Músico y compositor sevillano, referente del nuevo flamenco que se consagró en la década de los ochenta junto con su hermano Raimundo gracias a la fusión y del flamenco con el rock y el blues.
Revista La Flamenca. R. De la Villa. 10/9/2026
"Hoy los ángeles y Dios cantan de alegría porque viene el maestro, el príncipe gitano, el Pata Negra, el que creó una fusión", así anunciaba la familia del músico sevillano Rafael Amador, tan triste noticia el pasado domingo.
A los 65 años de edad, nos dejaba este revolucionario del flamenco quien junto a su hermano Raimundo creó el conocido grupo Pata Negra, referente del nuevo flamenco y de todas las fusiones de lo jondo que vinieron muchos años después.
Rafael Amador, era un guitarrista, cantaor y compositor, nacido en el 1960 en el seno de una familia gitana de raíces jondas y tradición artística, es decir, su arte le venía en el ADN como algo natural, teniendo como pilar a su padre que había sido un reputado tocaor de tablaos.
Rafael creció tocando y cantando con su hermano, Raimundo Amador, y Diego, cantaor y multiinstrumentista.
Podríamos decir que fue en su barrio, Las Tres Mil Viviendas, donde se fraguó su arte, pues allí la música era siempre un bien compartido entre vecinos y en la calle.
Su despunte en el mundo artístico quizá se debió a la suerte de nacer en una época donde empezaron a entrar sonidos contemporáneos en España a través de las bases estadounidenses de Morón y Rota. Una oportunidad que unido al conocimiento de las raíces flamencas de esta familia, sumó para que los hermanos Amador, empezaran a encontrar familiaridades entre el arte jondo, el blues y el rock, transitando el camino abierto por gente como Triana o los Smash, para ir dando forma a un lenguaje completamente nuevo.
Mención especial en la vida de los Amador es la que merece Kiko Veneno, quien fue uno de los primeros, sino en primer en ver su potencial, incorporándolo a su primer proyecto, la grabación de Veneno en el 1977.
Esto fue algo raro y arriesgado en su momento, sin embargo, con los años, se ha convertido en uno de los discos más influyentes de su tiempo, por ser un caso excepcional de retroalimentación creativa juntado la guitarrera flamenca y el sonido underground, en un mismo tiempo.
Toda una revolución que como todo gran cambio en la historia no pasa desapercibido y se termina apreciando y valorando a lo largo de la historia. Y es que hoy ponemos el grito en el cielo por esas fusiones de Rosalía, pero no podemos olvidar que tiempo atrás, hubo otros pioneros y revolucionarios que hicieron lo propio como Enrique Morente y Lagartija Nick, hace treinta años con su disco “Omega”, o hace cuarenta años, Rafael Amador y su hermano Raimundo con los discos de Pata Negra.
Por ello, no es difícil de entender que el éxito actual de “Veneno” fuera el fracaso en su tiempo, por ello, tras esta disolución llegaron otras aventuras de Flamenco, rock, blues y mucho descaro que dieron paso a otros hitos incomprendidos como “La leyenda del tiempo” (1979) de Camarón de la Isla.
Pero esto poco importó a los hermanos Raimundo que ya estaba inmersos también en un nuevo invento que llevó por nombre “Pata Negra”, auspiciado por el productor Ricardo Pachón, y que en 1981 tuvo su debut discográfico. Un proyecto que marcó definitivamente la historia de la música española. Una nueva etapa donde todos los temas eran compuestos íntegramente por ellos mismos, lo que les otorgó mayor libertad creativa.
Con Pata Negra llegaron éxitos como Guitarras callejeras (1985) y Blues de la Frontera (1987); temas históricos como Camarón, Lunático o Pasa la vida, o ese disco que grabaron en 1987, ¿Por qué, por qué?, junto a Cathy Claret.
Esta época dorada se rompió definitivamente en 1989 tras el abandono del grupo por parte de Raimundo que vino precedido por una etapa convulsa marcada por las drogas, que afectaron particularmente a Rafael Amador.
A pesar de estas vicisitudes, Rafael, seguía derrochando arte y prosiguió en solitario con el nombre del grupo llegando a publicar, en 1990, Inspiración y locura, con el que consiguió popularizar el tema Todo lo que me gusta es ilegal, suerte que no tuvo con siguiente disco, cuatro años más tarde, Como una vara verde, donde la fusión flamenco-rock lo perdió ¿para siempre?
Amador logró salir del agujero para recuperar a los suyos, y pudo remontar hasta recibir el reconocimiento de sus compañeros de profesión, giró con Navajita Plateá y colaboró con jóvenes como los Nea Flamenco Experimental.
Rafael Amadro fue compositor y músico hasta el final de sus días donde nunca dejó de escuchar a Camarón, a Paco de Lucía a Miles Davis, porque como él mismo decía, “los clásicos nunca fallan”.
Su chispa, su compás, su arte, su alegría… su música rompió fronteras, por eso, a pesar de su partida, Rafael Amador, el de Pata Negra y Rey del flamenco rock, será eterno y recordado por los siglos de los siglos como uno de los eslabones del nuevo flamenco.
