, este primer número se desarrollaba con la incorporación del cante de Antonio Campos y José Anillo con la maestra bailando sola.

En la oscuridad de la luz contrasta con el compás y el ritmo del número anterior, más una  proyección de la luna sobre el telón de foro y la incorporación de faroles, propiciaba un juego de respuestas entre Ana Morales y David Coria, acompañados por los cantaores mencionados y los guitarristas, haciendo uso del espacio escénico en transversal. Aunque en la parte central del tema se incorpora el cuerpo de baile, al final continúa la porfía entre los dos artistas solistas entre la luz y la oscuridad de la noche. Las guitarras de Jesús Torres y Juan Antonio Suárez ‘Cano’ estuvieron simplemente magistrales, llenas de musicalidad, intensidad y contemporaneidad.

Sin descanso para el espectador aparece de nuevo Rafaela, esta vez con una bata blanca de tres metros de larga, bailando con sello propio a medio camino entre la tradición y la vanguardia, zapateando como si no tuviera bata y rememorando la Leyenda de José Antonio, bajo una proyección de los pies de Carmen Amaya.

rosa

Es más, con mucha clase y valores como ya ocurriera en el espectáculo anterior con el que se estrenó dirigiendo a la compañía, Carrasco deja mucho espacio para el lucimiento y trabajo de su cuerpo de baile y solistas, en una coreografía con guitarra sola de Jesús Torres (no hace falta recurrir a las letras de siempre cuando se cuenta con guitarristas experimentados en la compañía). Igualmente destacable es la enorme evolución de Ana Morales al bailar por tangos con bata de cola, incorporando elementos vanguardistas al ángel que ya tenía dentro.

Mirando al Sur recupera las maletas de la producción Viaje al Sur que tantos éxitos le dio a la compañía durante la etapa de Cristina Hoyos. Un inconmensurable Hugo López, cómo gira y en qué momento de forma está, tiene su espacio para bailar sobre tan original superficie, que al desarrollarse da pié a toda una coreografía que nos traslada a un viaje en tren, como en aquella ocasión.

Finalmente, Las cuatro esquinas vuelve a aprovechar la utilería de los banquitos, que siempre es interesante. Rafaela sale con mantón, pasándoselo a Ana Morales, que a su vez se lo transfiere a David Coria y por último a Hugo López, en un homenaje a la original coreografía y paso de Rubén Olmo por la compañía. El mantón se convierte en el generador de un diálogo que se va traspasando y transformando, como si de una energía se tratara, de manos a manos con el acompañamiento a la guitarra de Canito.

El espectáculo termina poniendo en mantón encima del atrezzo de los espectáculos anteriores: otro éxito que añadir a los 20 años de grandes producciones de una compañía en la que se trabaja como una piña y es una de las mejores canteras de nuestros jóvenes flamencos.

Lo único….. pero lo puso el público, que no llegó a los tres cuartos de entrada a pesar de que este sí era un estreno de verdad, El hecho de que Tomatito tocara en otro espacio casi a la misma hora no parece excusa, ya que el espacio del Alcázar es mucho más limitado. Si bien, los precios de las entradas no son ni para todos los públicos ni para todos los bolsillos, El sonido, más concretamente la microfonía de diadema, dio algún que otro sobresalto. La iluminación y el uso de proyecciones recurrentes, estuvieron más que acertadas.

¡Enhorabuena al Ballet y a todos los profesionales del Instituto Andaluz del Flamenco!.

Ficha artística:
Espectáculo: 5 Imágenes. 20 años del Ballet Flamenco de Andalucía. Estreno absoluto Teatro de la Maestranza día 19.
Dirección artística: Rafaela Carrasco.
Coreografía: Rafaela Carrasco y David Coria.
Solistas: David Coria, Ana Morales y Hugo López.
Bailaoras: Alejandra Gudi, Florencia O’Ryan, Laura Santamaría, Paula Comitre, Carmen Yanes.
Bailaores: Eduardo Leal, Antonio López y Alberto Sellés.
Músicos: Antonio Campos, José Anillo, Jesús Torres y Juan Antonio Suárez ‘Cano’.
Creación musical: Jesús Torres y Juan Antonio Suárez ‘Cano’.
Iluminación y espacio escénico: Gloria Montesinos.
Vestuario: Blanco y Belmonte.




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